Crítica de Backrooms (2026): reseña y opinión de la película
Puntuación ✪ (4/5)
Backrooms (2026) es una cinta de terror dirigida por Kane Parsons, cineasta que hace su debut en la gran pantalla luego de una trayectoria popular como youtuber en la que destaca su serie de cortometrajes The Backrooms, inspiración directa en la película a comentar.
Lo que tenemos aquí es una propuesta desafiante cuya historia está influenciada además por los inquietantes «creepypastas», leyendas urbanas de la web que fueron todo un fenómeno para una generación de internautas ávidos de sustos que se escapan de lo convencional.
Una extraña puerta aparece en el sótano de una exposición de muebles. Cuando Clark (Chiwetel Ejiofor), el paciente de Mary (Renate Reinsve), una terapeuta, desaparece en una dimensión más allá de la realidad, ella deberá adentrarse en lo desconocido para intentar salvarlo…
Bajo esta premisa, hay que alabar el riesgo formal en la dirección de Parsons, que toma una idea aparentemente sencilla y la convierte en algo ambicioso y sumamente complejo, con múltiples aristas y elementos psicológicos, además de un excelente manejo de la tensión a la hora de construir secuencias perturbadoras y jugar con la percepción de los espectadores.

Cartel de la cinta
En ese sentido, Backrooms (2026) no cuenta con muchos sustos, pero el enfoque onírico que adquiere la historia, con influencia del cine de David Lynch y la mítica serie La dimensión desconocida, logra impactar por su buena planificación y puesta en escena. Hay dos secuencias en particular que destacan por su ejecución y plasticidad, con una atmósfera escalofriante y buen balance entre la dimensión narrativa y el sentido de peligro que arrolla a nuestros protagonistas.
Una baza monumental de Backrooms (2026) es su impresionante diseño de producción que nos transporta a través de espacios infinitos, ya sean corredores de oficinas, albercas lúgubres o salas navideñas con todo tipo de detalles en una suerte de «escape room» interdimensional que asombra además por el buen uso que se le da a lo largo del recorrido narrativo, convirtiéndolo en un personaje más.
La fotografía a cargo de Jeremy Cox también contribuye a la ambientación tétrica con una serie de recursos que van desde secuencias de «found footage» grabadas cámara en mano hasta planos generales que recorren los escenarios de manera insidiosa con una iluminación fluorescente y creatividad en su colorimetría donde destaca el amarillo pálido como tono predominante en los sets.
Tráiler de Backrooms (2026)
La música atmosférica compuesta por el propio Kane Parsons y Edo Van Breemen es otro plus en el apartado técnico, así como el crepitante diseño sonoro y la edición que le da un ritmo contemplativo pero absorbente a la historia.
Como protagonistas absolutos de Backrooms (2026) tenemos a Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve que entregan actuaciones sólidas al servicio de la propuesta. Por una parte, encontramos a un Ejiofor desatado que explora registros diferentes a los habituales en sus interpretaciones, mientras que Reinsve plasma a un personaje fácil de seguir con un trasfondo personal interesante y toda la naturalidad que caracteriza a la actriz noruega.
También destaca la participación del actor Mark Duplass en un personaje misterioso pero clave para el meollo de la narrativa.
En cuanto al guion de Backrooms (2026), se trata del elemento más divisivo de la producción, ya que su naturaleza críptica y llena de apuntes surrealistas puede resultar confusa para gran parte de la audiencia que no esté familiarizada con el material de origen. Aun así, se trata de una apuesta arriesgada y muy original que no se circunscribe a los cánones del terror más tradicional, y juega con la simbología de los «espacios liminales» de manera sugerente sin recrearse en momentos sobreexplicativos o resultar cíclica en su desarrollo. Por el camino incluye un estudio intelectual de temas como la soledad, los traumas y las enfermedades mentales que se mezclan de forma inteligente con toda la iconografía de los Backrooms.
Tal vez lo menos satisfactorio en esta sección sea la falta de información relativa a las criaturas que pueblan los espacios, así como algunos huecos argumentales con respecto a la mitología preexistente de la historia y el final ambiguo que no termina de cerrar como debería lo que otrora es una experiencia alucinante.
En conclusión, Backrooms (2026) es un salto de creatividad de lo más fascinante por parte de Kane Parsons que ofrece una pesadilla tan perturbadora como metafórica con escenarios imponentes y secuencias memorables. No es para todo tipo de público, pero su apuesta por un tipo de terror diferente merece ser reconocida.
Ficha técnica:
Backrooms (2026)
- Estados Unidos
- Duración: 110 min
- Dirección: Kane Parsons
- Guion: Will Soodik
- Música: Kane Parsons, Edo Van Breemen
- Dirección de fotografía: Jeremy Cox Productora: 21 Laps Entertainment, Atomic Monster Distribuidora: A24, Elastica films (España)
- Género: Terror. Ciencia-ficción
