Crítica de Amarga Navidad (2026): reseña y opinión de la película
El canibalismo autoral
Puntuación ½✪ (3,5/5)
En estas semanas de tanto ruido mediático en torno al cine español, en donde la confrontación sociopolítica se hace de igual manera palpable en las salas de cine, nos encontramos ante el estreno de una nueva película de Pedro Almodóvar. El director más universal de nuestro cine vuelve a las salas tras La habitación de al lado (2024); la que supuso la primera película de su filmografía rodada prácticamente en inglés, y que le valió para alzarse con el León de Oro del Festival de Cine de Venezia.
El director más universal de nuestro cine vuelve a las salas tras La habitación de al lado (2024); la que supuso la primera película de su filmografía rodada prácticamente en inglés, y que le valió para alzarse con el León de Oro del Festival de Cine de Venezia.
Pedro vuelve a rodar en español y con un reparto casi en su totalidad conformado por actores españoles, en una cinta en la que el director manchego sigue explorando, a nivel introspectivo, las luces y las sombras de su identidad como creador artístico y como persona. El título hace referencia a la canción Amarga Navidad (2026) de la gran Chavela Vargas, con la que el director tuvo una gran amistad; una figura que, más allá del título de la película, acaba por ser el corazón de esta.

Cartel de la cinta
La película está protagonizada por Barbara Lennie, Leonardo Sbaraglia, Patrick Criado, Aitana Sánchez-Gijón, Milena Smit, Victoria Luengo o Quim Gutiérrez, entre otros. Amarga Navidad llegará a las salas de cine españolas el próximo viernes 20 de marzo. Más allá de su estreno comercial en España, hay un fuerte rumor de que la película podría ser seleccionada para el próximo Festival de Cine de Cannes.
Una metaficción autoindulgente
Es indudable que ha habido un cambio notorio en el cine de Almodóvar en estos últimos años, donde el director ha depurado su estilo y ha esbozado una mirada crepuscular de quien toma consciencia de su vejez. Amarga Navidad (2026) se presenta como una propuesta metaficcional en la que el director reflexiona sobre la delgada línea que separa a la realidad de la ficción.
Hay un grado autobiográfico muy potente que recuerda en muchos tramos a lo que llevó a cabo en Dolor y gloria (2019), aunque aquí se haya querido centrar en su papel como creador. En ese sentido, este nuevo trabajo de Pedro demuestra una gran osadía por parte del director al exponerse de esta manera en la ficción; una exposición que no le deja precisamente en buen lugar a los ojos de la mayoría.
En Amarga Navidad (2026) sigue manteniendo un tono similar al de las anteriores, pero permitiéndose un mayor grado de autoindulgencia consigo mismo. Hay momentos profundamente “almodovarianos” que marcan el melodrama que sobresale de la trama de la película; algo que se impone de una forma mucho más deliberada y autoconsciente que en La habitación de al lado (2024).
Tráiler de Amarga Navidad (2026)
La libertad artística del autor
A pesar de que Amarga Navidad (2026) es una película por momentos irregular y en la que cuesta entrar como espectador, resulta tremendamente interesante por la reflexión que se llega a hacer del papel moral y ético del autor ante su obra. Esto último interpela en gran medida al espectador, dado que el director se ha servido de un hecho real a la hora de llevar a cabo este proyecto. El mismo Almodóvar ha reconocido recientemente que practica cierto “canibalismo artístico”, encontrando legítimo que un autor se nutra de cualquier cosa a la hora de crear.
Se vale de un juego de “cine dentro del cine” para trazar una película en la que expiar su cara menos amable como creador, hablando del duelo y las heridas del pasado, y de cómo el arte puede ser un instrumento con el que redimirse. Es tan interesante lo que plantea como sórdido, por el hecho que antes he mencionado y que pone en entredicho la potestad del director a la hora de realizar este filme.
En lo que se refiere a las interpretaciones, acaban resultando gratamente convincentes la mayoría de ellas, destacando las de Aitana Sánchez-Gijón y Leonardo Sbaraglia, quienes protagonizan un cara a cara que acaba siendo lo mejor de toda la película. A nivel formal, sigue siendo una película muy cuidada y reconocible de Almodóvar, con ese juego constante de colores vivos. La presencia, una vez más, de Alberto Iglesias a cargo de la banda sonora vuelve a sobrecogernos con su maestría, en esta decimotercera colaboración que ha tenido con Pedro Almodóvar.
Conclusión:
Amarga Navidad (2026) es un gran ejercicio de metaficción en el que Almodóvar reflexiona sobre el duelo y las heridas del pasado. Es autocomplaciente de forma muy deliberada. Una letanía al son de Chavela sobre la crueldad y la salvedad implícita en su forma de ver el arte. Pese a estar lejos de sus grandes obras como autor, Almodóvar lleva a cabo una película que resulta tan sórdida como extraordinaria, precisamente por la reflexión que trae consigo sobre la libertad artística. Cuenta con un elenco excepcional, en donde destacan la pareja conformada por Aitana Sánchez-Gijón y Leonardo Sbaraglia. En definitiva, la película vampírica dentro del cine de Almodóvar.
Ficha técnica:
Amarga Navidad (2026)
- España
- Duración 111 min.
- Dirección: Pedro Almodóvar
- Guion: Pedro Almodóvar
- Música: Alberto Iglesias
- Dirección de fotografía: Pau Esteve Birba
- Productora: El Deseo, Movistar Plus+
- Género: Drama
