Crítica de I Plant My Hand in the Garden (2026): reseña y opinión de la película
Puntuación ✪ (4/5)
Tenía tiempo que no me encontraba con una película que me dejara con tantas ganas de volverla a ver; tanto para descifrar el misticismo de sus escenas y la naturalidad de sus actores, como para descubrir si estamos ante un documental, una ficción o un híbrido. Los directores y protagonistas, Boris Hadžija y Hoda Taheri, han creado algo alejado de esos límites para reflexionar sobre su relación íntima y sobre cómo la sociedad, su familia y sus amigos ven y dictan las normas que se deben seguir.
Estamos ante un experimento de autores puros que intentan jugar con la imagen, expandir las posibilidades infinitas de la ficción y, al mismo tiempo, retratar una realidad que nos persigue día con día, como las reglas sociales y la perspectiva del matrimonio.
En una entrevista que encontré en el press kit de la película para tratar de comprender la experiencia que acababa de vivir, Hadžija y Taheri explican que su obra es una ficción construida a partir de experiencias autobiográficas y no al revés: para ellos, la ficción no es un refugio donde los personajes se esconden, sino un escenario que desmontan activamente. Incluso el futuro imaginado se trata como un material más de esa ficción: algo que puede tocarse.

Cartel de la cinta
En su primer largometraje, I Plant My Hand in the Garden (2026), la pareja de cineastas utiliza planos largos, casi fijos, que capturan la naturalidad de sus personajes, interpretados por ellos mismos y por sus familiares y amigos reales. La historia gira alrededor de un hombre homosexual al que miden constantemente contra expectativas de masculinidad y paternidad que no le pertenecen, mientras que una refugiada se vuelve alemana solo sobre el papel, sin que eso resuelva del todo la pregunta de a dónde pertenece. En estos planos que van desde el microcosmos del interior de una vagina hasta la amplitud de una habitación, los directores conjugan diversos diálogos, música y sonidos para recrear, poco a poco, una especie de ficción que se aleja de la realidad, pero que al mismo tiempo permanece íntimamente unida a ella.
Me parece fascinante la manera en la que abordan los temas delicados o las conversaciones que no se pueden tener en la vida real a través de la ficción: la imposibilidad de tener un hijo se materializa en esta película, así como los diálogos sobre la homosexualidad oculta de sus familiares y la eterna pregunta sobre qué define nuestra propia identidad. En el filme, los personajes sostienen conversaciones sobre su historia, el lugar donde viven o de dónde vienen, y lo que les depara el futuro. Para los directores, cuanto más autobiográfico es el material que abordan, mayor es la necesidad de apoyarse en recursos ficcionales para poder tratarlo con cierta distancia.
Tráiler de I Plant My Hand in the Garden (2026)
Por ejemplo, un documento de identidad como el pasaporte concede un estatus que en el fondo es político y simbólico, no algo dado por naturaleza; algo similar ocurre con el matrimonio, que puede tener validez legal y, al mismo tiempo, resultar difícil de explicar en la vida cotidiana. La película no busca dictaminar qué hace real a una relación, a una madre, a un hombre, a una familia o a una nacionalidad; en cambio, se queda deliberadamente en esa incertidumbre, y desde ahí se pregunta si es posible que crezca algo nuevo por fuera de las formas que hemos heredado.
En I Plant My Hand in the Garden (2026), sí es posible que crezca algo nuevo por fuera de las formas heredadas, y esa novedad no está solo en lo que cuenta la película, sino en la forma que elige para contarlo. La película misma es la respuesta que busca: una vida íntima no es un objeto de documental ni de ficción, sino un tercer territorio construido desde la duda, tan político como íntimo. La incertidumbre no es un defecto de esta historia, sino su método; y ahí, en ese espacio sin nombre todavía, es donde Hadžija y Taheri deciden plantar la mano.
Ficha técnica:
I Plant My Hand in the Garden(2026)
- Alemania, Serbia, Estados Unidos
- Duración: 83 min
- Dirección: Boris Hadžija, Hoda Taheri
- Guion: Boris Hadžija, Hoda Taheri
- Dirección de fotografía: Vytautas Katkus
- Productora: DFFB
- Distribuidora: Square Eyes
- Género: Drama
