Crítica de Sueños en Oslo (2024): reseña y opinión de la película
Puntuación ✪ (4/5)
Oslo se ha convertido en la ciudad de la ensoñación, la pasión y el deseo en la trilogía espiritual de Dag Johan Haugerud, compuesta por Amor y Sexo, ambas disponibles en Filmin. En esta tercera entrega, el director nos narra la historia de Johanne (Ella Øverbye), una adolescente de 17 años que se enamora de su profesora de francés y vive una fantasía a través de sus sueños. La trama, una vez más, nos habla sobre esa intimidad que podemos tener con la otra persona, y de cómo nos relacionamos a través del amor y el sexo. El cineasta nos transporta a una ciudad de una enorme y bellísima arquitectura que funciona como escenario para crear una atmósfera onírica y sensorial que acompaña las fantasías de la protagonista. Como lo destaca su título, los sueños son fundamentales en este capítulo de la trilogía, que quizás sea el más depurado y maduro que ha logrado el director noruego.
La película se articula a través de conversaciones que giran alrededor de la percepción subjetiva del deseo y la forma en que cada personaje interpreta el mismo hecho. En un punto de la cinta, Johanne escribe un texto sobre un encuentro íntimo casi imposible con su profesora, pero tan creíble y realista que sus familiares piensan que podría haber sido una víctima de abuso. La lectura divergente del texto por parte de cada personaje revela tanto sus miedos como sus deseos: algunos quieren capitalizarlo, otros se adueñan de una interpretación personal, y algunos se enfrentan a sus propias renuncias, como su abuela, convertida en un vínculo íntimo y reflexivo que se lamenta del tiempo perdido.

Cartel de la cinta
“Debí acostarme con más hombres”, dice la abuela, evidenciando esos sueños que ya no volverán. Haugerud retrata de forma brillante cómo la mirada modifica la realidad del objeto deseado. Sus imágenes y monólogos funcionan como una reflexión sobre las interpretaciones múltiples que cada persona proyecta sobre lo que desea, igual que ocurre en los sueños.
El director logra además capturar el enamoramiento en estado primario: las fantasías, la obsesión y la idealización absoluta del otro. Ese momento en que creemos que nadie más podrá provocar lo mismo. “Yo no quiero otro amor, yo quiero este”, afirma Johanne en un instante clave, cuando tratan de convencerla de que conocerá a otra persona. La película cuestiona si realmente hubo o no un encuentro íntimo con su profesora, pero lo relevante es la ensoñación persistente que moldea su identidad emocional. Todos hemos sentido ese éxtasis devorador, seguido del golpe inevitable del amor no correspondido, el más intenso y el más fugaz. Los sueños y las fantasías funcionan como refugio ante una realidad que se impone. La profesora, por su parte, es mostrada con complejidad: llega incluso a la victimización, pese a haber actuado sabiendo que Johanne tenía sentimientos hacia ella. Ambas caras del deseo están retratadas en esta película tierna, ambigua y dolorosa.
Tráiler de Sueños en Oslo (2024)
Entre la interpretación de los sueños, también está Oslo, la ciudad que es protagonista de la cinta por su arquitectura, bellamente filmada por Cecilie Semec; escaleras que parecen la Escalera de Penrose, conocida también como “escalera infinita” o “imposible”, en donde los personajes suben y bajan de acuerdo con sus emociones. Edificios largos y anchos, luces que iluminan las calles: la ciudad se vuelve un paraíso de ensoñación, donde el deseo y lo onírico se funden en las imágenes. Oslo parece un sueño, y sus personajes, una fantasía que quizá llegue a hacerse realidad… o quizá no.
Sueños en Oslo es la tercera entrega de la trilogía espiritual que ha compuesto Dag Johan Haugerud, en donde desarrolla ideas sobre el amor, los sueños y el sexo en tiempos contemporáneos. Un experimento sin duda único en su especie para abordar los problemas que surgen día a día en las relaciones modernas. En esta cinta se enfoca en un espacio onírico, pero a la vez tan cercano a la realidad, como esa combinación entre el deseo y los sueños que nos siguen.
Ficha técnica:
Drømmer (2024)
- Duración: 110 minutos
- Dirección: Dag Johan Haugerud
- Guion: Dag Johan Haugerud
- Dirección de fotografía: Cecilie Semec
- Productora: Motlys
- Distribuidora: Filmin
- Género: Drama