Crítica de Hope (2026): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐⭐½ (4,5/5)

En la sexta jornada del Festival de Cannes ha aparecido la pieza disonante y disruptiva de la Sección Oficial. Una película que no está ni remotamente cerca de parecerse a ninguna de sus competidoras ni a prácticamente nada, porque Hope (2026), el nuevo trabajo de Na Hong-jin, es absolutamente radical en todos los sentidos. Es el cuarto largometraje del director surcoreano, cuya filmografía ha estado marcada por su cuidado en la puesta en escena, intentando lograr que cada plano, por banal que parezca, se sienta lo más espectacular posible. Sus dos primeros trabajos, Chaser (2008) y The Yellow Sea (2010), tuvieron una aceptación notable, pero sería reconocido por el público y por la crítica con El extraño (2016), un thriller fantasmagórico y realmente violento que evocaba a algunas películas de Park Chan-wook, dicho sea de paso, presidente del Jurado de la Sección Oficial.

La pequeña ciudad de Hope está incomunicada a causa de incendios forestales, al mismo tiempo que se han descubierto extraños rastros y animales muertos con señales de una violencia poco convencional. El inspector Bum-seok (Hwang Jung-min) y su acompañante Sung-ae (Hoyeon) irán tras la extraña criatura en una persecución agónica marcada por el pánico y la destrucción masiva, convirtiendo el escenario en lo más parecido a lo que sería el infierno sobre la Tierra.

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Cartel de la cinta

Lo primero, y probablemente más importante, que hay que mencionar de Hope es que, en realidad, su argumento es que no tiene argumento. El párrafo anterior, que canónicamente pone en situación de lo que vamos a hablar, carece más que nunca de relevancia y su existencia es meramente protocolaria. Porque cualquier palabra que pueda emplearse para intentar describir la nueva y gigantesca obra de Na Hong-jin estará irremediablemente expuesta a quedar en ridículo ante la incapacidad de poder acercarse a la absoluta grandilocuencia de sus imágenes.

En el año 2015, el maestro George Miller revivía su mítica saga Mad Max con Mad Max: Furia en la carretera (2015), siendo muy probablemente la mejor película de su año y la mejor película de acción de este siglo. En ella, Miller recurría a la abstracción total del relato para otorgarle por completo todo el protagonismo a la acción, en un imposible viaje de ida y vuelta en el que cada imagen que ocurría en pantalla superaba en espectacularidad y plasticidad a la anterior, hasta llegar a cotas de no poder creerte, como espectador, lo que ocurre ante tus ojos. Más de una década después, y sin que nadie haya podido acercarse siquiera a igualar algo así, seguramente sea Hope la película que puede provocar una sensación parecida. Por la radicalidad de sus formas, por lo únicas y originales que son sus imágenes y porque también es una espiral constante de no creerse lo que ocurre delante de tus ojos.

Tráiler de Hope (2026)

Dos horas y cuarenta minutos de duración que comienzan con una única set piece de acción que se extiende durante la primera hora y que no solo es, con mucha diferencia, lo mejor de la película, sino que probablemente sea el fragmento más apasionante que se ha vivido en todo el Festival de Cannes. Na Hong-jin comienza siendo Steven Spielberg en Tiburón (1975), Ridley Scott en Alien: el octavo pasajero (1979) o M. Night Shyamalan en Señales (2002), ocultando la amenaza al espectador durante una enorme parte de la secuencia. El recurso de insinuar en lugar de mostrar se ha utilizado en infinidad de ocasiones, demostrando empíricamente cómo la tensión, la expectación y la imaginación de cómo puede ser algo pueden llegar a ser más perturbadoras que verlo en sí mismo. Pero es que en esta película no solo se oculta durante los primeros instantes, sino que también lo hace durante larguísimas fases de acción abominable en las que, únicamente mediante un ensordecedor e inteligentísimo uso del sonido y una destrucción apabullante alrededor de los personajes, es capaz de impactar de una manera incuestionable. Pero llega el momento en el que la criatura aparece y, sin entrar en ningún tipo de definición para no quitar la magia del momento de descubrirla, no decepciona y está a la altura de todo lo acontecido. Una criatura con una morfología y unos movimientos absolutamente perturbadores que raramente se han visto antes, siendo el anime Attack on Titan (2013) la referencia más evocadora posible.

A partir del momento en el que finalmente se descubre, la película aprieta aún más el acelerador en una escalada demencial de violencia inimaginable. Na Hong-jin se gusta en cada plano y ofrece un abanico tan amplio de recursos para, esencialmente, enseñar lo mismo una y otra vez, que tiene especial mérito lo ridículamente entretenida y fugaz que se siente su visionado, a pesar de la magnificencia y contundencia de lo que ocurre en pantalla. Esto ocurre por el segundo elemento que retroalimenta toda esa acción tan única, y es el brillante recurso constante, especialmente a partir de la primera hora, del alivio cómico. Hope no solo es espectacular; también es rematadamente divertida. La primera proyección en la sala Debussy del Palacio de Festivales y Congresos de Cannes, a rebosar, fue una fiesta de risas, gritos y aplausos de principio a fin. Porque una cinta con esa intensidad en sus imágenes recibe muy agradecidamente respiros para la comedia, pero es que, además, esta se siente totalmente orgánica y es precisamente la que genera el alma de la película y la que te permite amar a los personajes y que realmente te importe lo que les ocurre en una cinta con un relato tan abstracto.

Hope está a años luz de ser una película perfecta, pero sí que está muy cerca de ser prácticamente única y eso, en el panorama actual, probablemente tenga más valor. Las decisiones que puedan tomarse para desenlazar la película y los caminos que toma seguramente generen división de opiniones, pero lo que sí está claro, y merece la pena insistir en ello, es que cualquier palabra que se diga no estará al nivel de las increíbles imágenes que ha creado Na Hong-jin.

Ficha técnica:

Hope (2026)

  • Corea del Sur
  • Duración 160 min.
  • Dirección: Na Hong-jin
  • Guion: Na Hong-jin
  • Música: Michael Abels
  • Dirección de fotografía: Hong Kyung-pyo
  • Productora: Forged Films, Plus M Entertainment, Westworld. Distribuidora: Plus M Entertainment
  • Género: Thriller

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