Crítica de El beso de la mujer araña (2025): reseña y opinión de la película
Puntuación ½✪ (3,5/5)
El séptimo arte siempre ha funcionado como un reflejo de la realidad y el mundo que aguarda al salir de la sala de cine. De esta manera, la gran pantalla canaliza los acontecimientos de diversa índole para crear una caja de resonancia y devolver la mirada a una audiencia embelesada en los sueños de celuloide. Además, si tomamos en cuenta el elemento escapista que permite escapar a otros mundos y ser partícipe de historias fascinantes nos encontramos con dos polos opuestos que se complementan entre sí y dan lugar a la esencia primordial de la experiencia cinematográfica.
Con un balance que cumple estos elementos llega El beso de la mujer araña, la segunda adaptación cinematográfica de la popular novela escrita por Manuel Puig, que ya tuvo su primera versión en 1985 con la oscarizada producción de Héctor Babenco y a su vez está basada directamente en el musical de Broadway de 1992 estelarizado por Chita Rivera.
En esta oportunidad, el reconocido cineasta Bill Condon se encarga de la puesta en escena de esta historia que versa sobre la identidad sexual, la magia del cine y la esperanza en tiempos difíciles. Con un reparto capitaneado por Tonatiuh, Diego Luna y Jennifer Lopez, la cinta busca recontextualizar los valores del material original para una audiencia contemporánea y entregar una experiencia musical de altura.

Cartel de la cinta
Valentín (Diego Luna), un preso político, comparte celda con Molina (Tonatiuh), un escaparatista condenado por escándalo público durante la Dictadura Militar de Argentina. Surge un vínculo entre ellos mientras Molina relata la trama de un musical de Hollywood protagonizado por su diva favorita, Ingrid Luna (Jennifer Lopez).
De manera convencional, Condon traslada la estructura de la historia base con todas sus luces y sombras, alternando entre las secuencias donde Valentín y Molina interactúan en su celda y se enfrentan a las duras realidades de la prisión en contraste a los números musicales que forman el grueso de la fantasía hollywoodense narrada por Molina.
Como resultado, estos segmentos son los que más destacan y mantienen a la historia con vida, ya que el cariz teatral de la narrativa central acusa una falta de dinamismo y momentos repetitivos que aunque contribuyen a contextualizar el desarrollo dramático de nuestros protagonistas también frenan el ritmo de la propuesta y hacen que el espectador quiera regresar a los interludios musicales y su vibrante homenaje a los musicales clásicos. Por otro lado, destaca con fuerza la plasmación de los mensajes sobre libertad, identidad de género y el poder de las historias para inspirar y brindar consuelo en los momentos más oscuros. El personaje de Molina se ve inmerso en el mundo Technicolor de Ingrid Luna y forma paralelismos directos entre los sucesos de la película y su relación con Valentín en una serie de situaciones que desembocan en el final trágico pero con un deje esperanzador tan fiel como revisionista a la obra de Puig.
Tráiler de El beso de la mujer araña (2025)
La dirección de Condon sigue el mismo patrón del guion y despunta notablemente en el entramado musical, con un buen gusto para escenificar las coreografías y el aspecto de una producción de los años 50, que además cuenta con una plétora de guiños y referencias a clásicos como Cantando bajo la lluvia (1952) y Una cara con ángel (1957), mientras que las transiciones entre realidad y fantasía recuerdan a la estructura de Chicago (2002) y Nine: una vida de pasión (2009).
El reparto del Beso de la mujer araña cuenta con el excelente trabajo de Tonatiuh como Molina en una actuación muy sentida en el ámbito dramático y extravagante en lo musical. Como ya lo hiciera William Hurt en la adaptación de 1985, Tonatiuh logra capturar las múltiples capas que posee el personaje y lo hace suyo con el plus añadido de poseer una química sólida con Diego Luna y una habilidad especial para alternar entre momentos de gran extravagancia y otros más intimistas donde destaca su contención como herramienta más oportuna.
Pero es Jennifer Lopez quien se roba la atención con su interpretación cautivadora en tres roles distintos: Aurora, Ingrid Luna y la Mujer Araña titular. A través de un registro que desborda carisma y sensualidad, Lopez entrega su mejor trabajo hasta la fecha con una presencia deslumbrante en los números musicales y vis sofisticada que rememora a estrellas como Rita Hayworth y Cyd Charisse, adicional a la intensidad dramática que proyecta durante sus escenas como la Mujer Araña. Una labor magnética que la puede catapultar a la temporada de premios.
Por el contrario, Diego Luna no está a la altura de sus compañeros de reparto pese a formar un buen tándem con Tonatiuh. Su seriedad impostada deriva en una interpretación plana que no convence a lo largo del metraje. Una lástima teniendo en cuenta las posibilidades que le ofrecía el personaje de Valentín, en sintonía con su rol en Y tu mamá también (2001). Otras virtudes de El Beso de la Mujer Araña residen en su apartado técnico con un diseño de producción elegante donde la dirección artística se vale de enormes decorados para emular el cine de los años 50 en un cruce entre Broadway y MGM mientras que la celda de nuestros protagonistas es un espacio asfixiante con los afiches cinematográficos de Molina como único elemento que aporta vitalidad. El vestuario a cargo de la veterana Colleen Atwood presenta una variedad notable de diseños de época, con especial atención a los vestidos que modela Jennifer Lopez a lo largo del metraje en sus diferentes personajes, toda una muestra de glamour y estilo, que se complementa muy bien con el trabajo de maquillaje y peluquería y alcanza su punto más fuerte en el aspecto de La Mujer Araña. La fotografía es otro aspecto clave para el look de la cinta y el trabajo de Tobias A. Schliessler ejemplifica una vez más los contrastes entre realidad y fantasía con una paleta de tonos grises para la prisión y una explosión de colores primarios en el mundo de la entidad titular, con el amarillo y el rojo como tonos predominantes.
La música cuenta con una banda sonora de Sam Davis que adapta las canciones escritas por el dúo Kander y Ebb para el musical de Broadway con arreglos dignos de una super producción y números que cuentan con coreografías vistosas, como es el caso de «Where You Are» y «Gimme Love» ambos interpretados de manera espectacular por Lopez.
En conclusión, El Beso de la Mujer Araña suple las carencias de un guion irregular con un soberbio espectáculo musical y la poderosa interpretación de Jennifer Lopez en un rol que le va como anillo al dedo. No es la mejor adaptación de la obra de Puig pero cumple como entretenimiento vistoso con algunas papeletas para figurar en la temporada de premios.
Ficha técnica:
Kingdom of the Planet of the Apes (2024)
- Estados Unidos
- Duración: 129 min.
- Dirección: Bill Condon
- Guion: Bill Condon
- Música: Sam Davis, Kander y Ebb (canciones)
- Dirección de fotografía: Tobias A. Schliessler
- Productora: Artists Equity, Nuyorican Productions
- Distribuidora: Lionsgate Films, Roadside Attractions
- Género: Drama. Musical
