Crítica de Mother Mary (2026): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐½✪ (3,5/5)

Mother Mary (2026) es la nueva propuesta cinematográfica de David Lowery, cineasta norteamericano conocido por su estilo experimental y narrativas arriesgadas con cintas como Los amantes de Texas (2013), Una historia de fantasmas (2017) y El Caballero Verde (2021), en contraposición a proyectos más comerciales como los desarrollados en su paso por Disney con Mi amigo el dragón (2016) y la fallida Peter Pan y Wendy (2023).

En esta oportunidad, Lowery nos trae Mother Mary (2026), una producción ambiciosa que se pasea entre géneros como el melodrama y el thriller psicológico con elementos musicales y sobrenaturales incluidos en su narrativa, toda una rareza que no deja indiferente y propone una experiencia desafiante pero inmersiva.

La intensa relación entre la cantante de pop Mother Mary (Anne Hathaway) y Sam (Michaela Coel), una antigua amiga suya, diseñadora de moda, que se vuelven a reunir tras la necesidad de la primera de un vestido para su nueva gira de conciertos.

Tan compleja como inquietante y frustrante en determinados momentos, Mother Mary (2026) presenta una historia llena de simbolismo y diálogos crípticos en la que es mejor dejarse llevar por la atmósfera hipnótica que construye Lowery en vez de buscar lógica a lo que sucede en pantalla, muchas veces confuso pero con un trasfondo metatextual de lo más fascinante.

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Cartel de la cinta

Una de las grandes bazas de Mother Mary (2026) es el duelo interpretativo que nos regalan Anne Hathaway y Michaela Coel como protagonistas absolutas de la historia. Cada una aporta matices interesantes a sus personajes, desde la vulnerabilidad y la presencia escénica de Hathaway hasta la versatilidad de registros que emplea Coel en un rol con muchas aristas para explorar, además de la excelente química que hace muy creíble la relación de amistad fracturada entre ellas así como la dinámica pasivo-agresiva que desarrollan a lo largo de la trama.

También destaca la actriz Hunter Schafer en un personaje breve pero interesante.

La dirección de Lowery es absorbente como de costumbre y su manejo de la puesta en escena da lugar a secuencias potentes, ya sean números musicales o momentos de terror gótico deudores de clásicos como Suspiria (1977) y El Resplandor (1980), entre otros más intimistas de fervor dramático.

Para ello, Mother Mary (2026) cuenta con unos valores técnicos inmaculados, con un diseño de producción que desarrolla la historia en su mayoría dentro de una única localización, la mansión de Sam y su taller de diseño, que genera un ambiente enclaustrado, pero consigue expandirla de formas creativas para mostrar otros escenarios como salas de conciertos y salones de espiritismo en una proeza de dirección de arte.

Tráiler de Mother Mary (2026)

La fotografía a cargo de Andrew Droz Palermo y Rina Yang es otro elemento impresionante, ya que le aporta un componente atmosférico distintivo a la historia y juega con diferentes texturas y colores como el rojo, que en ocasiones inunda la pantalla, para crear imágenes simbólicas y aludir a los conflictos internos de las protagonistas. Asimismo, el vestuario es clave dentro de la odisea de Mary y aquí tenemos una serie de atuendos espectaculares que recrean el imaginario pop de la cantante, además de entrar en consonancia con el entramado sobrenatural de la propuesta.

Pero si hay un componente que se vuelve un personaje más es la deslumbrante música compuesta por Daniel Hart y las canciones a cargo de los artistas Jack Antonoff y Charli XCX. Se trata de un trabajo que no solo se conforma con presentar simples himnos de música pop, sino que contienen letras que incluyen directamente en los acontecimientos de la historia y construyen un ambiente sonoro vibrante con melodías grandilocuentes y un ritmo que no da respiro.

En términos argumentales es donde Mother Mary (2026) no convence del todo con un guion disperso que ofrece tantos aciertos como fallos. La naturaleza esotérica de la trama forma un contraste desconcertante al verse contrapuesta con temas como las relaciones tóxicas, la fama y el significado del arte, dejando flecos en la construcción narrativa y dando lugar a tramos donde la experiencia se hace cuesta arriba por la mezcla de tonos y algunos diálogos pretenciosos que no terminan de cuajar como deberían. Es innegable la originalidad plasmada en pantalla y las reflexiones sobre la sanación de heridas pasadas y la transformación artística, así como los paralelismos religiosos en la parafernalia musical de Mary calan hondo en un epílogo satisfactorio que aclara muchas de las metáforas y excentricidades presentadas a lo largo del recorrido, pero un desarrollo más conciso hubiera sido necesario para tener un resultado redondo a todas luces.

En conclusión, Mother Mary (2026) es un híbrido de lo más curioso que mezcla géneros y recursos visuales para entregar un «exorcismo pop» fascinante, aunque su tono irregular y alardes experimentales la hacen una experiencia difícil de digerir para el espectador casual y no siempre dé en el clavo con respecto a sus pretensiones narrativas.

Ficha técnica:

Mother Mary (2026)

  • Estados Unidos
  • Duración: 111 min
  • Dirección: David Lowery
  • Guion: David Lowery
  • Música: Daniel Hart
  • Dirección de fotografía: Andrew Droz Palermo, Rina Yang
  • Productora: Homebird Productions Distribuidora: A24
  • Género: Drama. Thriller psicológico

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