Crítica de El sendero azul (2025): reseña y opinión de la película

Puntuación ⭐⭐⭐⭐✪ (4/5)

El sendero azul (2025) es una producción brasileña dirigida por Gabriel Mascaro, cineasta con una trayectoria notable dentro del cine independiente tras su paso por festivales internacionales como la Berlinale.

Su nueva obra, titulada El sendero azul, propone una distopía dramática que establece paralelismos inquietantes con la realidad contemporánea, mientras construye un discurso edificante en torno a la búsqueda de la libertad en la vejez.

Tereza (Denise Weinberg), de 77 años, ha vivido siempre en una pequeña ciudad industrial de Brasil. Un día recibe una notificación oficial del gobierno para trasladarse a una colonia remota, creada para que los jubilados pasen “sus últimos años” y cedan espacio a los más jóvenes, considerados más productivos. En lugar de aceptar este destino impuesto, Tereza se rebela y se embarca en un viaje transformador por el Amazonas para cumplir un último deseo antes de que le arrebaten su libertad. Esta decisión marcará su vida para siempre.

Una serie de elementos surrealistas anclan la historia ideada por Gabriel Mascaro y Tiberio Azul en un futuro no tan lejano, donde las ciudades brasileñas se han convertido en paisajes terrosos y lagos rodeados de grandes industrias, recreados con esmero gracias a la dirección artística de Dayse Barreto.

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Cartel de la cinta

El viaje de Tereza constituye el corazón del relato, donde también aparecen peces fluorescentes y hongos alucinógenos, utilizados como catalizadores del discurso central sobre la libertad, el amor propio y la crítica a un sistema que fomenta el edadismo y la deshumanización.

Son temas de rabiosa actualidad, tratados con sustancia, aunque el relato peca de cierta ligereza formal. Aun así, el resultado es un recorrido hermoso, sostenido por un estudio de personaje fascinante que convierte a Tereza en una figura memorable. Ese carisma impregna también a los personajes que encuentra por el camino. Todo ello desemboca en un final profundamente emotivo, donde un paseo en lancha se transforma en un símbolo de esperanza y abre una ventana hacia un futuro más luminoso.

La presencia de Denise Weinberg en el rol de Tereza llena la pantalla con su gentileza y pasión por la vida en una interpretación soberbia, dando vida a una mujer compleja y, a la vez, sencilla, con múltiples capas por descubrir. También destaca la breve aparición de Rodrigo Santoro en un rol hilarante y finalmente devastador, al igual que los cálidos personajes femeninos interpretados por Rosa Malagueta y la actriz cubana Miriam Socarrás.

Tráiler de El sendero azul (2025)

Otro de los pilares fundamentales de El sendero azul es la preciosista dirección de Gabriel Mascaro, que aporta un aire contemplativo a la aventura de Tereza y ofrece una visión autoral distintiva dentro del cine brasileño contemporáneo, digna de apreciarse en toda su sensibilidad.

La fotografía de El sendero azul entrega imágenes memorables con una vis poética que deslumbra, como la lucha de peces o los hermosos atardeceres que contempla Tereza en sus paseos por el río. Estos momentos se integran en la trama hasta convertir este apartado en un personaje más, mientras que la edición proporciona un ritmo pausado pero enriquecedor, y la música de Memo Guerra envuelve la película con composiciones elegantes de una belleza sensorial conmovedora.

En conclusión, El sendero azul ofrece esplendor visual y una experiencia narrativa sutil que recompensa a los espectadores más pacientes y brinda un escaparate de lucimiento a la veterana Denise Weinberg. Toda una muestra de buen cine brasileño.

Ficha técnica:

O Último Azul (2025)

  • Brasil, México, Países Bajos, Chile
  • Duración: 84 min
  • Dirección: Gabriel Mascaro
  • Guion: Gabriel Mascaro, Tiberio Azul
  • Música: Memo Guerra
  • Dirección de fotografía: Guillermo Garza
  • Productora: Desvia Filmes ,Cinevinay, Viking Film, Quijote Cine
  • Distribuidora: Karma Films (España)
  • Género: Drama distópico

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