Crítica de F1: La película (2025): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐⭐✪ (4/5)

F1: La película es una producción dirigida por Joseph Kosinski, cineasta norteamericano conocido por su trabajo en cintas como Tron: el legado (2010), Oblivion: el tiempo del olvido (2013), Héroes en el infierno (2017), Top Gun: Maverick (2022) y Spiderhead (2022).

Con esta trayectoria, podemos ver que se trata de un director entregado a las producciones de acción y ciencia-ficción que buscan el espectáculo y el entretenimiento más palomitero en una sala de cine, sin dejar de lado en algunos casos el corazón de la historia.

En esta oportunidad, Kosinski nos trae F1: La película, una superproducción que se adentra en el mundo de las carreras automovilísticas y el campeonato mundial titular con una historia de superación personal donde personajes ficticios se codean con figuras icónicas del automovilismo y un reparto de altura liderado por Brad Pitt pone toda la carne en el asador para llevar a buen puerto esta propuesta. ¿Se trata de un blockbuster exitoso?

Apodado “el más grande de todos los tiempos”, Sonny Hayes (Brad Pitt) fue el fenómeno más prometedor de la Fórmula 1 en la década de 1990 hasta que un accidente en la pista casi acaba con su carrera.

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Cartel de la cinta

Treinta años después, es un piloto nómada a sueldo al que contacta su antiguo compañero de equipo Rubén Cervantes (Javier Bardem), propietario de un equipo de Fórmula 1 en apuros que está al borde de la quiebra. Rubén convence a Sonny para volver a la Fórmula 1 y tener una última oportunidad para salvar al equipo y ser el mejor del mundo. Su compañero será el novato Joshua Pearce (Damson Idris), el piloto estrella del equipo que está decidido a imponer su propio ritmo.

Un espectáculo visual de primera línea es lo que nos ofrece F1: La película con su estilo atemporal y acercamiento enérgico al género de acción, lo que la posiciona en un lugar privilegiado para convertirse en un éxito de taquilla veraniego, aunque algunos detalles la alejan de ser una cinta redonda, como ya veremos más adelante.

El mayor logro de F1: La película es su impresionante despliegue de medios en el apartado técnico para crear una experiencia cinematográfica memorable. Como es de esperarse en una película de estos mimbres, las secuencias de carreras son espectaculares gracias a la inmersiva fotografía de Claudio Miranda que nos coloca en el centro de la acción y nos hace sentir como si estuviéramos dentro de los automóviles con los personajes en esas competencias de alto voltaje. Una cuidada selección de planos son la clave para el estilo sofisticado que Miranda le aporta a la cinta y destacan con fuerza las panorámicas de los circuitos y ciudades donde tiene lugar la acción, además de una paleta de colores sobria que emula la identidad visual de F1 y adquiere tonos vibrantes en las secuencias de carreras nocturnas sin sacrificar en ningún momento la coherencia estilística. Toda una proeza que merece ser recompensada con una nominación en los próximos Premios Oscar.

Otro pilar fundamental es el diseño sonoro envolvente que utiliza con acierto el característico rugido de los motores y los sonidos concernientes a los choques y demás tejemanejes de las pistas para crear un efecto sobrecogedor en el espectador, además de mezclar con solvencia las voces de los comentaristas dentro de los momentos de alto voltaje. Todo esto dentro de un trabajo de edición trepidante cortesía de Stephen Mirrione que le aporta un ritmo endiablado a la cinta aunque también acusa de una duración excesiva como su fallo más notable. Prescindir de algunos minutos de metraje que no aportan mucho al conjunto hubiera sido una solución eficaz.

Tráiler de F1: La película (2025)

Por otra parte, la música de Hans Zimmer evoca un ambiente lleno de adrenalina a través de sus composiciones de gran carga épica y esencia techno en un trabajo que también suena fuerte para la temporada de premios. Además, el soundtrack presenta canciones originales como «Lose Your mind» de Don Toliver y Doja Cat que funcionan como un reflejo de la personalidad de nuestros personajes principales. Un detalle de lo más interesante. También hay que destacar el diseño de producción de Ben Munro y Mark Tildesley que refleja el mundo de la F1 con autenticidad al utilizar como lugares de filmación pistas reales de Las Vegas, Londres y Abu Dabi, además de grabar mientras tenían lugar eventos de gran calado como el Gran Premio de Gran Bretaña.

El esfuerzo puesto en marcha para recrear todo el ambiente de las carreras y sus tejemanejes no funcionaría del todo bien sin la presencia de unos personajes interesantes a lo largo de la historia. Afortunadamente, F1: La película aprueba con nota gracias a un reparto destacado encabezado por el siempre magnético Brad Pitt que se adentra en el rol protagónico de Sonny Hayes con su carisma particular y una personalidad descacharrante que resulta hilarante de ver en pantalla. Otro gran trabajo de uno de los intérpretes iconos de la cinematografía mundial que nunca defrauda en sus proyectos.

Pero no solo Pitt brilla, ya que está muy bien acompañado de actores como Javier Bardem que entrega una interpretación carismática reminiscente del trabajo de Jonah Hill en Moneyball: rompiendo las reglas (2011), mientras que Damson Idris aporta una presencia sólida y buen talento para los diferentes momentos serio cómicos de la historia en el rol coprotagónico de Joshua Pearce. Por otra parte, la actriz Kerry Condon es una figura sólida y con mucho temple como la directora técnica Kate McKenna, además de compartir buena química con Pitt para hacer creíble la relación romántica que surge entre sus personajes, mientras que el actor Tobias Menzies marca el punto discordante del conjunto con una actuación pasada de rosca como el antagonista Peter Banning, donde sobregesticula y no logra rescatar la pobre construcción narrativa de su personaje.

También hay que mencionar la gran cantidad de cameos que hay en esta película por parte de figuras insignes de las carreras como Max Verstappen, Carlos Sainz Jr. y Lewis Hamilton, que también funge como productor de la cinta, entre otros. Ahora llegamos a la parte más débil de F1: La película que resulta ser la narrativa con un guión escrito por Kosinski y Ehren Krueger que sigue al pie de la letra la fórmula tradicional de las historias enmarcadas en el género deportivo con todos los clichés posibles y elementos de «buddy movie» además de giros predecibles que no deparan ninguna sorpresa para los espectadores. Y es que la historia posee un desarrollo convencional donde somos testigos de los esfuerzos de Sonny Hayes por recuperar su fama pasada y demostrar su valía en las pistas, mientras que Joshua Pearce se aferra a su estrellato y surge una rivalidad entre los pilotos que deviene en una amistad, todo planteado a través de los esquemas antes mencionados para ofrecer mensajes de superación personal y trabajo en equipo que no dejan de ser pertinentes en la actualidad pero poseen un regusto añejo que dice «esto ya lo hemos visto antes«. El viaje de nuestros protagonistas está apuntalado por las diferentes carreras de la F1 que vienen a ser el atractivo más grande de la función y algunas subtramas como el romance entre Sonny y Kate y la dinámica familiar entre Joshua y su madre que funcionan razonablemente bien, pero no sorprenden. Otro problema de la historia es la carencia de un gancho emotivo que nos haga empatizar con los personajes, algo que si poseía con creces la excelente Top Gun: Maverick, obra magna de Kosinski en la opinión de este servidor. Aquí, da la sensación de que falta algo y la tónica general que sobrevuela la acción es bastante fría en el ámbito sentimental.

Por lo demás, los ingredientes antes expuestos terminan por funcionar como resultado de la familiaridad narrativa aunque con ese halo genérico en todo momento, aunque el tramo final si logra cautivar con una secuencia climática que se adentra en el mantra personal de Sonny respecto a la sensación que le producen las carreras y pone los pelos de punta por su buena ejecución a nivel argumental y de plasmación visual. Su mayor virtud. Es más destacable la labor de Kosinski en la dirección, ya que una vez más demuestra que sabe cómo convertir una historia sencilla en un evento cinematográfico con la planificación esmerada de las carreras, el cuidado retrato de la F1 y la capacidad nata de aprovechar el gancho que supone la presencia de una celebridad de primera categoría, como ya lo hiciera anteriormente con Tom Cruise en Maverick.

En conclusión, F1: La película supone un logro visual más que narrativo, lo que la hace una experiencia perfecta para desconectar la mente en la sala de cine, a pesar de sus obvias carencias. Imperdible por todo su apartado técnico y el trabajo arrollador de Brad Pitt.

Ficha técnica:

F1: The Movie (2025)

  • Estados Unidos
  • Duración: 155 min.
  • Dirección: Joseph Kosinski
  • Guion: Ehren Krueger
  • Música: Hans Zimmer
  • Dirección de fotografía: Claudio Miranda
  • Productora: Apple Studios, Monolith Pictures Jerry Bruckheimer Films, Plan B Entertainment Distribuidora: Warner Bros. Pictures
  • Género: Drama. Deportes

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