Crítica de La plaga (2025): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐⭐✪ (4/5)

La plaga (2025) es una producción independiente dirigida por Charlie Polinger, cineasta norteamericano que hace su debut cinematográfico con esta cinta luego de su trabajo como realizador en una serie de cortometrajes.

Para su primer acercamiento a la gran pantalla, Polinger entrega La plaga, un drama psicológico con tintes de terror que está enmarcado firmemente en el cine coming-of-age y cuenta con un reparto de jóvenes talentosos además de una temática de rabiosa actualidad con múltiples posibilidades de exploración metafórica.

En un campamento de waterpolo masculino, Ben (Everett Blunck), un preadolescente de doce años con ansiedad social, se ve arrastrado a formar parte de una cruel tradición que ataca a un marginado con una enfermedad llamada “La Plaga”. Pero a medida que se difuminan los límites entre el juego y la realidad, se teme que la broma pueda estar ocultando algo real.

Tan onírica como cruda y realista, La plaga marca la llegada de una nueva voz autoral en el panorama cinematográfico con mucho que decir y mostrar. Y es que Polinger utiliza una situación tan recurrente como el bullying para estremecer al espectador y hacerlo reflexionar a través de elementos simbólicos y ritos propios de la adolescencia en un visionado que no es nada fácil pero ofrece recompensas para el público más paciente.

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Cartel de la cinta

De primeras, la historia traza las experiencias de nuestro protagonista en el campamento de waterpolo con una mirada onírica a las sesiones de entrenamiento y las horas de almuerzo, todo visto a través de los ojos de nuestro protagonista con la inocencia de un desconocido en un entorno nuevo. Pero esta fachada inicial poco a poco se va resquebrajando a medida que la oscura realidad que rodea a Ben se hace presente en un ejercicio de terror psicológico deudor de las atmósferas del cine de Dario Argento y David Cronenberg con momentos de terror corporal adaptados a una óptica más realista alejada de la vertiente fantástica asociada con el género.

El guion plantea los ritos tradicionales de la adolescencia a través de un subtexto contemporáneo y las ideas sobre masculinidad, la pubertad y el sentimiento de pertenecer a un grupo comprenden el grueso temático central, lo que da lugar a momentos tan crueles como profundamente introspectivos hasta que se cuece el verdadero quid de la historia, que no es otro que el bullying, representado como una sombra oscura que se cierne sobre los personajes menos afortunados en una contextualización del rechazo a lo diferente, una verdad dolorosa y de pertinente actualidad. Para su intenso final, La plaga expone escenas de daño autoinfligido no aptas para cardíacos y cierra el arco de nuestro protagonista con un baile liberador que ofrece una suerte de catarsis poética extraña pero necesaria.

El ancla de La plaga es su talentoso reparto de jóvenes promesas que brillan en conjunto y por separado, con Everett Blunck como líder indiscutible en una interpretación reveladora que exprime la angustia juvenil y la incertidumbre de la presión grupal. Su rostro expresivo y la ingenuidad que le aporta a Ben lo convierten en un talento a seguir de cerca para sus próximos proyectos. De igual manera impresiona la naturalidad de Kayo Martin en el complejo rol de Jake, un chico privilegiado tan carismático como intimidante, y la fragilidad de Kenny Rasmussen como Eli, el foco de las burlas de Jake y sus amigos.

Tráiler de La plaga (2025)

También destaca la participación de Joel Edgerton como el entrenador de waterpolo, un personaje que se erige como el centro de órbita que reconduce a los jóvenes, aunque no siempre lo logre. Un actor en control absoluto de su rango y matices.

La dirección de Charlie Polinger es un esfuerzo notable en su primer trabajo para la pantalla grande con una visión que se sitúa entre el cine independiente y el terror setentero sin decantarse firmemente por uno de ellos, entregando en cambio un producto que combina y homenajea pero se siente original en su puesta en escena y ejecución.

Unos buenos valores técnicos también son parte de la experiencia perturbadora que ofrece La plaga con una banda sonora inquietante que genera una atmósfera de tensión constante y recuerda a las cintas de John Carpenter, así como una mezcla sonora que incomoda y se siente crepitante en todo momento, aunque a veces se abusa de este recurso y pierde el saldo de efectividad logrado previamente.

La fotografía a cargo de Steven Breckon le aporta personalidad propia a la producción, con largas tomas en donde la amenaza y la inestabilidad toman protagonismo y un gran despliegue estético a la hora de plasmar los entrenamientos deportivos, donde el waterpolo adquiere una cualidad onírica como si de un baile acuático se tratase, algo a lo que también contribuye la fluida edición que avanza la historia a un ritmo mesurado e inmersivo.

El trabajo de maquillaje es sobresaliente en su plasmación de los elementos puntuales de terror corporal, como sarpullidos y automutilaciones, dejando un resultado que asombra y retuerce por su nivel de realismo y atención a los pequeños detalles.

En conclusión, La plaga es una excelente carta de presentación para Charlie Polinger y un thriller psicológico intrigante donde el acertado reparto juvenil y el marcado aire autoral de la propuesta definen una ópera prima tan siniestra como dolorosamente anclada a la realidad.

Ficha técnica:

The Plague (2025)

  • Estados Unidos
  • Duración: 98 min
  • Dirección: Charlie Polinger
  • Guion: Charlie Polinger
  • Música: Johan Lenox
  • Dirección de fotografía: Steven Breckon Productora: Image Nation Abu Dhabi, Spooky Pictures Distribuidora: Independent Film Company Género: Thriller psicológico

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