Crítica de Viva (2026): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐✪✪ (3/5)

La actriz, guionista y directora catalana Aina Clotet da el salto al largometraje con Viva (2026), una de las propuestas españolas presentes este año en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Clotet debuta en el formato largo con una película ambiciosa y sorpresiva pero también imperfecta, una obra que parece más interesada en buscar su propia voz que en ofrecer respuestas claras o seguir caminos narrativos convencionales.

La historia sigue a Nora, una mujer que trata de reconstruir su vida tras haber superado un cáncer de mama. Sin embargo, sería injusto reducir Viva (2026) a una película sobre la enfermedad. Lo que realmente interesa a Clotet no es tanto el proceso médico como aquello que viene después: el miedo a la muerte, la necesidad de volver a conectar con el propio cuerpo, el deseo, las dudas, la sensación de haber recibido una segunda oportunidad y no saber exactamente qué hacer con ella. A partir de ahí, la directora construye una obra profundamente libre que transita constantemente entre géneros, tonos y estados emocionales.

Probablemente el aspecto más interesante de la película sea precisamente su valentía. En un panorama cinematográfico donde determinados temas suelen abordarse desde lugares muy reconocibles, Clotet apuesta por una aproximación mucho más imprevisible. La enfermedad nunca se convierte en una herramienta para buscar la lágrima fácil ni en el centro absoluto del relato.

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Cartel de la cinta

Por el contrario, funciona como detonante de una crisis existencial mucho más amplia. La protagonista no se enfrenta únicamente al miedo a morir, sino también al vértigo de seguir viviendo. Es ahí donde la película encuentra sus momentos más inspirados, reivindicando el error, la indecisión y la contradicción como elementos inseparables de la experiencia humana.

La mirada que propone Viva (2026) resulta especialmente estimulante cuando se acerca a las zonas más incómodas de su personaje. Clotet no intenta construir una heroína ejemplar ni una víctima admirable, sino una mujer llena de impulsos contradictorios que a menudo toma decisiones cuestionables. Hay algo refrescante en esa voluntad de aceptar la imperfección y de abrazar el caos emocional sin necesidad de justificarlo constantemente. La película parece decir que no siempre sabemos qué queremos, que no siempre actuamos de forma coherente y que quizá eso forme parte inevitable de estar vivo.

Esa honestidad emocional se traslada también a la forma en la que aborda cuestiones como el deseo femenino, la sexualidad después de la enfermedad o la relación con un cuerpo que ha cambiado para siempre. Son temas que el cine suele tratar con cierta timidez y que aquí aparecen integrados con naturalidad dentro del recorrido vital de la protagonista. Clotet demuestra una sensibilidad notable para aproximarse a estas cuestiones sin convertirlas en discursos ni en declaraciones de intenciones demasiado evidentes.

Tráiler de Viva (2026)

Sin embargo, las mismas virtudes que convierten a Viva (2026) en una propuesta singular son también las responsables de buena parte de sus problemas. La búsqueda constante de nuevas formas de narrar y la voluntad de escapar de cualquier convencionalismo terminan provocando que la película pierda con frecuencia el rumbo. Hay una sensación permanente de dispersión que, aunque probablemente sea deliberada y conecte con el estado emocional de la protagonista, acaba afectando al propio relato. La historia avanza a trompicones, encadenando ideas, situaciones y registros que no siempre encuentran una cohesión suficiente. Da la impresión de que Clotet confía tanto en la espontaneidad y en la libertad de su propuesta que en ocasiones descuida la construcción dramática. Algunas secuencias poseen una enorme frescura y transmiten una verdad emocional indiscutible, pero otras parecen prolongarse más de lo necesario o desviarse hacia caminos que aportan poco al conjunto. La película quiere abarcar muchas cosas al mismo tiempo y no siempre consigue que todas ellas convivan de manera equilibrada.

También resulta irregular su gestión del tono. La convivencia entre drama, comedia, reflexión existencial e incluso ciertos elementos cercanos a la fábula funciona de manera desigual a lo largo del metraje. Cuando encuentra el equilibrio, Viva (2026) posee una personalidad muy atractiva y una energía contagiosa. Cuando no lo encuentra, transmite una cierta sensación de arbitrariedad que dificulta la implicación emocional del espectador. Aun así, incluso en sus momentos más erráticos, la película deja entrever una autora con inquietudes y una voz propia en construcción. Hay imágenes, ideas y decisiones narrativas que revelan un evidente deseo de explorar nuevos caminos expresivos y de alejarse de fórmulas demasiado transitadas. No todas funcionan, pero pocas veces da la impresión de que Clotet esté tomando decisiones cómodas.

Una ópera prima irregular pero estimulante, que deja más preguntas que respuestas y que encuentra su mayor valor en la honestidad con la que observa a una mujer intentando descubrir cómo quiere vivir después de haber aprendido que también puede morir.

Ficha técnica:

Viva (2026)

  • España
  • Duración 112 min.
  • Dirección: Aina Clotet
  • Guion: Valentina Viso, Aina Clotet
  • Música: Clara Aguilar
  • Dirección de fotografía: Nilo Mur
  • Productora: Ikiru Films, Funicular Films, Movistar Plus+, 3Cat. Distribuidora: Caramel Films
  • Género: Drama

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