Crítica de Transformers: One (2024): reseña y opinión de la película
Puntuación ½✪ (3,5/5)
Desde 2007, con la primera película live-action dirigida por Michael Bay, la franquicia Transformers ha presentado el conflicto entre los Autobots, liderados por Optimus Prime, y los Decepticons, encabezados por Megatron. A lo largo de varias entregas, la mayoría dirigidas por el cineasta estadounidense, conocido por su afición a las explosiones y efectos especiales, la saga ha sido una mezcla de acción, avances en efectos visuales y una mitología en constante evolución. Este enfoque ha logrado conquistar una audiencia global, especialmente a los fanáticos de la franquicia.
Sin embargo, ahora Paramount Animation y Hasbro Entertainment han decidido dar un giro y centrarse en una historia, ambientada en Cybertron, el planeta natal tanto de los Autobots como de los Decepticons. La nueva película se enfoca en la relación entre Optimus Prime y Megatron, desde sus inicios como aliados hasta la ruptura de su amistad, un evento trascendental que desencadena la devastadora guerra entre ambos bandos. Bajo la dirección de Josh Cooley, conocido por su trabajo en Toy Story 4, esta cinta sigue la estructura clásica del «viaje del héroe«, descrita por el antropólogo Joseph Campbell en su influyente obra El héroe de las mil caras (1949). Los guionistas, Eric Pearson, Andrew Barrer y Gabriel Ferrari utilizan esta narrativa de manera efectiva para explorar temas como el totalitarismo, la igualdad y la hermandad, enmarcados en el contexto épico que ha destacado en la saga.

Cartel de la cinta
Uno de los mayores aciertos del guión de Transformers: One es que, por primera vez en mucho tiempo, los humanos no tienen ninguna presencia en pantalla. Esto resuelve uno de los problemas más criticados de las películas live-action, donde la intervención humana muchas veces diluía el impacto de los Transformers. Al eliminar este elemento, la cinta animada logra enfocarse exclusivamente en la dinámica entre los robots, permitiendo que la mitología y la interacción entre estos personajes sean el corazón de la trama. Transformers: One también se distancia del humor burdo característico de las cintas de Michael Bay —como la escena de los testículos de un Decepticon en Transformers: La venganza de los caídos (2009)— y se toma más en serio el desarrollo de los personajes, brindándoles una profundidad que había sido escasa en entregas anteriores.
Otro de los aspectos más impresionantes de la película es la animación, que es absolutamente deslumbrante. La calidad visual alcanza un equilibrio perfecto entre ser altamente detallada y, al mismo tiempo, extremadamente expresiva, sobre todo en su tercer acto que los diálogos desaparecen para enfocarse en la narrativa de la acción. En ocasiones, el estilo recuerda al de las recientes películas animadas de Spider-Man, con una vibrante mezcla de colores y texturas que aportan dinamismo a cada escena. Las secuencias de batalla entre los Transformers, y las transformaciones de los personajes se integran de manera emocionante y natural en las escenas de acción. El mundo de Cybertron, visualmente elaborado, también es un punto destacado, con un diseño que permite que la superficie del planeta se transforme y evolucione de formas ingeniosas, sumando capas de creatividad visual a la experiencia.
Tráiler de Transformers: One (2024)
Además, los personajes tienen una mayor profundidad emocional y psicológica, lo que añade una seriedad inesperada para una película animada de este tipo. Optimus Prime y Megatron, en particular, se benefician de una narrativa más rica que explora su relación y las razones detrás de su eventual enemistad. La película también aborda temas complejos como el funcionamiento de un gobierno totalitario, la importancia de la clase obrera y las mentiras que los líderes cuentan para manipular a las masas. Estas ideas se exploran de manera accesible para un público joven, lo que permite que los espectadores más jóvenes disfruten de una película divertida pero también reflexiva, llena de mensajes relevantes para la actualidad.
La dirección de Josh Cooley es notable, ya que ha conseguido crear una película que, aunque claramente hecha con un público más joven en mente, no sacrifica la madurez de la historia que está contando. Si, como cualquier otra franquicia multimillonaria, Transformers: One deja la puerta abierta para posibles secuelas, pero también funciona perfectamente como una historia circular. Los arcos de los personajes principales, especialmente los de Optimus Prime y Megatron, cierran de manera convincente dentro de la propia película, lo que da una sensación de conclusión que, a la vez, invita a futuras exploraciones del universo de Transformers. Los Autobots y Decepticons necesitaban la animación para volver a brillar en el cine, ojalá continúen por este camino.
Ficha técnica:
Transformers: One (2024)
- Estados Unidos
- Duración 104 min.
- Dirección: Josh Cooley
- Guion: Eric Pearson, Andrew Barrer y Gabriel Ferrari
- Música: Brian Tyler
- Dirección de fotografía: Christopher Batty
- Productora: Hasbro, Paramount Animation
- Género: Animación, Acción