Crítica de Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma (2026): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐⭐✪ (4/5)

La primera gran sorpresa de la 79 edición del Festival de Cannes ha sucedido fuera de la sección oficial. Ha sido en la inauguración de Un certain regard (Una cierta mirada), la sección paralela al festival, con la nueva película de Jane Schoenbrun. La directora neoyorquina debuta en el festival con su tercer largometraje, después de We’re All Going to the World’s Fair (2021) y I Saw the TV Glow (2024), con la que se ganó el derecho y el respeto de estar hoy en Cannes.

La cinta nos pone en la perspectiva de Kris (Hanna Einbinder), una joven directora encargada de resucitar la mítica franquicia slasher “Camp Miasma”, y para ello se reúne con la mítica actriz y final girl de la obra original (Gillian Anderson). A partir de ese momento, la conexión que surge entre ambas y el misticismo que envuelve a la saga, desencadena en un descenso en picado cada vez más siniestro y salvaje hacia las entrañas de la propia película.

Schoenbrun comentaba durante la presentación de la película que era el trabajo en el que más libertad creativa ha tenido y en el que ha podido desplegar plenamente todo ese imaginario de ideas conceptuales y visuales que ya estaban presentes en sus proyectos anteriores, mostrando esa mirada de lo antiguo, de lo analógico, con la mirada de la generación Z. El concepto del metacine de terror, y en particular del slasher, lo ha explotado la saga Scream, hasta llegar al punto de parodiarse a sí misma en sucesivas entregas, riéndose de las secuelas, precuelas y recuelas de la industria, al mismo tiempo que la misma franquicia recurre a ellas.

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Cartel de la cinta

Sin duda esta película abraza en parte ese concepto, pero lo explora desde un punto más introspectivo y reposado, ya que es simplemente una fuente de inspiración más de todo el torrente de homenajes y referencias que hace Jane Schoenbrun al cine de terror.

Prácticamente todos los tótems del género se ven reflejados y referenciados en algún momento, desde los slasher más míticos de los ochenta y noventa, como Halloween (1978), Pesadilla en Elm Street (1984) o Sé lo que hicisteis el último verano (1997). Pero también deja espacio para Hitchcock, Lynch y, con especial atención y de forma más evidente, al tratamiento del body horror y de la carne de Cronenberg. Esa lucha entre lo físico y lo intangible, con el paralelismo de lo analógico a lo digital, que tanto está presente en la obra maestra del canadiense en Videodrome (1983), aparece de forma latente en Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma.

Tráiler de Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma (2026)

Pero todo este batiburrillo y montaña de referencias fílmicas que suenan de maravilla no llegan a funcionar de manera tan orgánica a la hora de la verdad. Es una película valiente, arriesgada y ambiciosa, en la que se percibe que Schoenbrun se ha abierto en canal y dejado en ella todo lo que tiene (de momento), pero esa misma ansia de abarcar más y más le lleva a tropezar en algún que otro momento. Ni mucho menos puede considerarse una obra fallida, pero sí que se siente cierta disonancia en la alternancia entre fases abrumadoras y perturbadoras con otras mucho más reposadas. Es cierto que su propuesta no es apostar de lleno a la espiral de locura y sangre (que la hay, y mucha) que caracteriza al género, sino apostar por varias secuencias de más intimismo y reflexión, como ya ha hecho en sus anteriores obras. Al igual que en todas ellas, aquí vuelve a haber un espacio muy importante para la reivindicación queer, combinándolo con temas como el despertar sexual de la adolescencia, las primeras experiencias, y cómo afectan las películas en todo ello. Como el arte en general, y el cine en particular, tiene esa capacidad de epatar y dejar dentro de cada uno una serie de concepciones, sentimientos y esquemas arraigados para toda la vida.

Por último, mencionar el enorme trabajo que realizan sus dos protagonistas, Hanna Einbinder y Gillian Anderson, llevando por completo el peso de la película y consiguiendo una química excelente. No es una película perfecta, pero eso es lo que le hace tener esa magia que falta en gran parte de la industria, por lo que siempre se deben aplaudir propuestas como esta. Y así se lo hizo saber la Sala Debussy del Festival de Cannes a todo el equipo, con una ovación de casi diez minutos.

Ficha técnica:

Teenage Sex and Death at Camp Miasma (2026)

  • Estados Unidos
  • Duración 112 min.
  • Dirección: Jane Schoenbrun
  • Guion: Jane Schoenbrun
  • Música: Alex G
  • Dirección de fotografía: Eric Yue
  • Productora: MUBI, Plan B Entertainment, Scythia Films
  • Género: Terror, thriller

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