Crítica de Jurassic World: El renacer (2025): reseña y opinión de la película
Puntuación ½✪✪ (2,5/5)
En el verano de 1993, un ya consagrado Steven Spielberg estrenaría una de las películas más influyentes de la historia. Una combinación de sus tres grandes éxitos comerciales: la visceralidad y el terror del monstruo de Tiburón (1975); la ciencia ficción de Encuentros en la tercera fase (1977) y E.T. (1982); y, por último, el cine de aventuras por antonomasia, como es la trilogía de Indiana Jones (1981-1989).
Esto dio como resultado Jurassic Park (1993), convirtiéndose al instante en un fenómeno cultural que ha trascendido generaciones a nivel mundial. Aquella conjunción de ciencia ficción con monstruos gigantes, suspense y realismo visual, abrió un nuevo paradigma en el blockbuster moderno.
Con la trilogía de Jurassic World, iniciada en 2015, Universal trató de revivir la franquicia con una fórmula más pirotécnica, moderna y claramente enfocada a una nueva generación.
Sin embargo, a medida que avanzaron las secuelas, se fue acentuando una desconexión entre la promesa inicial y la deriva narrativa, cada vez más absurda y forzada. Jurassic World: El renacer (2025), la cuarta entrega de esta nueva etapa y séptima si contamos las originales, supone un intento de reencauzar el rumbo y devolver algo de identidad a una saga que parecía perdida en la repetición y el ruido.

Cartel de la cinta
En esta ocasión, la historia se sitúa varios años después de los eventos de Jurassic World: Dominion (2022), en un mundo donde los dinosaurios se han integrado a duras penas en la vida salvaje global. Un incidente biotecnológico en una zona remota despierta nuevamente las alarmas. Un grupo de científicos, mercenarios y viejos conocidos se ven arrastrados a una misión que, como es habitual, acaba siendo una excusa para liberar a las bestias y desatar el caos. La estructura narrativa vuelve a fragmentarse en dos líneas de acción paralelas que se entrecruzan a conveniencia del guion.
El encargado de esta nueva entrega es Gareth Edwards, un director cuya carrera ha estado marcada por grandes criaturas desde sus inicios. Tras darse a conocer con la modesta pero interesante Monsters (2010), dio el salto a las grandes ligas con Godzilla (2014), donde ya dejaba ver su gusto por la escala épica y la construcción de escenas gigantescas. Rogue One (2016) fue el proyecto que lo consolidó como un nombre fiable en el cine comercial, y con The Creator (2023) firmó su primer trabajo verdaderamente personal fuera de franquicias. Con Jurassic World: El renacer, sin embargo, vuelve al engranaje industrial, poniendo su sello al servicio de una maquinaria narrativa ya muy desgastada.
Lo más destacable de esta entrega, como ya sucedía en sus anteriores trabajos, es su fuerza visual. Edwards demuestra de nuevo que sabe manejarse con soltura en el terreno de la monster movie. Contiene escenas, siempre con dinosaurios de por medio, que están bien resueltas, los efectos visuales son bastante impresionantes, y en alguna ocasión consigue transmitir una sensación de pavor y amenaza convincente. A pesar de los esfuerzos visuales, la cinta resulta relativamente plana, y aunque tenga algunas secuencias memorables, resultan escasas en sus más de dos horas de duración.
Tráiler de Jurassic World: El renacer (2025)
Lo que es innegable es que tiene momentos de belleza estética que atacan de manera directa a la nostalgia. Es imposible no conmoverse al ver en pantalla grande una vista aérea de un paisaje paradisíaco, con dinosaurios gigantes caminando, mientras suena de forma atronadora la legendaria sintonía compuesta por John Williams.
Sin embargo, la parte menos inspirada viene por parte de la narrativa. El argumento, en realidad, no es más que un gran macguffin. Se construye alrededor de una premisa vacía, repetitiva y sin demasiado sentido, que únicamente sirve de excusa para mover a los personajes de un punto a otro y mostrar las espectaculares criaturas nuevas. La división del grupo protagonista en dos líneas narrativas no hace sino fragmentar aún más una narración ya de por sí débil, y hay tramos en los que ciertos personajes desaparecen por completo durante largos minutos. La estructura es caótica, con poca progresión real y muchas concesiones a la pereza argumental.
Frente a esto, resulta inevitable pensar en dos recientes ejemplos de cine de acción eminentemente formal pero profundamente efectivo, como son Top Gun: Maverick (2022) y la recientemente estrenada F1 (2025), ambas de Joseph Kosinski. En ellas, la forma eclipsa al fondo, sí, pero con tal precisión, ritmo y potencia audiovisual que la experiencia en pantalla grande lo compensa con creces. En Jurassic World: El renacer, sin embargo, ni la forma termina de ser deslumbrante, ni el fondo tiene fuerza, lo que deja una película que se percibe como una repetición sin alma.
Es cierto que es una entrega más competente que sus dos predecesoras inmediatas, pero aún lejos de recuperar el espíritu original que hizo de la saga algo único. Gareth Edwards aporta algo de personalidad visual al conjunto, pero se ve atrapado por un guion inerte, al servicio del espectáculo sin alma. Hay destellos de talento y alguna que otra secuencia memorable, pero en conjunto la película no deja huella. Está a años luz de generar esa impresión y dejar esa sensación como se consiguió hace más de tres décadas.
Ficha técnica:
Jurassic World Rebirth (2025)
- Estados Unidos
- Duración 134 min.
- Dirección: Gareth Edwards
- Guion: David Koepp
- Música: Alexandre Desplat
- Dirección de fotografía: John Mathieson
- Productora: Amblin Entertainment, Universal Pictures, The Kennedy/Marshall Company, Latina Pictures. Distribuidora: Universal Pictures
- Género: Ciencia Ficción