Crítica de Will You Still Be My Friend (2026): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐✪✪ (3/5)

En un pueblo de Taiwán donde la tensión entre los adultos crece cada día, un niño de 12-13 años intenta mantener viva la amistad secreta con un chico que se crió en Singapur, antes de que las disputas de sus familias los alejen. Mientras tanto, en silencio, empieza a preguntarse si lo que siente por él es solo amistad o algo más profundo.

El primer largometraje de Lu Po-Shun es sencillo, tierno y comparte mucho con la filmografía de Hirokazu Kore-eda, en la que las relaciones interpersonales van más allá de los conflictos políticos y sociales que plantean sus películas. Lu Po-Shun filma con mucha delicadeza un retrato coming-of-age que quizás no sea el más original, pero que captura muy bien un amor tierno y genuino que nace a temprana edad. Las cosas que no decimos, o que no supimos expresar, están planteadas en este drama rural en el que sus protagonistas se abren emocionalmente para conocerse mejor y comprender lo que sienten el uno por el otro.

Es una cinta que acaricia el amor, pero cuyo tema central es la amistad: una amistad que quiere romper con las reglas que se interponen entre ellos como el clásico Romeo & Julieta, con los distintos grupos de amigos y con la búsqueda de conocer de verdad a la otra persona.

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Cartel de la cinta

También retrata la amistad como un refugio emocional cuando el mundo parece estar en su contra, o cuando está controlado por adultos mayores en conflicto constante. Es una película pequeña pero honesta, que confía en los silencios y en los gestos cotidianos para recordarnos que, a veces, el vínculo más importante es el que se construye a escondidas.

Buena parte de la ternura de la película viene de que sus protagonistas, Jun y Jasper, tienen apenas 12 o 13 años, y de que la historia se cuenta desde su mirada. La cámara se mete entre ellos como si fuera uno más del grupo, y el resultado se siente natural. Detrás de todo esto hay un conflicto real, el de un pueblo que ve cómo su paisaje se transforma, y ahí la película deja ver dos formas de privilegio, la del poder local y la del dinero, que terminan por interponerse en el vínculo de los dos niños. Detrás de esta relación hay un conflicto real, el de un pueblo cuyos estanques de pesca se venden para dar paso a proyectos de energía solar, y cuyo paisaje cambia a una velocidad que inquieta a sus habitantes.

Tráiler de Will You Still Be My Friend (2026)

Uno de sus mayores logros es el naturalismo que podemos ver en las imágenes filmadas por el director de fotografía, Shyan Tan. La cámara se introduce entre los chicos como si el espectador fuera uno más del grupo, ya sea en los juegos o en las danzas del león, y el resultado se siente cercano. También ayuda que buena parte del reparto sea no profesional: la construcción emocional de los personajes se siente muy genuina. Esa complicidad real hace creíble cada gesto y cada mirada. Los protagonistas juegan entre ellos, se esconden, corren y hacen todo lo que deberían hacer a esa edad. La actuación de Jayden Wang y Aloysius Looi es fascinante de ver en los momentos de intimidad, cuando están acostados en la misma cama y se tocan la nariz o los labios, por esa curiosidad y ese deseo hacia el otro y el despertar queer en ellos. Sin duda son la espina dorsal de este drama que no trae nada nuevo a las historias tipo Romeo y Julieta, pero estos dos jóvenes hacen que valga la pena el trayecto.

Quizás mi problema con la película es que, a veces, le cuesta decidir cuál es el hilo conductor de la historia. Unas veces estamos en el punto de vista de Jun y otras en el de Jasper, y esa alternancia no siempre se siente pensada: por momentos parece que la película no termina de elegir a quién le pertenece el relato. Lo mismo pasa con el tema de los paneles solares, que apenas se roza frente a todo lo que sucede entre sus protagonistas. Es un conflicto con mucho potencial, porque involucra la venta de tierras y la explotación de las compañías extranjeras en un paisaje que cambia para siempre, pero se queda como algo que gira alrededor de los protagonistas y que solo se explica cuando los adultos discuten.

Al final, Will You Still Be My Friend (2026) no siempre logra equilibrar su intimidad con su trasfondo social, y ahí se queda a medio camino. Pero su ternura, su naturalismo y la entrega de sus dos protagonistas la convierten en un debut sincero y delicado, de esos que conquistan sin necesidad de grandes gestos.

Ficha técnica:

Ri guang (2026)

  • Taiwán, Singapur
  • Duración: 71 min
  • Dirección: Lu Po-Shun
  • Dirección de fotografía: Shyan Tan
  • Productora: Verdant Peak Films, InLight Film Studio
  • Género: Drama

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