Crítica de Kakeru (Sheep in the Box) (2026): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐✪✪ (3/5)

¿Cómo podemos reemplazar el amor que nos han arrebatado? ¿La inteligencia artificial nos ayudará en el duelo emocional? Son preguntas que me vinieron a la mente mientras veía Kakeru (Sheep in the Box), la nueva película de Hirokazu Koreeda, en donde, una vez más, vuelve a explorar las delgadas líneas fragmentadas que conectan a la familia, pero en esta ocasión agrega el tema del que todo el mundo está hablando: la inteligencia artificial.

La historia arranca con una pareja que ha perdido a su hijo y decide adoptar un robot muy parecido físicamente a él, con quien descubrirán un nuevo mundo, pero a la vez reconocerán las heridas del pasado. Lo que parece una trama sacada de algún episodio de la serie de televisión Black Mirror, poco a poco se va alejando de la pesadilla tecnológica para acercarnos a un retrato humano que sigue reflejando los puntos fuertes en la filmografía del cineasta japonés.

Con un ritmo que se desarrolla a fuego lento, Kakeru llega a ser fascinante durante su primera hora, en donde conocemos a los protagonistas y en donde Koreeda aprovecha su habilidad empática para acercarnos a una herida con la que podemos conectar fácilmente: la pérdida de un ser querido. A través de la fascinación que tiene uno de los personajes principales por la arquitectura, el cineasta utiliza el minimalismo para hablar sobre el talento humano y la creatividad, elementos que nos distinguen de la inteligencia artificial y que forman parte de nuestra esencia.

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Cartel de la cinta

Poco a poco, los padres del niño humanoide van cuestionando su decisión y también desarrollan una especie de conexión especial que hace cuestionar al espectador cómo, a veces, las emociones nos dirigen y nos hacen pensar que todas estas inteligencias artificiales, como ChatGPT, Claude o Gemini, por decir algunas, realmente nos entienden.

Es inevitable encontrar ciertos paralelismos con I.A. Inteligencia Artificial (2001), de Steven Spielberg, aunque Kakeru no consigue alcanzar la misma carga emotiva del cineasta americano. Koreeda mantiene una mirada más sutil, en la que los gestos cotidianos y las interacciones entre los personajes revelan, poco a poco, los conflictos que atraviesan. Uno de los elementos más sólidos es la actuación de Rimu Kuwaki, quien interpreta al niño humanoide con una actuación sencilla que refleja sus características robóticas y humanas dentro de un personaje que conduce toda la historia. Sin él, gran parte de la película no funcionaría, ya que es la forma que utiliza Koreeda para hablar sobre el duelo, la pérdida y esa desesperada búsqueda del ser humano por reemplazar algo que amamos mucho en el pasado. Claramente, Koreeda siempre ha sabido sacar el potencial de su reparto, pero aquí es increíble que el personaje que caracteriza a la inteligencia artificial sea el que se siente más humano y real que los propios humanos en la película.

Tráiler de Kakeru (Sheep in the Box) (2026)

De hecho, es aquí donde la película también pierde algo de fuerza: en su tercer acto. Sin entrar en spoilers, Koreeda intenta darle otra perspectiva a la inteligencia artificial, quitarle todo lo malo que hemos escuchado sobre ella y darle un papel de esperanza para el futuro de la naturaleza y del mundo. Quizás estamos ante una nueva forma de vida que reemplazará a todos nosotros, y quizás sea la que merece el nuevo mundo que estamos construyendo ahora. En lo personal, son ideas con las que encuentro mucho conflicto y, la verdad, no logré conectar con esa propuesta que plantea el director con esta película. Siento que ese tercer acto se vuelve bastante artificial, que se aleja de ese humanismo que tanto refleja Koreeda en sus anteriores películas.

Sin duda, es una película que, aunque se desarrolle en el futuro, parece acercarnos cada vez más a una realidad que estamos a punto de vivir. Estoy muy seguro de que la inteligencia artificial nos va a conflictuar las emociones cuando podamos revivir a aquellos que ya no están con nosotros, y que llegaremos a un espacio muy oscuro en la humanidad. Ya lo estamos viviendo con las personas que les platican a las inteligencias artificiales sobre toda su vida, mientras el algoritmo siempre estará de acuerdo con lo que piensas o dices. Es un apoyo emocional falso, artificial, como lo indica la propia palabra, que quizás nos haga sentir menos solos por un momento, pero que nunca podrá reemplazar la complejidad de nuestras relaciones interpersonales.

Regresando al inicio del texto, ¿hasta qué punto estamos dispuestos a sustituir aquello que hemos perdido con tal de no enfrentarnos al dolor? Aunque no logré conectar del todo con las ideas que propone en su tercer acto, Koreeda vuelve a poner sobre la mesa una discusión que apenas comienza y que, tarde o temprano, tendremos que afrontar como sociedad.

Ficha técnica:

Hako no Naka no Hitsuji (2026)

  • Japón
  • Duración: 126 min.
  • Dirección: Hirokazu Koreeda
  • Guion: Hirokazu Koreeda
  • Música: Yuta Bandoh
  • Dirección de fotografía: Ryuto Kondo
  • Productora: Fuji Television Network, Gaga Corporation, Toho, AOI Pro.
  • Género: Ciencia ficción / Drama

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