Crítica de Minotauro (2026): reseña y opinión de la película
Puntuación ½ (4,5/5)
Abrazar lo descorazonador
Pasado el ecuador de esta edición de Cannes, llega otro de los platos fuertes de esta edición. Andréi Zviáguintsev ha sido otro asiduo en Cannes desde que presentara hace casi veinte años su película El destierro (2007). Su última película fue estrenada precisamente en competición oficial en Cannes: Loveless (2017), película que se alzó con el Gran Premio del Jurado de esa edición. Al igual que ha pasado con otros maestros del cine de autor como Cristian Mungiu y Paweł Pawlikowski, Zviáguintsev vuelve tras una larga espera al Festival de Cannes. Inspirándose en La mujer infiel (1969) de Chabrol, Zviáguintsev vuelve a sumergirnos en su gélido mundo desesperanzador, donde no hay cabida para el amor.
Es muy interesante este regreso, teniendo en cuenta que el cineasta ruso siempre ha reprendido con dureza al gobierno de Vladimir Putin y esta es la primera película que estrena después de la invasión de Ucrania. Su cine siempre va desde lo particular hacia lo general; entiende que podemos comprender los grandes dilemas que atraviesan las sociedades modernas partiendo de nuestras realidades cotidianas. Todas sus películas parten de esa base, explorando las relaciones intrafamiliares y las implicaciones políticas del día a día en la Rusia del siglo XXI.

Cartel de la cinta
Está protagonizada por Anatoliy Beliy, Iris Lebedeva, Dmitriy Mazurov, Varvara Shmykova, Juris Zagars, Rudgy Pajany o Stacy Tolstoy, entre otros. La película será distribuida en España por “Elastica Films”, sin contar todavía con fecha de estreno en nuestro país. La película se ha estrenado este 19 de mayo en Cannes, compitiendo en la Selección Oficial para alzarse con la Palma de Oro.
La decadencia del sistema
La película arranca con un plano del mar, un recurso alegórico muy recurrente en su cine y que viene a reflejar todo aquello que perece en las profundidades y que nunca llega a ver la luz. La historia es sencilla: un matrimonio de mediana edad lleva tiempo atravesando una crisis que los ha llevado a estar extremadamente distanciados el uno del otro, al punto de que ella lleva tiempo siéndole infiel con otro hombre. La trama se desencadena cuando el marido empieza a sospechar que su mujer está teniendo una aventura y acaba por cerciorarse de ello.
Lo interesante es cómo se maneja el director para que confluya la trama matrimonial con lo que está aconteciendo en la empresa del protagonista y la guerra de Ucrania. Zviáguintsev introduce el alistamiento militar como algo corporativo, donde lo público y lo privado no están separados. No hay una división de poderes en la realidad rusa que nos ha presentado siempre Zviáguintsev, yendo en esta ocasión un paso más allá. Ahonda en el sentido de la traición, tanto personal como patriótica, de una manera magistral, aunado con la grandiosa puesta en escena formal que tiene el cineasta. Sabe medir el tempo de la narrativa y sumergir al espectador en este mundo donde no hay esperanza, pero sí mucha emoción contenida. Da la sensación de que con Minotauro (2026), Zviáguintsev se las ha ingeniado para construir una narrativa muy concisa y directa, donde hay un equilibrio entre el mensaje político y la historia personal que quiere contar.

Fotograma de Minotaur (2026)
Lo que hace que no me entregue por completo a esta nueva película de Zviáguintsev es algo bastante parecido a lo que comentaba en la crítica que dediqué a la nueva película de Pawlikowski: juegan sobre seguro siguiendo cierta línea muy marcada de sus anteriores películas; aunque, a diferencia de la de Pawlikowski, Minotauro (2026) es una película que le da cierta vuelta a los conceptos narrativos, pero sin llegar a diferir lo suficiente.
Abocado a la fatalidad
Lo que me sigue fascinando de Zviáguintsev, y que vemos con mucha claridad en Minotauro (2026), es cómo retrata con suma crueldad y frialdad la manera en la que la cruda realidad acaba por subyugar a los personajes, hasta el punto de negarse a ellos mismos y a las motivaciones personales que pueden llegar a tener. También en esta película hay una exploración sobre el patriarcado y la violencia que acaba por generar en todos los ámbitos de la sociedad.
Probablemente, y habiendo tenido algunas películas que han destacado mucho en lo formal, estamos ante la película en competición más extraordinaria y virtuosa en ese sentido. Cada fotograma irrumpe con una fuerza arrolladora, sobre todo en las escenas más íntimas de los personajes.
A nivel interpretativo, hay que alabar las dos interpretaciones protagonistas de Iris Lebedeva y Dmitriy Mazurov, dos personajes que interpretan a la perfección esta tormentosa y sofocante historia de desamor. En el caso de Iris Lebedeva, se postula indiscutiblemente para alzarse con el premio a Mejor Actriz.
Conclusión:
En definitiva, Minotauro (2026) es una cruenta y descorazonadora película que explora la traición a diferentes niveles, partiendo de la historia de la película de Chabrol. Una proeza en lo formal, ante la que uno acaba subyugado como espectador, aunque sin ser tan contundente como sus dos películas anteriores: Leviatán (2014) y Loveless (2017). Eso no quita que estemos ante otra formidable película del cineasta ruso, que casi con total seguridad se va a colar en el palmarés de esta edición de Cannes y quién sabe si acabará por alzarse con la Palma de Oro. Lo que está claro es que, junto a la de Mungiu, estamos ante una de las películas más devastadoras de este 2026.
Ficha técnica:
Minotaur (2026)
- Francia
- Duración 135 min.
- Dirección: Andrey Zvyagintsev
- Guion: Andrey Zvyagintsev, Simon Lyashenko
- Música: Evgueni Galperine, Sacha Galperine
- Dirección de fotografía: Mikhail Krichman
- Productora: Coproducción Francia-Letonia-Alemania; CG Cinéma, MK2 Films, MK2 Productions, Forma Pro Films, Razor Film, arte France Cinéma, Aslanyurek Film Production. Distribuidora: Les Films du Losange
- Género: Thriller
