Crítica de Butterfly Jam (2026): reseña y opinión de la película
Puntuación ½✪✪ (2,5/5)
Nadie recordará mi nombre
Otro año consecutivo que desde HistoriaDelCine.es cubrimos el Festival de Cine de Cannes, donde os traeremos los títulos más interesantes de esta edición. Uno de los cineastas que estaban en la palestra para estar en Cannes era el cineasta ruso Kantemir Balagov, quien ya había estado previamente en el festival con Demasiado cerca (2017) y Una gran mujer (2019). Todo apuntaba a que iba a ser uno de los cineastas presentes en la competición oficial del festival, pero para sorpresa de todos ha acabado siendo seleccionada como película inaugural de la Quincena de Realizadores.
Había mucha expectación en torno a Butterfly Jam (2026), dado que suponía la primera película del cineasta en inglés y rodada fuera de Rusia, con nombres de la talla de Barry Keoghan o Harry Melling. Una película que nos cuenta la historia de un adolescente que sueña con poder hacerse un nombre en el mundo de la lucha libre, para salir de la realidad precaria en la que se encuentra en casa y ser un orgullo para su padre. Un retrato de masculinidades frágiles, donde sus protagonistas anhelan que sus nombres perduren más allá de sus endebles vidas.
La película no ha sido muy bien recibida en general por parte de la crítica internacional en su estreno en Cannes, aunque hay algunas voces disidentes como la de este servidor que, pese a reconocer que por momentos es una película fallida y de decisiones cuestionables, también tiene momentos vibrantes que consiguen elevarla y que el regusto final sea más dulce que agrio.

Cartel de la cinta
Una contundencia impostada
Mientras estaba viendo Butterfly Jam (2026) se me hacía inevitable pensar en Demasiado cerca (2017), con la que tiene muchas cosas en común sobre el retrato intrafamiliar que intenta plasmar. En Butterfly Jam evidenciamos esa aspereza y crudeza tan propia de Kantemir Balagov, pero que en su construcción se siente un tanto dispersa y sin ser capaz de golpear de lleno al espectador. El cineasta ruso siempre busca acometer con cierto punto de provocación, pero en este caso se siente en su ejecución terriblemente impostado y de ahí que la película no consiga entusiasmar tanto.
En Demasiado cerca (2017), esa contundencia se veía plasmada con muchísima más fluidez de la que lo acaba haciendo en esta película, sin tampoco desarrollar unos personajes con tantos matices como en su antecesora. Ese es el principal punto en contra que encuentro de Butterfly Jam, a la que probablemente le hubiera sentado mejor otro tono narrativo.

Fotograma de Butterfly Jam (2026)
Brillante puesta en escena
Dicho lo desacertado de la propuesta, es justo reseñar las cosas a favor con las que cuenta esta película. Balagov es un cineasta con un estilo muy marcado y que en Butterfly Jam sigue exprimiéndolo, apostando por una configuración de planos en la que la cámara está en constante movimiento y muy cerca de los personajes. Hay una belleza portentosa en cómo engloba cierta violencia que sale a la superficie, con momentos de un lirismo tan solemne como áspero. Hay momentos de la película en los que Balagov consigue que la escena vibre y que haya una energía muy particular que solo él es capaz de imprimir. Si a eso le sumas el gran reparto de actores con el que cuenta la película, la sensación con respecto a la cinta se vuelve muy favorable.
Barry Keoghan está entregadísimo en Butterfly Jam, haciendo de este padre profundamente perdedor, que anhela que su hijo consiga ser algún día el hombre que él ha sido incapaz de ser. Talha Akdogan, el joven actor que da vida al personaje protagonista, también está espléndido; especialmente en las escenas que comparte con Keoghan. A su vez, es de igual manera reseñable el trabajo que llevan a cabo Riley Keough y Harry Melling, siendo cada uno como las dos fuerzas antagónicas que habitan en este drama.
Y, ante todo, es una película que, pese a ser fallida en bastantes aspectos, rebosa un cine muy conectado con la realidad actual. El cine de Balagov sabe muy bien retratar esa fragilidad que habita en las masculinidades tóxicas, el cómo una de las grandes tragedias de nuestra sociedad moderna es la de perecer sin haber sido tan siquiera vistos. La fatalidad de los perdedores está muy bien plasmada en toda su filmografía y Butterfly Jam es la máxima exaltación de ella.
Conclusión:
Butterfly Jam (2026) es una película a la que le vienen en contra el tono y la construcción narrativa un tanto dispersa que presenta. A pesar de ello, hay momentos de gran cine en ella, con una puesta en escena arrebatadoramente descarnada. Su maravilloso reparto también es otra de las razones por las cuales Butterfly Jam merece la pena pese a todo, en un retrato de la masculinidad frágil y de la fatalidad de los perdedores que no deja para nada indiferente. Gran comienzo de la Quincena de Realizadores, que arranca con un nombre de la talla de Balagov para abrir el festival.
Ficha técnica:
Butterfly Jam (2026)
- Francia
- Duración 102 min.
- Dirección: Kantemir Balagov
- Guion: Kantemir Balagov, Marina Stepnova
- Música: Evgueni Galperine, Sacha Galperine
- Dirección de fotografía: Jomo Fray
- Productora: Coproducción Francia-Estados Unidos; AR Content, Why Not Productions, Goodfellas, arte France Cinéma, Felix Culpa
- Género: Drama