Crítica de Mi postre favorito (2024): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐½✪ (3,5/5)

La pareja de cineastas iraníes, Maryam Moghadam y Behtash Sanaeeha ruedan su segunda película juntos, tras la buena acogida que tuvo su anterior trabajo: El Perdón, la cual compitió tanto en Berlín como en la Seminci de 2021 a mejor película.

Mi postre favorito cuenta la historia de Mahin (Lili Farhadpour), una viuda solitaria de 70 años que decide un buen día ir en contra de las expectativas conservadoras de la sociedad iraní. Su vida cambia radicalmente cuando conoce a Faramarz (Esmaeel Mehrabi), un taxista divorciado de su misma edad.

La cinta sigue la tónica de otros célebres cineastas iraníes, encabezados hoy día por Panahi y Farhadi, que critican de manera más o menos sutil intentando escapar de la censura la sociedad que les ha tocado vivir tras la imposición de la Sharia durante la revolución islámica de 1979. Y es que Mahin podría ser una versión adulta de Marjane Satrapi en su caracterización en Persépolis. Una mujer rebelde, punk, feminista y moderna, pero disociándose de este personaje que no ha sabido adaptarse a la modernidad tecnológica.

En varios momentos de la cinta vemos el conflicto de las mujeres frente al velo, el rol de la mujer en la sociedad y la expectativa de esta para con ellas, la añoranza de placeres de antaño como el alcohol, y la irreverencia como acto de rebeldía frente a la policía de la moral. Antítesis del bienestar femenino que acompaña generaciones. Representado en un interesante duólogo (como diría McKee) entre una adolescente y nuestra protagonista. ‘Has de plantarles cara’ le dice Farhadpour a la chica que parece estar predispuesta a ello.

Mi postre favorito critica y opiniones

Cartel de la cinta

Más allá del discurso político la película funciona por la sencillez de su mensaje y la comercialidad de su argumento: Nunca es tarde para encontrar el amor. Junto a la torpeza de sus personajes y sus muchísimas “primeras veces” en sus setenta. Lo cual rebaja la carga política, sorteando la censura, y nos brinda varias carcajadas pasadas por agua.

La película es una comedia dramática tremendamente humilde, que con muy poquito consigue jugar con las emociones del espectador. Y es que sabe navegar entre la carcajada y la tristeza de manera solvente, no forzada.

Su puesta en escena, tremendamente minimalista, trabaja la horizontalidad y verticalidad del cuadro, con una fotografía exquisita de Mohammad Hadadi en su primer largometraje no documental como DOP. Quien filma de manera extremadamente precisa, recordando a esos bellos y largos encuadres del cine de Edward Yang, pero que en su minimalismo también puede recordar, en algunos planos, acompañados por el acting de sus protagonistas, a una escena cualquiera del cine de Kaurismäki, donde intentan intimar sin saber cómo se hace eso. Aunque aquí simplemente ya no lo recuerdan.

Tráiler de Mi postre favorito (2024)

En cuanto a la técnica del film cabe destacar los elegantes movimientos de cámara y las tomas largas. Destacando sutiles paneos, uno de ellos, muy solvente, llegará a los 360º, iluminado la escena con una luz cenital que dota el cuadro de un valor casi “angelical”. En cuanto a los travellings que abundan el metraje se acaban convirtiendo en casi una marca de la casa. Difiriendo mucho del efecto narrativo que le impregna Sorogoyen a este recurso técnico, para convertirlo en un factor elegante que va acrecentando una tensión que poco parece tener que ver con la película. Hasta que llega un giro que no sorprende, porque inteligentemente los directores nos han estado previniendo.

En cuanto al elenco protagonista la química entre Lili Farhadpour y Esmaeel Mehrabi es innegable. Funcionan muy bien juntos, las miradas, los gestos, la honestidad y la pureza de los diálogos. La cadencia en el habla, y el pudor que tienen. La evolución que sufren los personajes en el poco tiempo que los vemos juntos. Es complicado llegar a ese nivel de complicidad. Un paso en falso podría hacer fracasar la película. Pero por suerte pasan la prueba de fuego. Tal vez aquí la clave sea el papel de Maryam Moghadam en la dirección, pues tiene una extensa carrera como actriz, y posiblemente eso haya ayudado a sacar la mejor versión de ambos protagonistas.

Si hablamos de los puntos negativos del film, creo que es fácil no comprar el final, pese a que a mi me funciona muy bien. Y la propuesta minimalista puede hacer que haya momentos en los cuales el espectador no entre o se le hagan largos. El mensaje feminista podría haber sido más contundente, pero siendo justos, eso hubiese hecho imposible superar la censura iraní.

En mi opinión es un film solvente, que no llega a cotas más altas porque no puede. Es una película muy pequeña que consigue abordar muchos más temas de los que se le piden, y que confirma a Maryam Moghadam y Behtash Sanaeeha como cineastas y autores a tener en cuenta. Así que mi recomendación es que la veáis en el cine, la disfrutéis, riais y luego la comentéis tomando una copa de vino y compartiendo un postre.

Ficha técnica:

Keyke mahboobe man (2024)

  • Irán
  • Duración 97 min.
  • Drama, Comedia.
  • Dirección: Maryam Moghadam, Behtash Sanaeeha.
  • Guion: Behtash Sanaeeha, Maryam Moghadam.
  • Reparto: Lili Farhadpour, Esmaeel Mehrabi, Mohammad Heidari. Música: Henrik Nagy.
  • Fotografía: Mohammad Haddadi.

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