Análisis y explicaciones sobre Los domingos (2025)

Si hay una película de la que más se ha hablado, más se ha debatido y más puntos de vista ha generado en el panorama cinematográfico español desde su estreno —y triunfo— en el Festival de Cine de San Sebastián, esa es la última obra de la directora vizcaína Alauda Ruiz de Azúa: Los domingos (2025).

Los domingos (2025) cuenta el momento crucial en la vida de Ainara, una joven de diecisiete años que afronta una etapa clave: decidir qué va a hacer con su futuro. Ahí es donde entra en juego la fe, ya que cada día se siente más cercana a Dios y comienza a plantearse la idea de convertirse en monja. En ese proceso, una religiosa de la orden a la que quiere unirse y un joven sacerdote la ayudarán en su camino. También participan de este proceso de discernimiento un padre conservador y una tía atea que se opone totalmente a esta decisión, preocupada sobre todo por su futuro y por cómo puede aprovechar esa juventud en la que está entrando tras la niñez.

*Si no has visto la película y quieres evitarte una serie de spoilers que se van a desarrollar a continuación, te recomendamos que pares aquí y no sigas leyendo.

Nuestro análisis

Alauda Ruiz de Azúa se ha ganado el aplauso y el reconocimiento tanto de espectadores creyentes como de aquellos más alejados de la fe cristiana. Una división lograda en muy pocas ocasiones cuando se abordan temas capaces de generar opiniones tan extremas como los que plantea esta película, algo similar a lo ocurrido con Tardes de soledad (2024), de Albert Serra, entre defensores de la tauromaquia y antitaurinos.

Lo interesante de la cinta de Ruiz de Azúa reside quizá en su punto de vista. Un punto de vista aparentemente neutro que mantiene desde el planteamiento de la película hasta su final, limitándose a contar una historia y a presentar los diferentes enfoques que pueden surgir ante una situación así. La película nos sitúa no solo en el lugar de la protagonista y de la decisión que debe tomar, sino también en el de los distintos personajes que representan posiciones ideológicas y vitales diferentes, invitándonos a preguntarnos qué haríamos nosotros en su lugar.

La cineasta vasca evita caer en un discurso panfletario y tampoco juzga a su protagonista por la decisión que pueda llegar a tomar. Y ahí reside, en buena medida, la inteligencia de esta película, ganadora de cinco premios Goya.

explicacion final los domingos

Fotograma de Los domingos (2025)

Sin embargo, pese a esa aparente neutralidad, sí podría considerarse que Alauda Ruiz de Azúa plantea un sutil punto de vista autoral sobre el tema que aborda. Este posicionamiento, casi imperceptible, también puede interpretarse en sentido contrario, ya que, al fin y al cabo, la directora parece limitarse a mostrar dos perspectivas distintas, permitiendo que cada espectador se incline por una u otra. Aun así, la cinta deja escapar pequeños subtextos.

Por un lado, si nos fijamos en el ámbito familiar de Ainara, vemos que hay un drama que sobrevuela a toda la familia y del que apenas se habla: la muerte de la madre. La directora, en la escena de la comida familiar tras la comunión de la hermana, pone un especial énfasis en la medalla que Ainara lleva colgada al cuello. Es una medalla que le regaló su madre y a la que parece aferrarse como si hubiera encontrado en la fe un refugio tras el doloroso y prematuro fallecimiento materno.

La abuela señala además que, antes de morir, la madre les dijo que la Virgen las cuidaría cuando ella ya no estuviera. Surge entonces una pregunta que atraviesa la película: ¿son la religión, la fe y la propia idea de la Virgen lo que conduce a Ainara a acercarse a la vida eclesiástica como una forma de afrontar la pérdida de su madre y mantener vivo su recuerdo?

También encontramos en la figura del padre uno de los elementos dramáticos fundamentales de la película a la hora de orientar la decisión de la protagonista. El personaje interpretado por Miguel Garcés se presenta como un hombre endeudado y con problemas económicos. En ese contexto, el hecho de que Ainara quiera hacerse monja le resulta conveniente, ya que podría desentenderse de los gastos que implicaría el futuro de su hija. De hecho, se subraya en varias ocasiones que no le costará nada económicamente que siga el camino de la fe.

Por ese motivo decide no oponerse, ni siquiera sentarse a hablar con su hija sobre el tema, lo que también pone de relieve la incomunicación familiar entre ambos personajes. La decisión de Alauda Ruiz de Azúa de situar junto al padre a una nueva mujer que pueda sustituir a la madre de Ainara —y que la protagonista no ve con buenos ojos— tampoco parece casual dentro de la construcción dramática de la película.

El personaje de la tía, interpretado de manera deslumbrante por Patricia López Arnaiz, representa también uno de los puntos más importantes de la cinta. Es el personaje en el que muchos espectadores no creyentes —o simplemente contrarios a la decisión de Ainara de hacerse monja— se han visto reflejados. Una mujer que, desde el principio, primero con cierta delicadeza y después ya sobrepasada, trata de hacer ver a su sobrina que el camino religioso no es el adecuado para una chica tan joven, que aún tiene mucho por vivir y experimentar antes de tomar una decisión tan determinante como la de entrar en un convento.

Sin embargo, su ímpetu y sus ganas de convencerla hacen que Ainara, en ocasiones, se sienta presionada y rechace ese discurso, algo que culmina en su ya emblemático final con el “Rezaré por ti”. Alauda Ruiz de Azúa ha llegado a calificar su película como una obra que cuestiona el estamento de la familia, que lo pone en duda y nos enfrenta a la pregunta de por qué seguimos reuniéndonos con personas con las que no coincidimos o con las que apenas compartimos nada, simplemente por formar parte de ese paraguas bajo el que se encuentra la palabra familia. Todo esto, Ruiz de Azúa lo plantea de una manera formidable.

Una de las claves de la película en su dimensión religiosa son los personajes de la monja Sor Isabel, interpretada espléndidamente por Nagore Aramburu, y el joven cura, el padre Txema. Ambos mantienen encuentros con Ainara para hablar con ella y acompañarla en su proceso de discernimiento, aparentemente sin presionarla ni inducirla a nada. Sin embargo, estos encuentros casi siempre se producen a solas con la protagonista, una menor de edad que se enfrenta a un futuro incierto.

Estas conversaciones, aun sin ofrecerle abiertamente el destino de la fe, tienen un fuerte carácter simbólico, ya que invitan al espectador —especialmente al no creyente— a cuestionarse por qué puede resultar aceptable que una menor mantenga encuentros a solas con personas completamente ajenas a su entorno familiar.

Tráiler de la película

Explicación del final de Los domingos (2025)

Además, hacia el final de la película, justo cuando Ainara está a punto de tomar una decisión, Sor Isabel mantiene una conversación con ella sobre lo que ha hablado con su tía e intenta ponerla en su contra, afirmando que ha sido informada de la relación sexual que la joven ha tenido con un chico. Esto provoca que Ainara acuse a su tía de mentir, dejando al personaje de Patricia López Arnaiz en una posición de descrédito frente a Sor Isabel, quien termina afirmando que “el Señor nos ama, pero también nos pone a prueba”, restando importancia al hecho de enamorarse de otra persona.

El padre Txema también participa de este conflicto dramático en el momento en que Alauda Ruiz de Azúa decide darle vida a través de un personaje joven. ¿Por qué la cineasta no lo presenta como un cura de edad avanzada, como los que solemos ver habitualmente? ¿Por qué desde el centro religioso se ha elegido al padre Txema para acompañar a Ainara en su discernimiento y no a un sacerdote más experimentado?

La elección parece toda una declaración de intenciones de la directora vizcaína: presentarlo como alguien cercano, próximo a la edad de Ainara y cargado aparentemente de buenas intenciones, quizá la forma más sencilla de generar confianza y proximidad. Todo ello, como ocurre en el resto de la película, tratado desde la sutileza narrativa.

Todos estos comportamientos y actitudes de los personajes en Los domingos (2025) hacen que el destino de Ainara se vaya escribiendo casi de manera inevitable. Dibujan un camino que parece conducirla, poco a poco, hacia la vocación religiosa, favoreciendo que la protagonista termine tomando la decisión de convertirse en monja.

Con todo esto, es inevitable aplaudir este tipo de cine: un cine que genera debate, que promueve la conversación al salir de la sala y que nos deja pensando durante días. Porque Alauda Ruiz de Azúa, como ya demostró en Cinco lobitos (2022) y Querer (2024), sabe hacerlo francamente bien.

2 comentarios en «Análisis y explicación de Los domingos (2025)»

  1. Muy buena tu reflexión. Gracias.
    A mí la mirada del final de la tía a su marido y su hijo me sugiere que se da cuenta de que su sobrina va a ser mil veces más feliz que ella haciendo algo con lo que ella está totalmente en contra.
    Las palabras de la abuela a la tía: «El padre de tus hijos es el hombre de tu vida» se quedan tatuadas y ponen los pelos de punta. Ella no lo quiere pero no va a dejarlo. Como la vida misma.
    Un saludo.

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    • Gracias por leernos y compartir tu visión. Lo bueno de una película como Los Domingos es todas las reflexiones que nos deja, nos plantea dudas y nos pone en lugares incómodos como espectador para que nosotros mismos seamos los que extraigamos nuestras propias conclusiones

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