Crítica de Predator: Badlands (2025): reseña y opinión de la película
Puntuación ✪✪ (3/5)
La entrega más reciente de Predator forma parte de una trilogía espiritual dirigida, producida y escrita por Dan Trachtenberg. Las dos anteriores fueron Predator: Killer of Killers y Prey. En cada una de ellas, el cineasta ha decidido explorar distintas facetas que puede tener el personaje en la pantalla grande.
En casi todas las películas que he visto de Predator, la amenazante criatura de ciencia ficción que se enfrentó a Arnold Schwarzenegger en la clásica película de 1987 ha sido presentada como el cazador mortal al que los protagonistas deben eliminar. Sin embargo, algo innovador que implementa la nueva película Predator: Badlands es que la historia está narrada desde el punto de vista de un Predator llamado Dek (interpretado por Dimitrius Schuster-Koloamatangi), quien, después de presenciar la muerte de un ser querido, escapa a un planeta donde tendrá que sobrevivir con la ayuda de una androide (o sintético) llamada Thia, interpretada por Elle Fanning. Ambos actores protagonistas están fantásticos en la película, con Schuster-Koloamatangi mostrando una gran expresividad emocional a pesar del trabajo de maquillaje y efectos especiales que cubre su cuerpo.
Mientras tanto, Fanning interpreta a una androide con apariencia adolescente creada por la corporación Weyland-Yutani (la misma compañía de Alien), quien ofrece datos curiosos sobre el planeta y aporta algunos momentos de comedia bastante genuinos. En una franquicia que ha presentado varios androides —como en Alien—, el personaje de Fanning destaca por su carisma y encanto, lo que lo vuelve especialmente interesante.

Cartel de la cinta
La película arranca de inmediato con secuencias de acción en las que podemos ver la atmósfera que plantea el director, Dan Trachtenberg, en un universo que se asemeja a las últimas películas de Star Wars. Ya es muy difícil escapar de la ciencia ficción digital que Hollywood ha establecido en los últimos años a partir de La Guerra de las Galaxias, donde casi todo parece similar y no logra destacar frente a otras producciones. Sin embargo, Trachtenberg intenta darle personalidad propia al mostrar a las criaturas peleando entre sí, exhibiendo su armamento y explorando su cultura y códigos de honor, lo que aporta cierto carácter distintivo a la propuesta visual.
La historia sigue las clásicas líneas narrativas del viaje del héroe, mostrando la búsqueda de la redención del protagonista. En una trama que se siente segura por sí sola, sin arriesgar demasiado, su protagonista es un Depredador que debe demostrar su valor dentro de su propio clan. Este es uno de los puntos en los que el espectador puede sentir mucha empatía y cierta conexión con el personaje. Alejada de la violencia extrema que nos ofrecían otros Depredadores en películas anteriores, en esta ocasión se convierte en un héroe para —quizás— iniciar una nueva saga centrada en este personaje. Este Depredador está muy alejado de la sanguinaria bestia protagonista de la película de 1987 y de su secuela de 1990, en donde lo veíamos explotando y destruyendo cuerpos humanos en su máxima expresión. Aquí estamos ante una versión más carismática, juguetona y empática para el espectador. Incluso si la comparamos con Prey, del mismo director, aquí no hay ningún momento memorable como cuando el Depredador mutila a un enorme oso en esa película.
Tráiler de Predator: Badlands (2025)
Al contar con una historia poco interesante, la película se sostiene principalmente gracias a las secuencias de acción, que resultan emocionantes por la manera en que Trachtenberg construye la puesta en escena y mueve la cámara, recordando a los clásicos western protagonizados por Clint Eastwood. La coreografía de las peleas está muy bien lograda y las criaturas que vemos en pantalla son fantásticas; los elementos visuales aportan mucha personalidad a la película. En específico, en su tercer acto, que es donde la película se desarrolla de mejor manera en lo visual y narrativo, ya que combina varios elementos en pantalla, referencias a la saga de Alien y secuencias muy bien logradas.
Otro aspecto positivo es que la fotografía de Jeff Cutter es impresionante: algunos planos generales permiten apreciar los distintos horizontes de los planetas, y hay un juego interesante con la iluminación y los contrastes que refuerza el tono épico de la historia. La banda sonora compuesta por Sarah Schachner y Benjamin Wallfisch es de las mejores que he escuchado en este año, con esos sintetizadores y sonidos que recuerdan a la respiración de la criatura original.
Al final estamos ante un film “flojo” en comparación con las primeras películas, con mucha menos violencia y sangre, enfocado a un público más infantil y familiar. Se puede sentir que el personaje ha pasado por el filtro de su distribuidora “Disney” para hacer una película accesible para todo público. Es una cinta que busca entretener a una audiencia y lo logra, siguiendo todos los clichés y la fórmula clásica del “viaje del héroe” para hacer una aventura más dentro del canon del Depredador.
Ficha técnica:
Predator: Badlands (2025)
- Duración: 107 minutos
- Dirección: Dan Trachtenberg
- Guion: Dan Trachtenberg, Patrick Aison.
- Dirección de fotografía: Jeff Cutter
- Productora: 20th Century Studios. Distribuidora: Walt Disney Pictures
- Género: Ciencia ficción