Crítica de Fatherland (2026): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐½✪ (3,5/5)

La familia como única patria

Thomas Mann tuvo que abandonar Alemania en el año 1933, a causa del ascenso del nazismo. El intelectual alemán más célebre de la época recaló en Estados Unidos, en donde él y su familia vivieron durante catorce años. En 1949, vuelve a su país natal dividido y derruido tras los estragos que dejó la Segunda Guerra Mundial. Junto a su hija Erika, Mann participa en varios actos que tienen lugar tanto en Alemania Occidental como Oriental, dejando clara su postura unionista; postura que le llevó a un sinfín de comentarios por parte de ambos lados. A su vez, Thomas Mann recibe la trágica noticia de que su hijo Klaus se había quitado la vida en su domicilio de Cannes.

Paweł Pawlikowski es uno de los cineastas europeos más consagrados de los últimos años, a causa de habernos entregado obras maestras del calibre de Ida (2013) o Cold War (2018). Ahora, tras ocho largos años de espera desde su última película, el maestro polaco vuelve a Cannes para cerrar de alguna manera un círculo con Fatherland (2026); película que completa su trilogía sobre el convulso siglo XX en Europa.

Valiéndose de la maravillosa novela de Colm Tóibín sobre la vida de Thomas Mann, Pawlikowski nos cuenta el destino común que acabó enfrentando tanto a su familia como a la patria que creía haber conocido. Todo ello desde una precisión histórica y el lirismo tan refinado con el que el director ya nos obsequió anteriormente.

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Cartel de la cinta

La película está protagonizada por Sandra Hüller, Hanns Zischler, August Diehl, Devid Striesow o David Menkin, entre muchos otros. La película se estrenó este pasado jueves 14 de mayo en el Festival de Cine de Cannes, donde luchará por alzarse con la Palma de Oro. La película será distribuida en España por Mubi, aunque todavía no cuenta con fecha de estreno.

La voluntad de vivir y no sucumbir al romanticismo

Pawlikowski es un genio a la hora de condensar su ideario fílmico, ofreciéndonos imágenes que no solo tienen una belleza inconmensurable, sino que también poseen un significado innegable. Con una esplendorosa fotografía en blanco y negro en formato 4:3, Pawlikowski nos hace sucumbir desde el arranque, mostrándonos una época muy concreta de Mann. Tiene sentido que el director se interesase en la figura de Mann para llevar a cabo su nueva película, dado que el novelista representó de una manera notoria todas las contradicciones que convergieron en la Europa de principios y mediados del siglo XX.

Tráiler de Fatherland (2026)

El propio Mann fue hasta el final de su vida un hijo de su tiempo, que sentía el romanticismo de Goethe, y que, a su vez, abogaba por una visión más racionalista de su propia existencia como individuo y ciudadano del mundo. Es desde ahí donde Fatherland (2026) se concibe como una especie de “road movie” sobre la decadencia que había traído consigo la posguerra en aquella Alemania dividida.

Por momentos, la película nos recuerda al cine de Rossellini o Bresson, sin buscar en ningún momento percutir en el espectador desde lugares artificiosos, dejando al espectador navegar por sí mismo en este viaje que se propone. La concepción del director en ese sentido se presenta clara y su desarrollo es acorde en todo momento con ella, deslumbrando en sus ochenta y dos minutos de metraje.

Decepcionante conservadurismo

Dicho todo eso y dejando en claro que estamos, una vez más, ante una película excelsa a nivel formal y de una precisión absoluta en su concepción de fondo, he de decir también que Fatherland (2026) me deja un poco frío. Más allá de las expectativas que uno puede depositar en películas de esta índole, pasado ya un día desde el visionado me reafirmo en mi sentir de que esta nueva película de Paweł Pawlikowski peca de cierto conservadurismo a la hora de trazar esta historia de Thomas Mann.

En una competición oficial de Cannes se pide riesgo, aunque eso suponga que tu película pueda estar abocada a sentirse como fallida; más si cabe, cuando se trata de un autor del calibre de Paweł Pawlikowski. Y eso se hace notable cuando sabes lo que podía dar de sí la propia historia y todas aquellas cosas que ha desechado el director, como por ejemplo la relación de Thomas Mann con su hermano, la bisexualidad o incidir de una manera más realista en la relación que mantenía con su hija. No consigo ver en el personaje interpretado por Sandra Hüller a Erika Mann, y tiene más que ver con la idea que tenía de esta figura el director que con la propia actriz; es evidente que a estas alturas no vamos a poner en duda el talento como actriz de Hüller, que queda una vez más evidenciado. Es por ello que encuentro en Fatherland una gran película, pero excesivamente medida y conservadora, lo que hace que no pueda rendirme ante ella y verla como una posible Palma de Oro. Park Chan Wook, presidente del jurado de esta edición de Cannes, dijo que quería premiar a películas que perduraran con el paso del tiempo, que dialoguen con los amantes del cine de las épocas venideras; algo que me genera muchas dudas en el caso de este film.

Ficha técnica:

Fatherland (2026)

  • Polonia
  • Duración 82 min.
  • Dirección: Pawel Pawlikowski
  • Guion: Pawel Pawlikowski, Henk Handloegten
  • Música: Marcin Masecki
  • Dirección de fotografía: Lukasz Zal
  • Productora: Coproducción Polonia-Alemania-Italia-Francia; Extreme Emotions, Our Films, Nine Hours, Chapter 2, MUBI, Apocalypso Pictures, arte France Cinéma, Pathé, Arte France. Distribuidora: MUBI
  • Género: Drama biográfico

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