Crítica de El testamento de Ann Lee (2025): reseña y opinión de la película
Puntuación ½✪ (3,5/5)
El Testamento de Ann Lee (2025) es un musical histórico dirigido por la cineasta noruega Mona Fastvold tras sus anteriores trabajos como lo son Dobles parejas (2014) y El mundo que viene (2020). Además, cuenta con un reparto liderado por Amanda Seyfried como el personaje titular, pero también tendremos la participación de intérpretes como Christopher Abbott, Lewis Pullman y Thomasin McKenzie, entre otros.
Tras su paso por el Festival de Cine de Venecia donde cosechó excelentes críticas, «El testamento de Ann Lee» llega a la cartelera el 13 de marzo con una propuesta arriesgada y visceral que no dejará indiferente a nadie y tendrá tantos seguidores como detractores entre el público general.
Inspirada en hechos reales, se centra en la líder religiosa Ann Lee (Amanda Seyfried), fundadora del Movimiento Shaker a finales de la década de 1770, llegó a construir una de las sociedades utópicas más grandes de la historia de Estados Unidos. Los seguidores de Lee la consideraban el Jesucristo femenino, y sus fieles le rezaban cantando y bailando.
Tan enérgica como desoladora, El testamento de Ann Lee se adentra en la vida de la líder religiosa con un retrato que evita ser condescendiente o juzgar sus aspectos más controversiales.

Cartel de la cinta
En lugar de ello, nos encontramos con una épica histórica que demuestra un excelente potencial artístico desde su arranque con un diseño de producción mastodóntico que nos transporta a Manchester en 1736 para presenciar la niñez de Ann y sus primeros cuestionamientos religiosos, así como la presencia de ciertas visiones que se hacen más latentes a medida que la joven crece y adquiere su visión particular de la fe y todo lo que ello conlleva. El guión utiliza la estructura de un drama biográfico al uso pero lo subvierte con la inclusión de pasajes oníricos más cercanos al cine experimental y la música, mucha música que se convierte en un personaje más. Esto hará que el relato se haga cuesta arriba para muchos espectadores, además de la tarea de afrontar un ritmo lento durante todo el metraje pero también supone un riesgo fascinante y digno de aplaudir para Fastvold y su esposo Brady Corbet, coguionista de la producción.
A lo largo de la trama, veremos el ascenso de Ann en su comunidad religiosa, los desafíos que tuvo que afrontar debido a su estatus de líder femenina en la sociedad del siglo XVIII y experiencias vitales desgarradoras como las muertes prematuras de sus hijos y los largos periodos en prisión a causa de sus ideales. La cinta retrata estos sucesos con crudeza y frialdad, lo que limita en muchas ocasiones su impacto emocional y la vuelve una experiencia distante, sumado a un segundo acto cíclico que se estanca en sus pretensiones narrativas y da paso al tedio, pero los diálogos potentes sobre la percepción religiosa así como la exploración de elementos como el celibato impuesto por Ann a su comunidad y la búsqueda exhaustiva de un propósito son lo suficientemente interesantes para que la historia culmine en un saldo positivo y deje reflexiones cautivadoras a su paso. La cinta retrata estos sucesos con crudeza y frialdad, lo que limita en muchas ocasiones su impacto emocional y la vuelve una experiencia distante.
La ambición de Fastvold se aprecia en su dirección frenética que toma influencias del cine de Lars Von Trier y Jan Troell a la hora de plasmar el contexto histórico y los momentos más explícitos del relato, pero impregna todo de una personalidad propia en el manejo de tonos y el amplio world-building de los Shakers que lo hace su trabajo más sólido hasta la fecha.
Tráiler de El testamento de Ann Lee (2025)
No se puede hablar de El testamento de Ann Lee sin mencionar el espectacular trabajo interpretativo de Amanda Seyfried en el rol central, que nos deja una actuación para la historia con la impresionante variedad de matices emocionales que le aporta a su personaje y una fuerza arrolladora en las secuencias más álgidas, además de su dominio absoluto del apartado musical. Sin ella la cinta no sería tan efectiva y es una pena su ausencia en los Premios Oscar.
El resto del elenco funge como acompañantes de Seyfried y aunque ninguno destaca con particularidad, hay algunos que se sienten desaprovechados como es el caso de un desdibujado Christopher Abbott y otros desentonan notablemente en el ámbito musical, dando como resultado un conjunto de lo más irregular.
A nivel técnico, no hay reproches con una fotografía en 35 mm que le aporta un estilo auténtico a las imágenes y saca provecho tanto de los diferentes escenarios de la historia así como los números musicales y los numerosos planos de la luminosa Seyfried.
La dirección del arte, el vestuario y el maquillaje son elementos clave que le dan verosimilitud a la época retratada y la plasmación de la sociedad de los Shakers, mientras que el montaje posee momentos brillantes como una larga secuencia musical que abarca varios cambios temporales y todo el pasaje que narra el viaje de los Shakers a Norteamérica, una proeza técnica de virtuosismo formal.
Pero la impresión indeleble que deja el apartado musical es digna de destacar. La propuesta rehuye de los elementos asociados a un musical tradicional y emplea una serie de himnos originales de los Shakers en conjunción con algunas canciones nuevas y la partitura original compuesta por Daniel Blumberg, lo que da como resultado un cuadro embriagador. Desde la intensidad de las notas orquestales, el candor de algunas melodías y la rareza de los movimientos que componen las coreografías de los números musicales, la puesta en escena es una mezcolanza algo caótica pero fascinante y distintiva, sumando a ello un diseño sonoro que cala hasta los huesos, el efecto es inolvidable.
En conclusión, El testamento de Ann Lee es una experiencia absorbente que dista de ser perfecta pero gracias a la excelente labor de Amanda Seyfried en una de las mejores actuaciones de la década y la creatividad de la puesta en escena se convierte en una historia ideal para ver en la gran pantalla. Eso sí, no apta para todo tipo de espectadores.
Ficha técnica:
The Testament of Ann Lee (2025)
- Reino Unido
- Duración: 137 min
- Dirección: Mona Fastvold
- Guion: Mona Fastvold, Brady Corbet
- Música: Daniel Blumberg
- Dirección de fotografía: William Rexer
- Productora: Annapurna Pictures
- Distribuidora: 20th Century Studios (España)
- Género: Drama histórico. Épica. Musical
