Crítica de El ser querido (2026): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐⭐⭐ (5/5)

Ha sido en el cuarto día de festival cuando ha desembarcado en el puerto del Festival de Cannes el primero de los tres navíos españoles que compiten por la Palma de Oro en la Sección Oficial. Ese navío, o mejor dicho, trasatlántico, tiene el título de El ser querido (2026), del cineasta madrileño Rodrigo Sorogoyen. Una exitosa y aclamada carrera en el territorio nacional, que ya asomó la pata más allá de sus fronteras con su último largometraje, As bestas (2022), es lo que le ha llevado a que Thierry Frémaux la seleccione para la competición de la Sección Oficial.

El ser querido narra el intento de reconciliación entre Esteban (Javier Bardem), aclamado y polémico director de cine, y su hija Emilia (Victoria Luengo), después de muchos años distanciados. Para ello, Esteban le propone a su hija que sea la protagonista de su nueva película.

Sorogoyen, que venía de haberse lanzado al mundo de las series en su último proyecto con ese milagro que es Los años nuevos (2024), hace de El ser querido un laberíntico juego a dos bandas que se va construyendo y entrelazando simultáneamente, desvaneciendo una vez más la fina y, a veces, invisible línea que separa el cine y la vida. Pero, como se demuestra bellísimamente en la película, e incluso se subraya con la frase “Movies can’t fix everything” (“Las películas no pueden arreglarlo todo”), por mucho que no se vea, el choque contra ella es inevitable.

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Cartel de la cinta

Hay una amplia variedad de cambios de lente, formato o transiciones repentinas a blanco y negro, pero, de alguna forma, todo se percibe orgánico y sale bien parado de los riesgos que toma con esas decisiones formales, que no son más que otro énfasis en ese juego constante entre la realidad y la ficción.

Son tantas las secuencias memorables y tantos los momentos a destacar que resulta casi inabarcable, además de que no tendría ningún sentido hablar de cada uno de ellos individualmente. Sorogoyen plantea y dibuja cada escena casi como pequeños cortos en los que apuesta por cosas diferentes, sin interrumpir lo más mínimo el fluir y la consonancia global de la obra. Se ha hablado (porque se mostró a algunos medios hace meses en un avance) y se va a hablar mucho de la primera y magistral secuencia que eleva la película hacia una cima de la que luego era fácil descender con el paso de los minutos. Pero ocurre todo lo contrario: la construcción de personajes y otro abundante puñado de increíbles escenas hacen que sea un in crescendo hasta el final.

Es verdad que ese inicio por todo lo alto, con ciertos ecos de Los años nuevos (2024), es realmente reseñable. Especialmente por el juego de primerísimos primeros planos que elabora Sorogoyen, en el que no paran de interponerse el cogote de uno sobre el rostro del otro, convirtiendo un encuentro aparentemente inofensivo en una inquietante, violenta e hiriente discusión

Tráiler de El ser querido (2026)

En la propia película, el personaje de Javier Bardem parafrasea a la mítica actriz Liv Ullmann diciendo que cuanto más cerca está la cámara de un actor, más capas debe quitarse este y más debe desnudarse ante la obra. Y en El ser querido hay una apuesta constante por prácticamente devorar con la cámara a los personajes. Pero es que, recordando también la cita que se le atribuye al maestro John Cassavetes: “La mejor localización del mundo es el rostro humano”.

La cinta tiene una enorme cantidad de detalles que evidencian la minuciosidad y el cariño con los que se ha hecho, empezando por la preciosa polisemia que construye con el título. O continuando con la brillante idea de hacer que la banda sonora sea, al mismo tiempo, diegética y extradiegética. Surge y se construye para la película que está grabando Esteban, pero acaba emergiendo, devorando y traspasando esa barrera para convertirse también en la banda sonora de la propia película. Además, deja uno de los instantes más conmovedores de la obra en el momento en el que el personaje de Bardem escucha por primera vez las maquetas enviadas por el compositor.

Más de dos horas de pura emoción contenidas en dos actuaciones magistrales. La consagración definitiva de la gran actriz que es Victoria Luengo, especialmente espeluznante en la manera en la que desarrolla ese dualismo de amor y odio hacia su padre, con el temor perenne de acabar pareciéndose a él, hasta tal punto que, frente al espejo y con unos pequeños gestos, consigue convertirse en él de manera inquietante. Por otro lado, no es que Javier Bardem no se quede atrás; es que El ser querido es Javier Bardem, y así se demuestra en cada fotograma. Totémico en todo tipo de registros y evidente merecedor de cualquier reconocimiento que se le otorgue, además de que será uno de los nombres más importantes en la temporada de premios. Como se ha demostrado con el paso de los años, es realmente difícil ganar premios en Cannes, pero Sorogoyen puede estar más que satisfecho del trabajo que ha hecho y que le reafirma, si es que hacía falta, como la punta de lanza de nuestro cine.

Ficha técnica:

El ser querido (2026)

  • España
  • Duración 135 min.
  • Dirección: Rodrigo Sorogoyen
  • Guion: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen
  • Música: Olivier Arson
  • Dirección de fotografía: Álex de Pablo
  • Productora: Coproducción España-Francia; Caballo Films, Movistar Plus+, El Ser Querido, Le Pacte. Distribuidora: A Contracorriente Films, Movistar Plus+
  • Género: Drama

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