Crítica de Mi mitad perdida (2025): reseña y opinión de la película
Puntuación ½ (4,5/5)
La pérdida de un ser querido es un tema que se ha tratado con regularidad en el séptimo arte a través de distintos géneros. Y es que el duelo es una emoción inherentemente humana que nos ha tocado muy de cerca a todos en algún momento, por lo que su retrato en la gran pantalla continúa vigente y cobra relevancia particular en los tiempos que corren.
El cineasta independiente James Sweeney aborda esta temática en Mi mitad perdida, su nueva propuesta cinematográfica luego de su debut con la comedia romántica Straight Up (2019). En esta oportunidad, Sweeney utiliza los tropos de la comedia de humor negro para llevar a los espectadores en un viaje singular a través de la pérdida y el inicio de una conexión profunda entre dos individuos rotos, con algunos elementos sorprendentes añadidos a la ecuación en un intento de generar una experiencia distintiva. ¿Cumple su propósito?
Roman (Dylan O’Brien) y Dennis (James Sweeney) son dos jóvenes que se conocen en un grupo de apoyo a gemelos en duelo y forman un inesperado vínculo.
Con un afán claro en alejarse de los tópicos convencionales del género, Sweeney construye una historia irreverente donde la comedia y el drama se dan de la mano en un balance espectacular, generando secuencias divertidas a la par de otras que desprenden una intensidad emocional álgida.

Cartel de la cinta
Todo esto al servicio de un guion inteligente que desarrolla la amistad de Roman y Dennis con serenidad, permitiendo al espectador adentrarse poco a poco en las vidas de los personajes y generar cercanía con ellos, pero también guardando varios ases bajo la manga al esconder información importante sobre uno de ellos que se revela a mitad de camino y da lugar a giros inesperados, tan oscuros como hilarantes. El grueso temático no solo explora la pérdida y el duelo, sino que también aprovecha para abordar otras cuestiones como la soledad, la depresión, la identidad sexual y las falsas apariencias, en un empaque que posee distintas capas de profundidad y mensajes significativos para la interpretación del espectador. La habilidad de Sweeney para construir diálogos memorables e interacciones entre los personajes que se sienten genuinas es otro de los puntos fuertes de la propuesta narrativa, y aunque en sus primeros compases puede parecer distante y cueste un poco entrar en ella, esto cambia rápidamente a medida que avanza y conocemos los mecanismos del conflicto central hasta llegar a un final tan ambiguo como descacharrante.
Por supuesto, la efectividad de la trama no sería posible sin unos protagonistas a la altura. Es aquí donde encontramos una de las virtudes más claras de Mi mitad perdida: el trabajo interpretativo de Dylan O’Brien y Sweeney. Por un lado, O’Brien encarna a Roman, un personaje taciturno y de una ingenuidad desarmante que le permite explorar registros tanto cómicos como dramáticos, destacando especialmente en este último con una secuencia de gran intensidad emocional. Pero además, el actor da vida también a Rocky, el hermano gemelo fallecido de Roman, con una personalidad totalmente opuesta, inclinada hacia lo extravagante y seductor, en una transformación sorprendente, donde el vestuario y el estilismo funcionan como simples apoyos ante la solidez de su interpretación.
Tráiler de Mi mitad perdida (2025)
Junto a él encontramos a un James Sweeney bastante sólido, que da vida a Dennis con la excentricidad y el carisma particular que requiere el personaje. Se trata de un individuo aparentemente empático y cercano, pero que esconde secretos impactantes y oculta una personalidad algo incómoda, todo ello transmitido con una interpretación de notable complejidad, que lo convierte en un personaje al que uno termina amando odiar.
La química entre O’Brien y Sweeney es soberbia, ejemplificando con precisión una amistad de apariencia platónica que, poco a poco, revela resquicios inquietantes.
También destaca el trabajo de Aisling Franciosi en un rol que se aleja de sus habituales papeles dramáticos para mostrar una versatilidad inesperada y un manejo muy fresco de la comedia.
La ambientación juega otro papel clave en la propuesta, con la ciudad de Portland como escenario central, retratada con una sofisticación urbanita gracias al diseño de producción de Priscilla Elliott y a la fotografía de Greg Cotten, quien firma un trabajo especialmente logrado al contrastar los espacios con tonos grises y apagados cuando seguimos la mirada de Roman, mientras que la pantalla estalla en color cuando la historia adopta la perspectiva de Dennis. También resulta notable el uso de primeros planos precisos en varias revelaciones cruciales.
La edición enlaza con gran fluidez las perspectivas de ambos protagonistas y recurre a soluciones interesantes —como las pantallas divididas— para acompañarlos simultáneamente en determinadas secuencias, mientras que la música del surcoreano Jung Jae-il aporta una personalidad vibrante, con melodías atmosféricas y juguetonas que se alejan de lo habitual en una cinta indie.
En conclusión, Mi mitad perdida es una caja de sorpresas, capaz de ofrecer recompensas inesperadas gracias a su mezcla tan particular entre comedia y drama, y al trabajo arrollador de sus intérpretes, especialmente un camaleónico Dylan O’Brien.
Ficha técnica:
Twinless (2025)
- Estados Unidos
- Duración: 100 min.
- Dirección: James Sweeney
- Guion: James Sweeney
- Música: Jung Jae-il
- Dirección de fotografía: Greg Cotten
- Productora: Republic Pictures
- Distribuidora: Sony Pictures Releasing International
- Género: Comedia. Drama

Aún no he visto la película, buscaba algo de información antes de decidirme. Esta ha sido la reseña mejor escrita y más completa que he encontrado. Enhorabuena Cristian y gracias, creo que le daré una oportunidad.