Análisis y explicación de Titane (2021) de Julia Ducournau

Titane (2021), la flamante ganadora de la Palma de Oro del pasado Festival de Cine de Cannes, se ha convertido en toda una revolución dentro del panorama cinematográfico. La película de la realizadora francesa Julia Ducournau, ha pasado por encima de todos los convencionalismos narrativos, al hacer una película visionaria y transgresora como pocas se han hecho en los últimos años. Titane es la consecución del convencimiento y determinación propia de una directora, que ha venido a contar historias desde el lugar que considera oportuno, y no desde el cual la sociedad espera que las cuente. 

Entre amada y odiada, Titane no ha dejado indiferente a nadie, asombrando o llenando de repulsión a todo aquel espectador que la viese. En este análisis que haremos de la película de Ducournau, intentaremos esclarecer y dar una explicación de los puntos claves que se tratan a lo largo de la cinta. Advertir que a partir de aquí, hablaremos de la película sin filtro alguno, por lo que si quieres evitarte los Spoilers de la peli, te recomendamos que dejes de leer este artículo.

Arranque de Titane

En el arranque de la película, se nos muestra un flashback de cuando la protagonista tuvo un accidente de coche junto a su padre, siendo ella tan solo una niña. Tras ese accidente, le tuvieron que poner una placa metálica en la cabeza, que de alguna forma simboliza la unión que tendrá la protagonista con el peligro y artificio hecho de metal, que representa el coche. La niña no queda traumatizada por el accidente, ni coge miedo a montar en los automóviles, ya que vemos como la niña se abraza al coche fervientemente tras lo ocurrido. ¿A qué se debe  esto? 

A que la niña desde bien pequeña, mantenía una relación muy distante con su padre. La escena inicial antes del accidente, refleja las ganas de retar y revelarse que tenía la protagonista, ante el autoritarismo que su padre intentaba de interponer. El accidente de coche, le hizo verse atraída hacia el peligro de la vida, a la vez que hacía más distante si cabe su vínculo paterno filial

A continuación, vemos un salto en el tiempo donde Alexia es una treintañera que trabaja como bailarina erótica; algo cercano a lo que puede ser el pole dance, pero con coches. Aquí vemos la escena de baile de Alexia, ante la mirada de una infinidad de hombres que han pagado para verla actuar. Por una parte esto representa la cosificación y liberación de la mujer; cosificación, porque hay hombres dispuestos a verla con fines eróticos, y liberación porque el baile representa su máxima expresión de liberación personal y artística. 

Titane Análisis

Fotograma de la placa de metal

Por otra parte, refleja el vínculo tan intenso y pasional de ella con su coche; figura que como hemos dicho antes, representa la atracción de la protagonista por lo artificial y su rechazo ante lo humano, como se nos mostrará más adelante.

Al salir de la actuación, vemos a Alexia siendo perseguida por un hombre que dice ser un gran admirador de su trabajo. Alexia consigue entrar en su coche, pero accede a abrir la ventanilla para saber que tiene que decirle este desconocido. Aquí presenciamos una conversación que se va haciendo cada vez más incómoda, donde este seguidor dice estar enamorado de ella y se acerca inapropiadamente más y más en ella, con el afán de conseguir un beso. 

Consigue acercarse lo suficiente como para forzarla a besarlo, a lo que por un momento ella parece corresponder la acción. En ese instante donde se encuentran besándose, ella aprovecha para estamparle un arma puntiaguda que usa como recogedor del pelo. Esta escena refleja las actitudes machistas con las que tiene que lidiar día a día una mujer en el siglo XXI, donde a veces, y tal y como pasa aquí, rozan la línea de lo que ya sería abuso sexual. La manera en cómo muere este muchacho, expulsando una especie de cosa viscosa por la boca, nos muestra la manera en la que Ducournau entiende este tipo de situaciones como mujer; es decir, situaciones de abuso sexual, que se caracterizan por estar llenas de viscosidad y de fluidos que generan un repudio absoluto, para las mujeres que lo sufren en sus propias carnes. 

Escena del baile

Después pasamos a una de las escenas más importantes de toda la película y la que más controversia probablemente haya suscitado. Mientras vemos a Alexia ducharse e intentando limpiarse a conciencia todos los fluidos que le ha dejado el encuentro anterior, escucha un golpe que viene desde afuera. Ella desnuda completamente, baja hasta el garaje donde se encuentra a su coche con los faros encendidos. 

En un momento casi bíblico donde ella se acerca goteando y como si estuviera totalmente atraída por la luz que emana el vehículo, se produce el momento de la fecundación. Aquí como espectadores podemos tomar dos posturas: la de quedarnos con que la protagonista está manteniendo relaciones sexuales con un coche, o la de intentar comprender el porqué de ello.

Esto se retrotrae hasta el mismo accidente que tuvo ella en la niñez, y de la atracción y vínculo que ha tenido ella por lo inhumano y lo peligroso. La manera en la que tiene de tratar la directora esta escena es brillante, principalmente en los planos cinematográficos que vemos desde fuera del coche, donde la luz se hace cada vez más y más cegadora, mientras suena una música tremendamente litúrgica de fondo. 

Este uso de la luz, simboliza la anunciación del niño que está de camino; siendo otra vez, un elemento religioso del que hace uso la directora. Otro elemento que refuerza la solemnidad y religiosidad de la escena, es cuando vemos a la protagonista dentro del coche, con los brazos atados en forma de crucifixión. 

A su vez, vemos un plano cenital precioso, donde se aprecia que parte del techo del coche está al descubierto, siendo capaces de contemplar a Alexia en esa postura de crucifixión mirando hacia arriba; plano quizás inspirado, por el cuadro de Salvador Dalí de la Cristo de San Juan de la Cruz, desde la perspectiva cenital de Dios.

Salvador Dali Titane

Cristo de San Juan de la Cruz

Relación entre Alexia y Justine

Justine es un personaje que pasa bastante desapercibido, pero que en realidad juega un papel bastante significativo en la trama y el que evidencia la incapacidad de Alexia para poder intimar con otras personas. Al principio, en la escena del baile que tiene Alexia con el coche, vemos como Justine se queda absorta mirándola entrar en el local. Posteriormente, cuando se encontraban en las duchas de los vestuarios, se produce un primer encuentro entre ellas, que pasa de ser algo tierno a algo crudo, en cuestión de segundos; evidenciando la falta de tacto absoluto que tiene Alexia, tanto física como emocionalmente. 

Después se da lugar el encuentro clave entre ellas dos, en la casa frente al mar. Una escena donde se evidencia definitivamente las aspiraciones de Alexia de encajar en los cánones sexuales, forzándose a sí misma a creer que de verdad se siente atraída por Justine. Cuando llegan a la casa, Alexia pierde toda esperanza de conectar física y emocionalmente con Justine, acabando por terminar con ella; por lo que podríamos decir, que la violencia es otro indicativo más que se da de la incapacidad de relacionarse de la protagonista, quien acaba casi siempre sucumbiendo a ella, por puro terror y afán de supervivencia propia.

Persecución y transformación personal

El encuentro en la casa frente al mar donde Alexia se encuentra con Justine, marca un antes y un después en la trama; ya que no solo acaba con la vida de Justine, sino con casi todos los que se encontraban en ese momento en la casa. A partir de ahí, se inicia una persecución por parte de las autoridades francesas, que acaba por forzar a tomar una decisión desesperada a la protagonista; es decir, desfigurarse el rostro con tal de ser irreconocible para el resto. 

Aquí algunos pueden encontrar la escena del baño en la que se rompe el tabique nasal, como algo sórdido e injustificado por parte de la directora. No obstante, esa transformación y viaje personal que emprende Alexia, es el elemento principal con el que juega Titane. La transformación corporal es impactante, que también refleja un aspecto de la visión cinematográfica de Julia Ducournau; ya que para ella, los seres humanos somos una especie que está constantemente mudando de piel. De esta transformación, pasamos de conocer a Alexia, a conocer a Adrien.

Relación entre Alexia/Adrien - Vincent

Este encuentro entre estas dos personas, es el más significativo de toda la película. En lo que parece ser una comisaría de policía, Vincent, un bombero que anda por la cincuentena de edad, asiste para ver si ahí se encuentra su hijo desaparecido. Vincent afirma que nuestra fugitiva, es su hijo desaparecido llamado Adrien. Aquí muchos aluden a un delirio del personaje de Vincent, pero parece muy probable que fuera consciente de que ese no era su hijo, desde el principio; de ahí lo descorazonador del personaje, que intenta hacerse creer a sí mismo, que un desconocido es su hijo, con tal de sobrellevar el dolor de su perdida. 

Alexia/Adrien no confía en él en un principio, al igual que no ha confiado previamente en nadie. Intenta aprovecharse de la situación del desvarío de un viejo bombero con el fin de salir de la situación que estaba. Más adelante, Alexia/Adrien intentará en más de una ocasión escaparse, para seguir su camino sin la presencia de Vincent.  No obstante, Vincent se opone rotundamente a que se pueda ir, intentando de todas las maneras posibles conectar con el/la protagonista. Hay algunas escenas muy interesantes, donde el deterioro y dolor físico preponderan; tanto en el caso de Vincent, como en el caso de Alexia/ Adrien. 

Este encuentro entre estas dos personas, es el más significativo de toda la película. En lo que parece ser una comisaría de policía, Vincent, un bombero que anda por la cincuentena de edad, asiste para ver si ahí se encuentra su hijo desaparecido. Vincent afirma que nuestra fugitiva, es su hijo desaparecido llamado Adrien. Aquí muchos aluden a un delirio del personaje de Vincent, pero parece muy probable que fuera consciente de que ese no era su hijo, desde el principio; de ahí lo descorazonador del personaje, que intenta hacerse creer a sí mismo, que un desconocido es su hijo, con tal de sobrellevar el dolor de su pérdida. 

El personaje de Vicent

Vincent sufre de insomnio y de dolores musculares constantes, a los que intenta mitigar con inyecciones. Esa manera de exponer la fisiología de ambos, es muy revelador y evidencia los paralelismos que existen entre estas dos personas. Hay un momento de inflexión en su relación, donde Alexia/Adrien se ve en una situación perfecta para acabar con él y por fin largarse de ese lugar; pero no lo hace. Se da cuenta que ha conectado con ese hombre, de una manera que no había podido conectar anteriormente con otro ser humano. 

Se ve reflejado en el dolor tanto físico como emocional que él también comparte, por lo que entiende que igual su futuro debe de estar cerca de él. A partir de ahí, Alexia/Adrien entra a pasar a formar parte de la vida de Vincent, quien le seguirá ayudando a integrarse, ofreciéndole un puesto de bombero. Asiste a incendios junto a él, descubriendo de primera mano el horror y la podredumbre que hay en situaciones extremas, donde la muerte acecha más de la cuenta. 

La escena de la reanimación con “La macarena”, es un acto de empatía y de humanidad que le brinda Vincent a Alexia/Adrien; quien empieza a reconocer en su fuero interno, que igual ayudar a la gente, es la manera que tiene de poder comunicarse con los demás y de ser feliz. De mientras Alexia/Adrien, sigue sufriendo los estragos de un embarazo que trata de todas las maneras posibles ocultar; sucumbiendo más y más, al deterioro físico. 

En una escena en la que Alexia/Adrien se encuentra saliendo de la ducha, Vincent entra de sorpresa. Lo que le llega a decir, apunta a lo que mencionábamos antes, que es que él sabía desde el principio que esa persona no se trataba de su hijo Adrien. Más adelante, tenemos otra escena clave de Titane, que es la del segundo baile de Alexia/Adrien encima de un coche de bomberos. Suena “Wayfaring Stranger”, la canción que sonaba al inicio de la cinta, pero esta vez tratándose de una versión femenina, en vez de masculina. 

Esta escena choca con la escena inicial de ella en el show de baile, pasando de tener un cuerpo entendido como atractivo según los cánones de belleza, a tener un cuerpo totalmente deteriorado. De esa manera, Ducournou pone en relieve el viaje que ha emprendido el personaje de Alexia hasta ser Adrien, a la vez que pone en contraste la diferencia de reacciones entre una y otra escena.

Final explicado de Titane

Llega el momento donde Alexia/Adrien se pone de parto, mientras el personaje de Vincent intenta suicidarse prendiéndose fuego en el torso de su camiseta; aunque recula rápidamente, al oír los gritos de Alexia/Adrien. La escena que se da de ellos es totalmente hermosa y emotiva; pese a que para muchos pueda llegar a parecer un sinsentido y grotesca. Vincent entra y se encuentra el percal de la situación, a lo que lo primero que le sale hacer es salir de ahí cuanto antes. Sin embargo, en ese instante escucha la voz de súplica de Alexia/Adrien diciendo: “Espera, quédate, tengo miedo”. 

Es ahí cuando Vincent entiende que no puede dejar sola a esa persona, que pese a saber que no se trata de su hijo, ha llegado a quererle como tal. Por tanto, lo que vislumbramos como espectadores, es una escena donde dos personajes totalmente consumidos y asustados por la vida, acaban por sostenerse el uno al otro. Vincent se dispone a ayudar a que el bebé pueda dar a luz, llegando a decir en un momento dado: “¡Empuja Adrien!” Comentario que es reprendido por el/la protagonista, al decir: “No soy Adrien, soy Alexia”. 

Vincent al oír eso, le empieza a llamar Alexia, como si de algo baladí se tratase en ese momento; es decir, no importa para él quien sea o que haya hecho, sino que está ahí para intentar ayudar a esa alma en apuro. Por fin el bebé nace, pero desgraciadamente acaba con la vida de el/la protagonista. Vincent se sienta en la cama, sujetando con sus brazos a ese bebé, al que vemos que ha nacido con la columna vertebral de titanio. Un final algo triste, pero tremendamente esperanzador, ya que ese bebé ha acabado en las manos de otro ser humano que lo ama y que lo amará incondicionalmente; a pesar de no ser nada para él, según lo concibe el resto de personas.

Titane Explicación

Autor: Dani Jiménez

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