Crítica de Clayface (2026): reseña y opinión de la película
Puntuación ✪ (4/5)
Clayface es una producción dirigida por James Watkins, cineasta británico conocido por su trabajo desarrollado principalmente en el cine de terror con títulos como Silencio en el lago (2008), La mujer de negro (2012) y No hables con extraños (2024).
Su nuevo y ambicioso proyecto es Clayface, una nueva adaptación del personaje homónimo de DC Comics, que pasa a formar parte del nuevo universo cinematográfico de DC, presidido por James Gunn en su fase de Dioses y Monstruos, y busca ofrecer un tono distinto a otras producciones del estudio. ¿Lo consigue?
El meteórico ascenso de Matt Hagen (Tom Rhys Harries), desde chico de la calle en Gotham hasta protagonista de Hollywood, se ve trágicamente truncado cuando las acciones de un jefe del crimen local lo dejan horriblemente desfigurado. Abandonado por su equipo y sin nada que perder, Matt busca un tratamiento de vanguardia que, milagrosamente, le devuelve su aspecto anterior… pero que también afecta inesperadamente su percepción de la realidad, sumiéndose en una espiral destructiva de venganza que lo consume por completo.

Cartel de la cinta
Un experimento arriesgado por parte de DC que afortunadamente llega a buen puerto, Clayface presenta una nueva inmersión en el mundo de los cómics para contar la historia de origen del villano titular, comúnmente asociado a sus enfrentamientos con Batman, pero en esta oportunidad se prescinde de cualquier figura superheroica y de momentos de acción a gran escala para ofrecer una visión firmemente anclada en el subgénero del body horror, con ecos de La mosca (1986) y terror psicológico que sorprende por su tono crudo y hará las delicias de los fanáticos del gore, pero también se configura como un estudio de personaje sombrío, una historia de venganza y un romance trágico con cierta influencia gótica en su ambientación y esencia.
El guion coescrito por Mike Flanagan junto a Hossein Amini presenta al icónico personaje como una figura de matices ocultos en lugar de un villano genérico de historietas, trazando con solidez la evolución de Matt Hagen de un actor exitoso y fiestero con trasfondo de superación personal a una figura rota y aciaga que recurre a medidas drásticas para recuperar su vida, con resultados bastante tétricos, en un viaje tan escabroso como sumamente entretenido, lleno de temáticas punzantes como la corrupción, el poder y los avances de la medicina, en un empaque que se siente extraído directamente de los cómics y rememora la oscuridad urbana de series como Gotham y Pennyworth, además de permitirse momentos de reposo y tensión dramática que, aunque puede ciclarse un poco en el ecuador de la historia, una vez que comienza el proceso de transformación y venganza, la cinta muestra un lado desatado que no da tregua y supone todo un disfrute para el espectador hasta llegar a un final espectacular que pone la carne en el asador para establecer el futuro del personaje y su destino cruel.
Tráiler de Clayface (2026)
Si bien es cierto que hay varias licencias creativas en esta versión de Clayface para contar sus inicios, se trata de un relato tan bien narrado que no supone grandes problemas dentro del universo comiquero y la película no deviene en un festival de cameos para introducir futuros personajes de DC, integrando en su lugar referencias sutiles a Bruce Wayne que funcionan como contexto y no se sienten metidas con calzador.
También es afortunado decir que Watkins entrega su mejor trabajo como director hasta la fecha, aportándole un tono serio a la trama con ligeros repuntes de humor y demostrando su habilidad para el terror en las secuencias de transformación y horror corporal, con un estilo juguetón que las hace grotescas y bien ejecutadas, con momentos memorables como el que transcurre en el baño de un avión en plena turbulencia y el enfrentamiento final en la discoteca, toda una proeza en su planificación y montaje, con un excelente ritmo y coreografía de extras.
En esto es máxima la labor del conjunto visual y técnico, con un diseño de producción que nos transporta a una Ciudad Gótica sumida en la violencia, con una clara distinción entre la opulencia y la sordidez, lo que se ve reforzado por la soberbia fotografía de Rob Hardy, que le saca partido a la oscuridad y las luces de neón en secuencias clave, dejando entrever el carácter de cuento gótico con personalidad contemporánea que define a la historia.
Pero es en el departamento de maquillaje donde Clayface encuentra su mayor punto de impacto, con la serie de recursos empleados para transformar a Rhys Harries en el personaje, plasmando con gran nivel de detalle su rostro desfigurado y las posteriores alteraciones durante su transformación, como los derretimientos, mutilaciones y el gore resultante de los momentos más gráficos de violencia. Un apartado que merece consideración durante la temporada de premios.
Otro aspecto fascinante son los efectos especiales que recrean con acierto los poderes de cambio de cuerpo y el monstruoso aspecto final del personaje, además de la potente banda sonora firmada por Volker Bertelmann, que posee su propia identidad lúgubre y coral, alejada de las épicas grandilocuentes habituales en las cintas de DC.
¿Y qué hay del reparto?
Tom Rhys Harries lidera la carga adueñándose del rol titular con todo el magnetismo y la personalidad de una estrella en sus escenas iniciales como un vivaz Matt, para luego adquirir un carácter melancólico en su personificación de Clayface, ejemplificando muy bien la pérdida de identidad y transmutación que sufre el personaje.
Como buen acompañamiento está la excelente Naomi Ackie en el rol de científica responsable de la transformación e interés romántico de Matt, logrando una buena química en pantalla con Harries, mientras que David Dencik y Eddie Marsan bordan sus personajes antagónicos y Max Minghella marca el tono discordante con su plana interpretación del detective John Borrelli.
En conclusión, Clayface es un paso en la dirección correcta para DC con su apuesta directa por el terror y una impresionante puesta en escena que la convierte en un espectáculo ideal para ver en la gran pantalla.
Ficha técnica:
Clayface (2026)
- Estados Unidos
- Duración: 108 min
- Dirección: James Watkins
- Guion: Mike Flanagan, Hossein Amini
- Música: Volker Bertelmann
- Dirección de fotografía: Rob Hardy
- Productora: DC Studios
- Distribuidora: Warner Bros. Pictures
- Género: Terror
