Crítica de Border (2026)
China, una potencia mundial de primer orden y la segunda economía más grande del planeta, también es un lugar donde existen muchas reglas estrictas que lo vuelven hostil, inseguro y con poca esperanza.
China, una potencia mundial de primer orden y la segunda economía más grande del planeta, también es un lugar donde existen muchas reglas estrictas que lo vuelven hostil, inseguro y con poca esperanza.
Hay películas que incomodan por lo que muestran y otras, más difíciles de sacudirse, por lo que se niegan a aclarar. Cute (2026), debut en el largometraje de Marlene Emilie Lyngstad, pertenece a las segundas.
En un pueblo de Taiwán donde la tensión entre los adultos crece cada día, un niño de 12-13 años intenta mantener viva la amistad secreta con un chico que se crió en Singapur, antes de que las disputas de sus familias los alejen. Mientras tanto, en silencio, empieza a preguntarse si lo que siente por él es solo amistad o algo más profundo.
Jelena Maksimović es una cineasta que nos tenía acostumbrados al documental, con películas como Taurunum Boy y Homelands, que habían sido reconocidas en otros festivales de cine y que tuve la oportunidad de verla en un festival en el que trabajaba.
En mi casa siempre han dicho que es lamentable que sea un funeral o una tragedia lo que una a la familia, la razón por la cual finalmente se reúnen para curar algunas heridas, o quizás solo para apoyarse en un momento oscuro.
Cuando se trata de retratar tragedias como un asesinato, el director o el guionista podrían caer fácilmente en el morbo, lo explícito y la crudeza. La nueva película de Edoardo Gabbriellini está inspirada en el libro de Nicola Lagioia sobre el asesinato de Luca Varani en Roma en 2016.
Uno lee la sinopsis de Balcanica (2026) antes de ver la película y termina preguntándose si se trata de un futuro distópico o algo por el estilo. Sin embargo, al leer las noticias y enterarse un poco más de lo que sucede en el mundo, resulta que la película no está tan alejada de la realidad como uno pensaría.
Tenía tiempo que no me encontraba con una película que me dejara con tantas ganas de volverla a ver; tanto para descifrar el misticismo de sus escenas y la naturalidad de sus actores, como para descubrir si estamos ante un documental, una ficción o un híbrido.
Conforme pasan los años, Jason Statham, conocido mundialmente por El Transportador, sigue demostrando que, aunque sus personajes carecen de profundidad emocional y de un arco dramático complejo, poseen algo que pocos actores de acción logran sostener: una gran presencia física y un carisma que compensa lo esquemático del guion.
Curry Barker demuestra un talento innegable para crear tensión y una profunda sensación de paranoia con muy pocos recursos. Hay una escena en el primer acto que se desarrolla en la oscuridad de una habitación en la que utiliza el plano-contraplano dentro de un montaje muy sencillo