Crítica de Balcanica (2026): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐✪✪ (3/5)

Uno lee la sinopsis de Balcanica (2026) antes de ver la película y termina preguntándose si se trata de un futuro distópico o algo por el estilo. Sin embargo, al leer las noticias y enterarse un poco más de lo que sucede en el mundo, resulta que la película no está tan alejada de la realidad como uno pensaría. La historia gira en torno a un padre y su hijo que intentan escapar de Afganistán (donde han prohibido la música) cruzando las tierras balcánicas (Macedonia del Norte, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia), se encontrarán con criminales y obstáculos que les impedirán llegar a Italia, donde tendrán un concierto de música.

Esta premisa no es tan lejana a lo que ocurre hoy en Afganistán, donde el régimen talibán ha prohibido la música en espacios públicos y ha perseguido a músicos, quienes han visto destruidos sus instrumentos y silenciadas sus voces bajo la amenaza de castigos severos. Muchos de ellos, junto con miles de migrantes que buscan escapar de la pobreza, la persecución y la falta de libertades, se han visto obligados a abandonar su país en busca de una vida mejor. Al igual que los protagonistas de la película, estos migrantes atraviesan rutas largas y peligrosas, muchas veces cruzando las mismas tierras balcánicas, enfrentando redes de tráfico de personas, fronteras hostiles y condiciones climáticas extremas, todo con la esperanza de alcanzar un lugar donde puedan vivir sin miedo.

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Cartel de la cinta

El primer largometraje de Nicola Sorcinelli busca crear un destello de esperanza bajo una situación tan terrible como la que está sucediendo en Afganistán. Con ello, sus personajes deambulan por diferentes espacios, ya sea al aire libre entre los oscuros bosques, o las inmensas carreteras; puedes sentir el miedo y la incertidumbre que atraviesan constantemente para llegar a su lejano destino. Conversan entre ellos, reflexionan sobre su situación, y también encuentran un refugio a través de la música. También, en el camino se encuentran con una doctora, interpretada por Matilda De Angelis, quien tiene un aire optimista y destella felicidad en momentos tan oscuros como cuando entra a un refugio de migrantes heridos y lastimados, y trata con empatía de acercarse a las heridas físicas y emocionales.

Filmada desde el gran angular, los planos capturan la inmensidad de los paisajes, que son reveladores pero también resultan asfixiantes cuando estamos dentro de una habitación o de un coche. El cinefotógrafo, Damjan Radovanović, retrata desde una perspectiva casi como si fuéramos un cuarto personaje en esta travesía que tienen que hacer los protagonistas. Vemos las espaldas, las conversaciones desde atrás, como si estuviéramos también escondidos como lo están haciendo los personajes. Es un detalle técnico que, la verdad, aporta mucho al drama que está sucediendo y que logra llevarnos a través de la delicada situación y lo que están sintiendo los personajes en pantalla. No hay ninguna escena a destacar, pero nos encontramos con una película bastante sólida en su construcción. La dinámica entre los actores, Babak Karimi e Ivar Wafaei, se siente bastante real, con diálogos muy genuinos y una relación en donde deben protegerse a pesar de esconder secretos que pudieran lastimar. Tampoco son los humanos perfectos: tienen errores, arrepentimientos y dudas de lo que están haciendo. Durante casi toda la película, la pregunta de si deben volver o continuar es constante; por un lado, seguir caminando hacia su destino tiene la posibilidad de que terminen muy lastimados o, peor, muertos. Pero también está la decisión de regresar a sus tierras, a un lugar donde tienen prohibida la música y donde abunda la violencia de sus gobernantes; la pregunta también recae en el espectador.

Fotograma de Balcanica (2026)

En donde siento que sí se tropieza bastante es en la resolución de su clímax: es bastante coincidente y demasiado esperanzador para mi gusto. Cuando durante toda la película te dicen que hay gente muy malvada y peligrosa, y nos encontramos con ello, la solución no va más allá de lo que podríamos encontrar en una película de Disney. Entiendo que quiera dejar una chispa muy grande de esperanza, y quizás el mundo es bueno y ese escenario final podría pasar, pero mi poco optimismo no me deja verlo en este momento.

También, al tratarse de una película sobre música, por supuesto que vamos a encontrar una banda sonora incidental que atraviesa las escenas. Hay un momento muy íntimo en donde escuchamos la música diegética de los personajes, y logra causar más impacto que el de la banda sonora, que está bien, pero se siente que quiere manipular y exagerar más la situación para que el espectador caiga en la lágrima fácil.

No estamos ante un primer largometraje fallido, sino que demuestra la destreza de Nicola Sorcinelli tras la cámara y también para crear diálogos genuinos y situaciones que no están alejadas de la realidad. Como dije al principio, uno quisiera pensar que se trata de un futuro distópico, pero la cruda realidad que viven los refugiados afganos sigue estando presente y es claramente una de las tragedias que rodean el mundo en el que vivimos.

Ficha técnica:

Balcanica (2026)

  • Italia, Serbia, Croacia
  • Duración: 86 min
  • Dirección: Nicola Sorcinelli
  • Guion: Nicola Sorcinelli, Andrea Brusa
  • Dirección de fotografía: Damjan Radovanović
  • Productora: Nightswim Wildside
  • Distribuidora: m-appeal
  • Género: Drama

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