Crítica de Love (2024): reseña y opinión de la película
Puntuación ½ (4,5/5)
Love parte como uno de los tres films que forman la trilogía de Oslo de Dag Johan Haugerud. La cual no hay que confundir con la del otro gran cineasta noruego contemporáneo Joachim Trier, que tiene una trilogía homónima formada por Reprise (2006), Oslo, 31 de Agosto (2011) y La peor persona del mundo (2021).
La trilogía de Haugerud, formada por Love, Sex y Dreams (los tres films estrenados en el 2024), le ha llevado a la fama internacional, consiguiendo nominaciones y premios tanto en Berlín como en Venecia. Aunque ya empezó a labrarse su sitio en los festivales con Cuidado con los niños (2019) la cual fue nombrada, por algunos críticos, como la mejor película humanista de la década.
La película que nos atañe, Love, es un film de corte “rohmeriano” que sigue a dos compañeros de trabajo, Marianne, una uróloga tremendamente pragmática y Tor, un enfermero bonachón. A raíz de conversaciones casuales con amigos y desconocidos ambos comienzan a cuestionarse las normas sociales que rigen lo que entendemos por amor.
Cuando se menciona que un film es “rohmeriano” muchas veces se tiende a pensar en playa, diálogos, o clase burguesa. Pero para entender por qué este film tiene ese calificativo tenemos que entender la poética rohmeriana y sus tres conceptos clave. Desde los cuales entenderemos mejor las virtudes de Love:

Cartel de la cinta
El primer punto en la poética rohmeriana consiste en que el cine debe representar el mundo real, y no al realizador de la película. Lo cual rehuye de la concepción clásica de las películas, y lo cual, paradójicamente, crea una base autoral bien reconocible en las obras de Éric Rohmer que Dag Johan Haugerud consigue emular. En la película lo importante es la evolución de los personajes cuestionando cómo funciona el mundo, su mundo, respecto a la emoción más primigenia: El amor. Siembra dudas en ellos y les acompaña, pero el autor parece no formar parte del mundo peri diegético del film, sino que deja a sus personajes cobrar vida propia mimetizándose con el entorno que les rodea.
Para conseguir ese primer concepto intervendrá el segundo concepto: Se tienen que cultivar medios expresivos propios, sobre todo mediante el uso de la luz y la puesta en escena, donde abundarán tomas largas o secuencias con pocos cortes. Debido a ello notamos que en películas “rohmerianas” como Love tanto el montaje como el encuadre, salvo momentos muy puntuales, se ven muy devaluados, adquiriendo una importancia casi residual en el film.
Para el tercer punto de la poética rohmeriana hemos de considerar el cine como un arte de espacios, y no tanto un arte de tiempos como bien defendían Ozu o Tarkovski. Lo cual conlleva que el espacio diegético cobre mayor importancia. En este caso no cabe la menor duda que encontramos tres espacios principales sobre los cuales va deambulando el film: La casa del personaje Ole Harald, el Hospital, y el eje de unión de ambos: El ferry, donde se desarrollará gran parte de la historia tanto de Marianne como de Tor.
Tráiler de Love (2024)
Entender cómo dialoga la película con esos tres puntos es entender el film. Entenderlo como manifiesto, un manifiesto que nos puede atraer o nos puede repeler. Pero en cualquier caso es un manifiesto que vale la pena ver.
A nivel interpretativo es necesario alabar el desempeño de Andrea Bræin Hovig en el papel de Marianne y Tayo Cittadella Jacobsen en el papel de Tor. Ambos actores repiten bajo las órdenes del cineasta noruego, pues ya formaron parte del elenco de Cuidado con los niños aunque con roles secundarios. El éxito del film recae, aparte de en el genial guión, en el acting de estas dos personas, la química entre ambos y el buen desempeño que tienen cada uno de ellos con los personajes que secundan sus historias. Principalmente Lars Jacob Holm y el breve pero intenso papel de Morten Svartveit. El cual todavía retumba en mi cabeza cuando escribo esto.
En el apartado técnico destaca la fotografía de Cecilie Semec. Y esto puede parecer un poco contradictorio si recordamos el segundo punto de la poética rohmeriana, en la cual mencionamos que sacrificamos el encuadre. Pero hay que recordar que en algunas de las películas más bellamente filmadas en el cine de Rohmer firmaba en la imagen uno de los directores de fotografía más grandes de todos los tiempos: El español Néstor Almendros. Y para entenderlo tenemos que apoyarnos en la idiosincrasia de que la fotografía es el arte de la luz. Lo cual resuena en las virtudes de otro de los grandes cineastas españoles: Carlos Saura, y su obsesión, a raíz de su faceta de fotógrafo, de buscar la verdad en la luz.
En cuanto al concepto del film, decía Rodrigo Sorogoyen, entre otros muchos grandes cineastas, que él hacía películas para plantear preguntas. Y sin duda alguna es una de las razones más potentes que pueden llevarnos a ver una película en el cine. Billy Wilder por su parte decía que él hacía películas para que la gente se olvidase de sus problemas.
Hay quien entenderá esos manifiestos como incompatibles, y sin embargo creo que esos manifiestos deberían de ir siempre de la mano. Cuestionarnos las cosas en algunas ocasiones puede hacernos olvidar de nuestros problemas, y en otras nos puede ayudar a solucionarlos. En mi opinión Love parte de la unión de estos dos mantras. Dos horas de cuestionar nuestra manera de pensar y el mundo que nos rodea para darte cuenta, en un pestañeo, de que ya ha acabado. De que quieres más. Y sin embargo la buena noticia es que puedes, y es que no está de más recordar las veces que haga falta que esta película es parte de una trilogía, que a día de hoy tal vez ya se ha convertido en la más importante de esta década con permiso de la trilogía Youth, de Wang Bing.
En conclusión. Love es una de las mejores películas del año. Pero depende del espectador entrar en su juego o no. Priorizar el contenido a la forma, aunque sin sacrificar esta segunda. Aceptar el reto de hacernos preguntas y acompañar a los personajes en su constante mutación, pese a que en ocasiones nos resultaría más cómodo verlos desde la distancia. Y finalmente aceptar que hay mil maneras de amar. Y una de ellas es viendo esta película.
Ficha técnica:
Kjærlighet (Love) (2024)
- Noruega
- Duración 119 min.
- Dirección: Dag Johan Haugerud
- Guion: Dag Johan Haugerud
- Música: Peder Kjellsby
- Fotografía: Cecilie Semec.
- Reparto: Andrea Bræin Hovi, Tayo Cittadella Jacobsen, Thomas Gullestad, Lars Jacob Holm, Marte Engebrigtsen, Marian Saastad Ottesen, Morten Svartveit.
- Género: Drama. Romance
