Crítica de La Gradiva (2026): reseña y opinión de la película
Puntuación (5/5)
No todo está sucio
Ya en la recta final de esta intensa edición del Festival de Cannes, hemos tenido la suerte de ver la que sin duda alguna ha sido la película sorpresa del festival. Sin que nadie la tuviera en el radar, esta película ha sido toda una sensación en la croisette, que ha acabado alzándose con el gran premio de la Semana de la Crítica. Pocas películas de esta edición han tenido una unanimidad crítica como la de la ópera prima de la directora francesa Marine Atlan.
La Gradiva (2026) cuenta la historia de un grupo de estudiantes franceses que se encuentran en un viaje de fin de curso en Nápoles. A la vez que visitan museos y ruinas junto a su profesora de latín, vemos tanto la manera que tienen de relacionarse entre ellos, como las distintas motivaciones, anhelos y preocupaciones que arrastran.
Con una propuesta estética formal que está a medio camino entre el cine de Alice Rohrwacher y Roberto Rossellini, nos encontramos ante una ópera prima que sorprende por su pulso y su gran armonía narrativa. Eso, sumado a su moderno montaje, hace que no solo estemos ante la mejor ópera prima del festival, sino ante una de las mejores películas que se han visto en todo lo que llevamos de Cannes.
La película está protagonizada por Colas Quignard, Antonia Buresi, Suzanne Gerin, Mitia Capellier, Mathéo De Carlo o Hadya Fofana, entre muchos otros. Acaba de anunciarse que La Gradiva (2026) será distribuida por “Elastica Films” en España, aunque todavía no cuenta con fecha de estreno. En Francia se estrenará el próximo 4 de noviembre.

Cartel de la cinta
El deseo reprimido
Arrancamos con unas imágenes del devastador terremoto que hubo en la región de Irpinia el 23 de noviembre de 1980, acabando con la vida de alrededor de tres mil personas y dejando heridas a cerca de ocho mil. Se nos muestra en la película ya no solo porque es una de las zonas que va a visitar este grupo de jóvenes, sino porque Toni, nuestro protagonista, relata que su abuelo perdió la vida en dicho terremoto, haciendo que su abuela tuviera que emigrar a Francia.
Es extraordinaria la forma que tiene Marine Atlan de enlazar pasado, presente y futuro, evidenciando que las pasiones humanas siguen siendo las mismas que las de hace dos mil años. No estamos ante un coming of age cualquiera, sino que se aventura a hacer un retrato complejo de la adolescencia desde distintos frentes. En su primera hora de metraje tenemos esa sensación de documental, de estar presenciando un momento vital de estos jóvenes, yendo desde conversaciones de lo más banales de su día a día hasta conversaciones donde reflexionan sobre arte, política o sexo.
La erupción del Vesubio es algo a lo que se hace referencia de manera recurrente a lo largo de la cinta, viniendo a reflejar ciertos deseos reprimidos que experimentan algunos de sus protagonistas durante este viaje. Impresiona la capacidad del film para conseguir una coralidad absoluta entre sus distintos personajes, aunque al final acabamos viendo cómo el personaje de Toni era el verdadero protagonista desde el principio.
Tráiler de La Gradiva (2026)
Otro de los puntos en los que destaca la cinta es en su preciosa dirección de fotografía, donde la directora trabajó mano a mano con Pierre Mazoyer. Captura de una manera naturalista los parajes y la energía tan especial que se genera entre ellos, llegando por momentos a ser tremendamente poética. Muy en la línea del tipo de imágenes que solemos encontrar en el cine de Rohrwacher.
Llegar a la madurez
A medida que va avanzando su metraje, La Gradiva (2026) se vuelve más intensa e intimista, acrecentando las relaciones entre sus personajes. Todo ello sin partir de una narrativa convencional, haciendo que se sienta tan libre a nivel formal y de fondo. Esa intensidad se traduce en cierto halo melancólico que abrasa sin esperarlo a los personajes, como si estar a las puertas de la adultez fuera una gran tragedia a la que enfrentarse.
Todo conduce a algo devastador que el espectador intuye por momentos durante el filme, pero que le golpea con dureza igualmente. Iba con cierto escepticismo hoy a la Sala Miramar a verla, teniendo miedo de que me decepcionase después de todo lo que se ha hablado durante esta semana de ella. No obstante, no solo he salido convencido de que esta ópera prima se merece todos los halagos que ha recibido por parte de la crítica, sino que a estas alturas del festival se ha convertido en mi película de este Cannes 2026. Lo que ha hecho Marine Atlan es una proeza superlativa, una película tremendamente moderna que reformula lo que venía siendo el subgénero del coming of age.
Solo queda esperar a que llegue a España y que todos los que estéis leyendo esto podáis experimentar este viaje tan hermoso sobre lo que supone ser adolescente, lo que supone amar y ser amado. En definitiva, una obra maestra de la que se hablará pasados los años.
Ficha técnica:
La Gradiva (2026)
- Francia
- Duración 145 min.
- Dirección: Marine Atlan
- Guion: Marine Atlan, Anne Brouillet
- Dirección de fotografía: Marine Atlan, Pierre Mazoyer
- Productora: Francia-Italia; Les Films du Poisson, arte France Cinéma. Distribuidora: Tandem
- Género: Drama adolescente
