Crítica de 28 años después: El templo de los huesos (2026): reseña y opinión

Puntuación ⭐⭐⭐✪✪ (3/5)

El terror post-apocalíptico regresa en 28 años después: El templo de los huesos, una producción dirigida por Nia DaCosta que funciona como secuela directa de 28 años después (2025) y es la cuarta entrega en la franquicia de 28 días después.

Con una carrera en la que ya abordó el género del terror en Candyman (2021), DaCosta se adentra en el universo de infectados concebido por Alex Garland dispuesta a dejar su marca personal. ¿Lo consigue?

El Dr. Kelson (Ralph Fiennes) se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal y como lo conocen, y el encuentro de Spike (Alfie Williams) con Jimmy Crystal (Jack O’Connell) se convierte en una pesadilla de la que no puede escapar. En el mundo de The Bone Temple, los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia: la inhumanidad de los supervivientes puede ser aún más extraña y aterradora.

Siguiendo la estela de su controversial predecesora, 28 años después: El templo de los huesos presenta una historia donde el gore y las relaciones entre personajes toman protagonismo a costa de un desarrollo lógico de los planteamientos presentados en este singular universo post-apocalíptico.

critica 28 años después: El templo de los huesos opiniones

Cartel de la cinta

El guión vuelve a estar a cargo de Alex Garland y nos sitúa en un viaje desde dos frentes. Por un lado tenemos las experiencias de Spike junto al grupo criminal de Jimmy Cristal mientras que la extraña convivencia que surge entre el Dr. Kelson y Samson, líder de los infectados ocupa el grueso central de la narrativa. Se trata de una aventura donde la sangre fluye en cantidades astronómicas con variedad de mutilaciones, torturas y ataques de infectados lo que la sitúa en un plano más cercano a una propuesta del Extremismo Francés que una simple película de zombies y la convierte en una experiencia no apta para todo tipo de espectador.

Mientras que 28 años después tocaba temas relacionados al aislamiento y la culpa en una clara alegoría a la Inglaterra post Brexit, 28 años después: El templo de los huesos aborda la influencia de los cultos y la pérdida de humanidad en una sociedad fracturada, algo que se nota de manera tangible en todo lo relacionado con Jimmy y Spike. Pero la crueldad inherente a esta trama se puede hacer demasiado cargante de asimilar y apuesta por el shock gratuito y el trazo grueso en lugar de un desarrollo fructífero de ideas estimulantes. Donde sí funciona de maravilla la historia y contribuye a explorar con acierto el world-building de la franquicia es en la plasmación de la posible humanidad emergente en Samson y la intervención de Kelson en una dinámica de lo más interesante, así como el final ambiguo que recupera a un personaje icónico de la franquicia y abre las puertas a una nueva secuela de manera intrigante.

Dicho esto, el atractivo más grande de 28 años después: El templo de los huesos es la fenomenal interpretación de Ralph Fiennes que lo da todo como el Dr. Kelson, con un arco más amplio que en la anterior entrega y secuencias alucinantes que le permiten explotar todo su potencial actoral con una sensibilidad punk añadida, sobretodo en un montaje musical al ritmo de Iron Maiden durante el tramo final de la cinta.

Tráiler de 28 años después: El templo de los huesos (2026)

Por otro lado, Jack O’Connell es capaz de ser un antagonista potente como ya lo demostró en Los Pecadores (2025) pero aquí se ve limitado por la naturaleza excesivamente caricaturesca de su personaje que se mantiene en el tono de su aparición en la controvertida escena final de 28 años después.
El joven Alfie Williams posee una participación más secundaria, mientras que Chi Lewis-Parry sigue sorprendiendo con su imponente presencia en el rol de Samson.

Por lo demás, 28 años después: El templo de los huesos cuenta con una factura técnica notable, donde el diseño de producción expande con dinamismo el universo de la historia y se recrea particularmente en el escenario titular con sus enormes torres de osarios, mientras que la fotografía y el montaje ayudan a crear estampas memorables en un juego con la luz natural y las texturas que le saca partido al ambiente forestal, mientras que todo se desarrolla en un ritmo deliberado y menos rápido que el de su predecesora.
El maquillaje también es de primer nivel, ya sea en el look de los infectados o la piel naranja de Kelson y la música compuesta por Hildur Guðnadóttir envuelve todo en composiciones de gran intensidad dramática y sonidos elegiacos.

Se aprecia una visión interesante en la dirección de Nia DaCosta que sabe exprimir las secuencias más violentas y descarnadas para un máximo golpe de efecto, así como los escasos pero bien empleados sobresaltos cortesía de los infectados, aunque no deja de tener una sensación de película de encargo por encima de un proyecto con ambiciones personales.

En conclusión, 28 años después: El templo de los huesos es una secuela sangrienta y pasada de rosca que se beneficia de la colosal actuación de Ralph Fiennes y un desarrollo interesante del lore particular de la franquicia aunque su desarrollo irregular la coloque unos cuantos peldaños por debajo de su predecesora.

Ficha técnica:

28 Years Later: The Bone Temple (2026)

  • Reino Unido
  • Duración: 109 min
  • Dirección: Nia DaCosta
  • Guion: Alex Garland
  • Música: Hildur Guðnadóttir
  • Dirección de fotografía: Sean Bobbitt
  • Productora: Columbia Pictures
  • Distribuidora: Sony Pictures Releasing
  • Género: Terror post-apocalíptico

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