Jacques Tati: biografía, características y estilo de su cine

Dentro de la cinematografía francesa destaca un director que, con una carrera corta, ha sabido influenciar y marcar para siempre la historia del cine. Ha inspirado a cineastas como Aki Kaurismäki, Wes Anderson o Steven Spielberg, todo ello con un estilo muy personal. Estamos hablando de Jacques Tati.

El director, guionista, productor y actor galo de origen ruso supo crear auténticos mundos para sus filmes, inventando para ello un personaje: el Señor Hulot, un alter ego que, con gabardina y pipa, protagonizó sus películas. En este artículo hablaremos de la vida del genial cineasta, de las características que hicieron único su cine y repasaremos su filmografía completa.

Biografía

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Jacques Tati

Jacques Tatischeff, nombre completo de Tati, nace el 9 de octubre de 1907 en Le Pecq, en los alrededores de París, en el seno de una familia acaudalada. Su padre, Georges-Emmanuel Tatischeff, de origen ruso y descendiente de nobles rusos; su madre, Marcelle Claire van Hoof, de origen ítalo-neerlandés, era hija de un enmarcador de cuadros, oficio en el que también trabajaba el padre de Tati.

Tati fue el benjamín de su familia. Vivió una infancia entre lujos junto a sus padres y su hermana Natalie. En 1923, con 16 años, dejó los estudios y su abuelo materno lo introdujo en el negocio familiar de los marcos.

Entre 1927 y 1928 realizó el servicio militar en el 10.º Regimiento de Dragones. Esta vinculación y su gusto por la hípica se verían posteriormente reflejados en su filmografía. Al terminar el servicio fue enviado a estudiar a Londres, donde descubrió el rugby. Practicó este deporte de manera semiprofesional en Francia, a su regreso, en el Racing Club de France.

En este tiempo descubrió también su talento cómico junto a uno de sus mejores amigos, Jacques Broido, mientras entretenían a sus compañeros en los tiempos muertos.

En los años 30, en el contexto de la Gran Depresión, Tati dejó el rugby y la empresa familiar para aprender y dedicarse a la pantomima, con la ayuda de quien fuera su entrenador en el Racing, Alfred Sauvy. En este tiempo desarrolló sus rutinas, conocidas como Impressions sportives (Impresiones deportivas). También comenzó su interés por el cine y, en 1932, escribió y protagonizó un corto cómico titulado Oscar, champion de tennis, dirigido por Jack Forrester.

Tras este corto, escribiría y protagonizaría otros cortometrajes, como On demande une brute (Se busca contrincante); Gai Dimanche (Domingo alegre), que coescribió y protagonizó con Rhum; y Soigne ton gauche (Cuida tu izquierda), realizado con la ayuda de su amigo Jacques Broido y dirigido por René Clément, director posteriormente de A pleno sol o ¿Arde París?. Estos cortometrajes, estrenados entre 1934 y 1936, no solo sirvieron para mostrar sus capacidades cómicas, sino que además le dieron a conocer fuera de Francia. Se fue haciendo así un nombre dentro y fuera de su país como actor de espectáculos de music hall.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial fue llamado a filas en un regimiento de caballería, donde ya había realizado el servicio militar. Luchó en la batalla de Sedán y, tras la capitulación gala, trabajó en cabarets realizando sus Impresiones deportivas. En este tiempo conoció a Herta Schiel, con quien tuvo una hija, Helga Marie-Jeanne Schiel, de la que renegó y de lo que posteriormente se arrepintió, como se plasmó en el guion de El ilusionista. En 1944 se casó con Micheline Winter, con quien tuvo tres hijos, entre los que destaca Sofia Tatischeff, quien posteriormente se dedicaría al cine.

En 1946 fundó, junto al productor Fred Orain, Cady-Films, con la que produjo su primer cortometraje, Escuela de carteros (1947), que inicialmente iba a ser dirigido por René Clément. La película, sobre el entrenamiento de un cartero, contiene gags que recuerdan claramente a dos de sus referentes, Chaplin y Keaton, pero presenta, a su vez, el estilo personal de Tati.

El éxito de este cortometraje, con el que ganó el Max Linder a la mejor película, llevó a Tati a ampliarlo en su primer largometraje, Día de fiesta.

En su ópera prima, rodada en Sainte-Sévère-sur-Indre, donde se refugió durante la guerra, utilizó un sistema experimental en color Thomson y, ante su desconfianza, la filmó también en blanco y negro. La versión en color no pudo estrenarse en su momento y no fue hasta los años 90 cuando pudo verse. El filme fue un éxito de crítica y público, recibiendo el Gran Premio del Cine Francés en 1950. Tras esto, Tati decidió dar un descanso a su carrera, en parte por el nacimiento de su tercer hijo.

El personaje del cartero, protagonista de Día de fiesta, no volvería, a expensas de su creador, quien comentó que podría haberse quedado haciendo secuelas, pero prefería arriesgar con nuevas historias. Su siguiente proyecto dio pie a su personaje más característico: Monsieur Hulot.

En su segundo largometraje, Las vacaciones del señor Hulot (1953), el director galo presentó a su personaje más icónico en un pequeño pueblo vacacional de la costa atlántica, en un alegato contra el agobiante mundo moderno y a favor de una vida más modesta y tranquila, una tónica que marcaría el resto de su cinematografía. Como Día de fiesta, fue un éxito de público y crítica, alabada por André Bazin, y llegó a ser nominada al Oscar a mejor guion original, junto a Henri Marquet, con quien firmó el libreto.

El director volvería posteriormente a esta cinta, incorporando en la versión de 1976 una escena en la que homenajea a Tiburón, de Steven Spielberg. La influencia de Hulot fue tal que el personaje de Mister Bean, interpretado por Rowan Atkinson, estuvo claramente influido por el de Tati, llevando incluso ese homenaje al título de Las vacaciones de Mr. Bean.

En los años posteriores sufrió un accidente de coche y rompió relaciones con Orain, fundando su propia productora, Specta Films. Con ella produciría su siguiente película, quizás la más conocida y reconocida de su filmografía, Mi tío (1958), donde presenta la vida de Hulot, su relación con su sobrino y los choques con la familia de su hermana, que vive en una villa vanguardista, sirviendo así de base para parodiar el mundo moderno. Irónicamente, Jacques Tati nunca tuvo un tío, pero aquí encarnaba a uno en un filme que ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes y el Oscar a la mejor película extranjera en 1958. En ese viaje pudo conocer a sus ídolos: Stan Laurel, Mack Sennett y Buster Keaton.

mi tio 1958

Fotograma de Mi tío (1958)

Tuvimos que esperar casi diez años para su siguiente película, una de las más reivindicadas en los últimos tiempos, que incluso fue homenajeada en Barbie (2023), de Greta Gerwig. Estamos hablando de Playtime (1967).

Reuniéndose con Jacques Lagrange, con quien coescribió Mi tío, y ayudado en los diálogos en inglés por Art Buchwald, Tati apostó todo en esta comedia, que fue la más cara del cine galo hasta ese momento. Para criticar la destrucción del París antiguo en favor de uno más moderno, creó un set gigantesco al que llamó Tativille, donde rodó el filme. A diferencia de sus anteriores producciones, fue un fracaso y estuvo a punto de llevarlo a la ruina, pese a haber ganado el Premio de Plata en la 6.ª edición del Festival de Moscú y ser alabada por François Truffaut, quien le reservó un cameo en Besos robados (1970).

Tras este fracaso, el realizador decidió tomarse un descanso. Volvió en 1971 con su despedida del personaje del Señor Hulot en Tráfico (1971), una road movie de menor escala que en principio estaba pensada para televisión, pero que finalmente se estrenó en cines y fue de nuevo un éxito de crítica y taquilla.

Con ello prácticamente se cerraba la carrera cinematográfica de Jacques Tati, a la que habría que añadir la coda de Zafarrancho en el circo (1974), un espectáculo circense grabado en vídeo para televisión que se estrenó fuera de concurso en Cannes.

Tras esto se retiró. En 1977 recibió el César de Honor y dirigió Forza Bastia, un cortometraje documental sobre el partido entre el SC Bastia y el PSV en la final de la Copa de la UEFA. El corto cayó en el olvido y no fue completado por su hija Sophie hasta el año 2000.

Que estuviera retirado no significaba que no tuviera proyectos. En sus últimos años trabajó con el dúo inglés Sparks en Confusion, una película en la que volvería a interpretar a Monsieur Hulot, esta vez parodiando los medios de comunicación de masas. El 4 de noviembre de 1982, Jacques Tatischeff fallecía a causa de una embolia pulmonar a los 75 años.

Escena de Playtime (1967)

Características y el estilo

En este punto trataremos qué hace único y especial el cine de Jacques Tati. Al tratarse de un cineasta eminentemente visual, acompañaremos las definiciones, en algunos casos, con vídeos e imágenes. Dividiremos el análisis en varias subsecciones: Temática, Sonido y Cinematografía.

  • Temática

Aquí abordaremos los temas comunes y recurrentes en la filmografía del cineasta. Destaca, sobre todo, la sátira crítica contra la modernidad, representada como fría e inhumana, frente a un mundo antiguo más humilde que, con todas sus imperfecciones, resulta más humano. Especialmente relevante es la destrucción de ese mundo tradicional en nombre del “progreso”.

Esto se plasma de manera clara en Mi tío (1958) y Playtime (1967), donde se muestra cómo el protagonista, Monsieur Hulot, está perdido en ese universo futurista y choca constantemente con él. Ya sea encarnado en la familia de su hermana y su villa ultramoderna frente al bloque de apartamentos donde vive el protagonista, o en la urbe modernista y deshumanizada por la que deambula.

playtime tati fotograma

Playtime (1967)

Ejemplo de ello es este plano de Playtime (1967), donde la turista abre una puerta y ve reflejada la Torre Eiffel, recordando que está en París, justo después de que se comentara que no había gran diferencia entre París y Roma.

Las clases sociales son otro tema recurrente de su sátira, aunque nunca desde un tono ácido, como puede verse en Las vacaciones del señor Hulot (1953), con las familias veraneantes. También la muerte aparece como motivo cómico en algún gag de Día de fiesta o en Las vacaciones del señor Hulot (1953).

A ello habría que añadir otros elementos recurrentes, como los caballos y los carruseles, presentes en Día de fiesta y Playtime (1967). Los niños también suelen ocupar un lugar central en las películas de Tati, algo que ya se intuía en los cortos que protagonizó y que en sus largometrajes se repite: el sobrino o la vecina en Mi tío (1958), Martine en Las vacaciones del señor Hulot (1953) e incluso en su última película, Zafarrancho en el circo (1974), donde el protagonismo recae en dos niños del público.

  • Sonido

Una de las mayores marcas de autor de Jacques Tati es que hace un cine sonoro casi mudo. Es decir, en sus filmes apenas hay diálogo o, cuando lo hay, se reduce a charlas intrascendentes. Sin embargo, presta un cuidado extremo al diseño sonoro de sus cintas, convirtiendo el sonido en un elemento esencial de la puesta en escena.

Buena parte de su comedia reside más en los ruidos del entorno que en las palabras, como puede apreciarse en Mi tío (1958) y, especialmente, en la secuencia de la fábrica.

Mi tío (1958)

  • Cinematografía

En este último apartado incluimos todo lo relacionado con la imagen. Tati construye comedias visuales llenas de gags, donde destaca especialmente la mímica. No es casual: comenzó su carrera como mimo y la pantomima es uno de los rasgos más reconocibles de su cine, hasta el punto de que sus películas pueden entenderse como un espectáculo de gestualidad prolongado.

La secuencia de Mi Tío en la cocina, uno de los mejores ejemplos del cine cómico de Tati.

La influencia del slapstick clásico, especialmente de Buster Keaton, es evidente. Puede apreciarse en los gags de Día de fiesta o en Mi tío (1958), como en la escena de la jarra y el vaso. También en el uso de los vehículos como elemento cómico: el final de Playtime (1967) y, sobre todo, Tráfico (1971), con los accidentes, son claros ejemplos.

Dentro de este apartado también podemos añadir el uso del color, presente ya desde su ópera prima, aunque de manera infructuosa en aquel momento, pero que posteriormente le permitió construir filmes visualmente muy coloridos.

Por último, es imprescindible destacar el diseño de escenarios, una de las características más remarcadas del cine de Tati. Sus decorados no son solo espacios donde se mueven los personajes, sino que llegan a convertirse en un personaje más, como la villa Arpel en Mi tío (1958) o el restaurante en Playtime (1967).

Reconstrucción de la Villa Arpel de Mi Tío

Películas de Jacques Tati

Día de fiesta (1949)

La ópera prima de Tati presentaba al personaje del cartero, un trabajador postal de un pequeño pueblo del interior francés que, durante las fiestas, es retado por sus vecinos a intentar alcanzar el nivel de eficiencia de los estadounidenses, lo que le lleva a realizar su ronda a alta velocidad. Tati retrata la vida de un pequeño pueblo desde la mirada del cartero, sentando las bases de su cine en un largometraje que pone el foco en la americanización que llegó a Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Las vacaciones del señor Hulot (1953)

El señor Hulot, un hombre encantador y tímido, se va de vacaciones a un pueblo de la costa, alterando sin querer la calma del lugar y la rutina de los demás veraneantes. La presentación del personaje más emblemático de Tati es una película que satiriza a todas las clases sociales de la sociedad francesa, incapaces de abandonar sus roles en ningún momento, anteponiendo el trabajo al ocio y olvidando, en definitiva, disfrutar de la vida.

Escena de Las vacaciones del señor Hulot (1953)

Mi tío (1958)

Monsieur Hulot vive en un apartamento de un barrio humilde y un día visita a su sobrino, que reside con sus padres en una villa ultramoderna en la que Hulot no termina de encajar. Tampoco el niño puede desenvolverse con naturalidad en ese entorno, sin poder jugar libremente con sus amigos, por lo que su tío tratará de buscar una solución. En este choque entre dos mundos en plena transformación, Tati se llevó el Oscar a la mejor película extranjera. Llena de gags visuales y sonoros, Mi tío es, sin lugar a duda, el largometraje definitivo de su filmografía.

Playtime (1967)

Un grupo de turistas estadounidenses visita París dentro de un tour organizado: una ciudad de acero y plástico que apenas se diferencia de Roma o Nueva York. Allí se cruzan con Hulot, que también está de visita y se pierde dentro de esta urbe moderna. Otra de las grandes películas del cineasta galo, en la que, dentro de un set gigantesco, retrata un París renovado pero frío, donde los personajes quedan en segundo plano frente a los edificios de cristal.

Tráfico (1971)

El señor Hulot trabaja como diseñador para una pequeña empresa automovilística, para la que debe llevar su última invención —una versión camperizada del Renault 4— a un salón del automóvil en Ámsterdam. Con este filme se despedía de su personaje más emblemático, manteniendo todas sus señas de identidad, aunque de una manera más contenida que en sus anteriores producciones.

Zafarrancho en el circo (1974)

Un público variopinto asiste a un espectáculo lleno de números musicales y circenses, presentado por el Monsieur Loyal en Estocolmo. La última producción de Tati lo devolvía a las tablas, mostrando su faceta más mímica como maestro de ceremonias en este especial para la televisión sueca.