Entrevistas

Sergio del Campo – 07/02/2024

Entrevista (2.0) a Alejandro G. Calvo

Un día entre semana de enero de 2024 se ha llenado una sala de cine (con mucha gente joven) para ver una película de 1956. Ha sucedido en el mítico Cine Paz de Madrid en la proyección de Centauros del Desierto, organizada por Sensacine para su programa “Tarde de Perros”. No hay mucha gente que pueda provocar algo así, pero nosotros pudimos hablar durante un buen rato con el responsable principal del proyecto, Alejandro G. Calvo.

Por si alguien no le conoce, es un crítico de referencia en España, que gracias a la pasión que transmite en sus críticas y vídeos, ha ayudado a que miles de jóvenes se interesen más por el cine y la historia de este. Hemos hablado de muchos temas, tanto de su trayectoria como de actualidad, pero con la intención de tocar asuntos personales de su relación con el cine más que de entrar en aspectos técnicos.

Alejandro G. Calvo

Alejandro G. Calvo

EL IMPACTO DE SU TRABAJO EN LA GENTE

Sergio del Campo: ¿Qué significa para ti y cómo te sientes, al ver que tanta gente aprecia tu trabajo y te agradece haberles transmitido las ganas de ver más cine y descubrir más películas y directores?

Alejandro G. Calvo: No es algo que haya pasado de un día para otro, ha sido una cosa muy progresiva y ha tenido muchísimo que ver con el hacer vídeos en YouTube. Hace cinco o seis años que hago vídeos, pero me he dedicado toda la vida a esto, escribiendo para La Vanguardia, El Cultural o Cinemanía. Ahí no me paraba nunca nadie por la calle, pero llega el momento en el que me empieza a conocer la gente, y además empiezan a funcionar mejor aquellos vídeos en los que precisamente hemos metido más corazón y esfuerzo, entonces eso para mí fue un choque brutal.

Yo siempre he sido optimista y positivista, nunca he sido un negacionista de las salas de cine. No creo en las afirmaciones sobre que los jóvenes ahora no van al cine, o no ven cine clásico. Yo siempre estoy en el otro lado en esas opiniones, porque tengo razón. A la gente que le gusta el cine y a los chavales que le gusta el cine van a ver todo tipo de películas, eso siempre ha existido. Igual que también hay siempre nuevos directores que quieren contar nuevas historias. Es algo obvio y claro, pero siempre hay como un carácter cenizo, de algunos críticos de decir: “no, no, ya no se hace buen cine, o ya los jóvenes no van al cine, esto está perdido.” Pues no, a mí siempre se me ha demostrado lo contrario.

Lo que, si fue inesperado, fue que conectara de esa manera con los jóvenes a través de los vídeos. Las primeras veces que me paran por la calle alucino, no me lo creo, porque además no te paran como si fueras un famoso, porque yo no soy famoso, sino que te paran para agradecerte el trabajo, y eso es algo bestial.

La primera vez que alguien me para por la calle y me dice: “gracias a ti he descubierto a Bresson”. Y era por la crítica de First Man (2018) de Damien Chazelle, que en mitad de la crítica lo mencionaba y Verónica (editora de sus videos) había puesto una foto suya enorme detrás. Pues ese chaval había descubierto a Bresson gracias al vídeo, y había visto Un condenado a muerte se ha escapado (1956) y Pickpocket (1959) y le habían encantado. Entonces en ese momento piensas, es que ya he hecho mi trabajo, ya está. Además, como soy un poco hipocondriaco siempre pienso que me puedo morir en cualquier momento, y pensé, yo me podría morir en cualquier momento de verdad, ya está, ya lo he hecho, ya lo he conseguido. Y es lo que me interesa, el ahora, el cambio hay que hacerlo ahora.

LA FORMA DE TRABAJAR CON EL PASO DEL TIEMPO

Sergio del Campo: Esta reacción de la gente se produce por la pasión con la que hablas sobre cine ¿Es posible que con el paso del tiempo hables y escribas más sobre las películas con el corazón que con la cabeza, de una manera más pasional que analítica o técnica?

Alejandro G. Calvo: No, yo creo que lo sigo haciendo igual que hace veinticinco años, porque sigo el mismo mecanismo a pesar de que sé más, he visto mucho más cine y he leído muchos más libros. El proceso igual de choque estético, de la reflexión emocional, cambia porque no es lo mismo tener 20 que 45, pero sigo haciendo lo mismo.

Esto se lo pregunté yo a Tarantino, le pregunté, “¿Cómo has cambiado tu forma de escribir desde Pulp Fiction a Once Upon a Time in Hollywood?”. Y me dijo que no, que él lo hace igual. Y yo pensaba, no hombre, si Pulp Fiction tiene unos diálogos muy marcados sobre la cultura pop, y Once Upon a Time in Hollywood es más natural dentro de una metaficción. Pero yo veo como que son diferentes esos diálogos, o también los propios diálogos y soliloquios de The Hateful Eight, sin embargo, me dijo que no, que él escribía igual. Pues yo sigo haciendo las críticas de la misma manera.

Siempre tengo la sensación de que me gustaría hacerlas mejor, no hay vídeo que grabe y no diga, ¡pues vaya mierda! No veo los vídeos que hago, ver mis críticas es algo que me cuesta mucho, los «A Quemarropa» y las retrocríticas sí, pero las críticas no me gustan. No me gusto yo, porque creo que tendría que estar más calmado, siempre voy gritando por la vida y creo que tendría que ser más ordenado y haberle dedicado más tiempo. Pero es que eso me pasaba hace 25 años también, me ponía a escribir y luego lo veía publicado en “Dirigido”, y decía hostia, hay escritura creativa, pero esto está desordenado y no hay pensamiento lógico. El libro también está así, es lo mismo.

Yo empiezo creando una web que se llama Miradas de Cine, y ahí empiezo a escribir críticas a lo loco, y a mandar textos a gente, todos escribiendo gratis, todos por amor, y eso ha desaparecido de internet. Entonces, mi mujer, hace 20 años, como regalo me imprimió todos mis textos, entre ellos hay una cosa que es brutal, que es que entrevisté a todos los críticos importantes de España, hice un dossier que se llamaba: “El estado de la crítica cinematográfica en España en el año 2003-2004”. Pude entrevistar a todos, a Carlos Losilla, Hilario J. Rodríguez, Quim Casas, Carlos F. Heredero, Álvaro Arroba, etc. Entonces al abrirlo, me leo y pienso que no tengo ni idea, pero veo que es la misma forma de escribir, no he evolucionado. Veo los errores de proceso, veo la falta de bagaje cinematográfico, que es algo natural, pero en general no creo que haya mejorado mucho.

PROYECTOS PASADOS Y FUTUROS

Sergio del Campo: ¿Qué puedes contar de los proyectos en los que estás trabajando que vayan a salir este 2024? ¿Y en concreto los “A Quemarropa” cómo funciona todo el proceso de creación desde el inicio?

Alejandro G. Calvo: El año pasado fue tremendo y súper excitante. No fue el año que escribí el libro, porque lo escribí a finales del otro, pero sí que se publicó en febrero. Y ahí, de nuevo, lo que hablábamos del cariño de la gente fue enorme. El día de San Jordi yo llegué a mi casa temblando, no sé cuántos de cientos de libros firmé ni cuanta gente vino a verme en Barcelona, fue increíble.

El programa para RTVE Play sabía que iba a salir a principios de enero, pero no sabíamos exactamente qué iba a ser. Era un programa de mi empresa, en colaboración con ellos y al final se cerró con la forma de “El último programa”.

Fueron esas dos cosas el año pasado, además de todo lo que hago, pero no hubo ningún “A Quemarropa”, por ejemplo, porque no hubo manera de que yo pudiera hacer nada. Sacamos la retrocrítica de “El padrino. Parte II”, que llevó mucho trabajo, pero no dio tiempo a más. Sobre todo, porque “El último programa” daba muchísimo trabajo de guion. Era como una especie de branded content, por lo que todo tenía muchos niveles de aprobación, y escribíamos el guion a tres manos. Es maravilloso cuando trabajas con gente como Marta (Medina) y Alberto (Lechuga), no os podéis imaginar lo divertido y lo brillantes que son. Lo que me podía reír leyendo lo que habían escrito, pero luego íbamos a grabar y era aún más divertido. Fue un trabajo muy exigente a nivel de tiempo y yo tengo además muchas cosas que hacer.

No puedo contar los proyectos nuevos, especialmente porque tampoco están aprobados. Lo único seguro, es que tengo un segundo libro y que ya estoy escribiéndolo, muy poquito a poquito. En Planeta están muy contentos, porque el libro ha ido muy bien, y no sé si se puede decir esto, pero dentro de la colección “temas de hoy” ¡ha sido el más vendido, increíble! Porque esto no pasa con libros de cine, es el primero que editan porque ellos hacen otras cosas, trabajan con Ignatius o con El Mundo Today, que son gente muy conocida. Y los libros de cine no venden mucho, se publican mucho, pero no venden demasiado. Entonces ha sido una alegría y una sorpresa tremenda, y para mí no es tanto que se haya vendido mucho, sino el cómo ha llegado a la gente, porque he recibido unos mensajes tan bonitos que es que no te los crees. Entonces sí que puedo decir que estoy con ese segundo libro y espero que guste tanto como el primero.

Y de los otros proyectos tengo mucha ilusión, solo puedo decir que tengo dos proyectos que me parecen increíbles, pero no sé si van a salir. Si salen me voy a poner súper contento y ¡voy a dejarme la vida en ellos! Sobre los “A Quemarropa” tenemos un problema muy serio y es que YouTube, por el uso de audios y de músicas, desmonetizó el canal de Sensacine. La monetización en YouTube, esto me gustaría dejarlo claro, es una basura. Pero para mi empresa, que no se monetice, aunque sea poco dinero, es algo grave. Entonces se tomó la decisión de limpiar el canal de todas aquellas reclamaciones de música que teníamos, porque de imagen no teníamos. Hay un “Tarde de Perros” que ha desaparecido, por ejemplo, que es el de Darío Argento, y fue por la música de “Goblin”, la discográfica lo capó. Entonces eliminaron todos los vídeos, y aunque peleé una barbaridad para que dejaran los “A Quemarropa” y las retrocríticas, tampoco se pudo.

Ahora están todos en la web de Sensacine y van a estar todas en “espinof.com”. Ahí va a haber una página donde estén todos mis vídeos, que se está creando ahora mismo. Todos mis vídeos de este tipo, no las críticas o las entrevistas. Entonces estoy muy triste por ese tema, porque eran vídeos que cada año crecían. Tú no llegas a un millón de reproducciones en un mes, llegas con el tiempo, y había tres “A quemarropa” con un millón. Entonces es un tema que me duele mucho, sobre todo por el esfuerzo que lleva hacer un video así, porque el primer año eran dos meses, pero los de “Slow Cinema” fueron seis.

Además, yo me lo paso en grande haciendo videos así. En “Miradas de Cine”, cuando yo empiezo, cada mes había un estudio de un director. Si era un director como Hawks, Ford o Rohmer, eran dos meses porque su filmografía era muy amplia.

Pero en general, estamos hablando de dedicar un mes a ese director, entonces así es como yo aprendí cine y crítica. Un mes tocaba François Truffaut, pues era un mes en el que sólo veía pelis y sólo leía libros de Truffaut, y también lo ampliaba la Nouvelle Vague, veía películas previas a ella, veía cosas de la Segunda Ola, y luego ya al final escribía. Es lo mismo que hago con los “A quemarropa”, ya os digo que no he cambiado.

El proceso es, ¿de qué va esto? Scorsese, vale, ya he visto todas sus películas, me las voy a volver a ver. Y ya empiezas a hacer conexiones con todo el material. Scorsese en los libros está recomendando que te veas La tumba de Ligeia (1964) de Roger Corman, pues me la pongo, y empiezas a ligar, porque todas esas rimas, luego en el “A Quemarropa” son preciosas y ayudan a entender mejor las pelis, mejor al director y aparte estás creando una cinefilia para que la gente también haga esa conexión. Y gracias a que me he gastado todo el dinero que tengo en libros de cine, utilizo tres o cuatro libros muy buenos sobre Scorsese y los introduzco en el “A quemarropa”, citados, para que todo eso converja en una experiencia que la gente se lo pasa muy bien viendo.

Yo sólo haría los “A Quemarropa”, aunque ahora mismo, no sé si voy a hacer más, pero hay un proyecto que está por ahí ligado… ¡que es la hostia! Es que como salga eso… pero que es muy difícil, porque son proyectos muy ambiciosos y no dependen de mí. Si fuera por mí o por Verónica lo hacíamos seguro, porque he estado estas navidades preparando el proyecto y es una pasada, es algo muy grande que nadie se lo espera. Me emocioné tanto con el proyecto que dije, aunque no salga lo hago. Me pongo con Verónica y lo hacemos ella y yo y lo publicamos, no sé, por ejemplo, en el Cine Paz, o podría ir a algún festival. Pero no podríamos colgarlo en ningún lado, y eso es un problema, porque además yo tengo un sueldo y tengo que cumplir con mi empresa de momento.

SU RELACIÓN CON CENTAUROS DEL DESIERTO

Sergio del Campo: Asistimos el otro día al pase que organizasteis en el Cine Paz de Centauros del Desierto, ha coincidido en el tiempo con el cuarto aniversario del “A Quemarropa” del western, y además da la casualidad, de que es la película correspondiente al año de tu vida actual que pusiste en el libro. Has explicado la película muchas veces, pero ¿que supone personalmente para ti? y ¿Te sientes identificado con la edad y crees que representa bien tu momento vital actual?
 
Alejandro G. Calvo: ¡Qué putada de pregunta! (dice riéndose) Hombre, yo me emocioné muchísimo el otro día, pero es que igual la he visto más de quince veces, ¿no? Siempre me ha gustado mucho. Desde la primera vez que la vi y también la primera vez la vi en pantalla grande en la Filmoteca de Cataluña. Hombre, sí que encaja conmigo. Pero es que el Western, en general, es para ver a cualquier edad. Es muy de chavales, mis hijos ven La diligencia (1939) y se lo pasan en grande o ven Río Bravo (1959) y se lo pasan en grande y eso que es larga.

Pero esta película es más compleja, claro. Yo cuando tenía veinte años y analizaba Centauros, desde mi perspectiva política, ideológica, me cabreaba John Wayne. Era como este racista, machista… Ahora que tengo cuarenta y cinco años, sigue siendo un racista y un machista, pero puedo comprender mejor a John Ford. La pregunta que él hace es: Sí, sí, es racista, es machista, pero a este hombre le han violado y asesinado al amor de su vida, y han raptado y probablemente violado a la que podría ser su hija. ¿Cómo estarías tú? Es una pregunta muy difícil. Una cuestión moral difícil. Sobre todo, sabiendo que prácticamente todos los actos que se cometen en la película son malos, entonces eso es interesante.

No sé, me emocioné como siempre al verla el otro día, además que en el cine aprecias muchas cosas más, por ejemplo, los enfoques totales, cómo coge, tanto en interiores como en exteriores, es magia como consigue el enfoque perfecto total de todos los personajes. La secuencia inicial en el porche, y tienes a los personajes así. (Empieza a colocar botellas y vasos como si fueran personajes para explicar el plano) Y la cámara está aquí (señala un extremo), y los estás viendo a todos, perfectos, nítidos, con un enfoque brutal. Esa es la primera secuencia de la película y en la última, la cámara está aquí, es al revés (señala el otro extremo). Y están igual, yo no sé cómo lo hacía, era tuerto, John Ford no tenía profundidad de campo y del ojo que veía, no veía muy bien. Entonces, ¿Cómo lo hacía?
Imagen de la entrevista

Yo creo que los “A Quemarropa” del “Slow Cinema” es lo mejor que hemos hecho a nivel de trabajo. Creo que el objetivo no lo hemos conseguido, no pasa nada, pero se vieron muy poco esos “A Quemarropa”. Pero lo que tratamos fue de acercar a Antonioni, Bresson, Ozu, Apichatpong, Kiarostami, a la gente joven. Cineastas que tradicionalmente asustan, porque te dicen que son aburridos o que no los vas a entender, y no es así. Y que sí, que está muy bien que la gente vea Casablanca, me parece perfecto que la vean hasta que se borren las copias, pero acércate a estos cineastas.

Con esos vídeos, y es algo que en el libro también intento, es que estos cineastas sean tus mejores amigos, porque los cineastas más exigentes son los que más te acaban dando. Hay un cine exigente que exige un espectador exigente, entonces tienes que ponerte ahí, tienes que atreverte a dar ese paso. Atreverte a poner Zabriskie Point (1970) y El Reportero (1975) de Antonioni, que son películas que parece que avancen en ámbar, que eran lentas, que no pasa nada, que es abstracto, que no lo entiendes. Pero, hostia, de ese visionado no te vas a olvidar en tu vida.

Intentar que la gente se acerque a estos directores, presentándolos, enseñando cómo es el sistema Bresson, cómo funciona Bresson ¿por qué es tan importante? ¿Por qué, 40 años después de su muerte, es uno de los cineastas que más influye? Bresson, ha influido más que Fellini o Rossellini, a los cineastas de ahora, ¿por qué? Entonces, acércate a Bresson, te explico por qué esto mola y luego ya tú decide. Entonces fue un fracaso porque creo que es mi mejor trabajo y el mejor trabajo de Verónica, pero no ha llegado a la gente.

Pero el vídeo del que más orgulloso estoy es el de los Westerns, porque es algo que en mi vida pensaba que iba a poder hacer, y ese sí que fue un exitazo. Un millón de reproducciones, un montón de gente, de chavales y chavalas jóvenes, que me escribían y me daban las gracias por descubrirles Cielo Amarillo, o a Anthony Mann. Fue increíble, y como soy un idiota, Verónica me dijo de hacer la segunda parte. Y dije, no, ya lo hemos hecho, eso lo haremos dentro de años, ahora vamos a hacer otra cosa totalmente distinta.

Porque mola, es una forma de trabajar muy divertida el no quedarte siempre haciendo lo mismo. Hay gente que es: “yo sé mucho de cine asiático moderno, solo te voy a hablar de cine asiático moderno y cada vez que haya una charla voy a estar yo, o cada vez que se publique un libro voy a tener un artículo”. No, tío, a mí en el cine me gusta todo. Por supuesto hay cosas que no me gustan, pero me gusta conocerlo todo. Y no es que quiera ser especialista en todo, sino que quiero disfrutar de todo. Y si logro disfrutar y logro entenderlo, joder, qué suerte tengo que puedo explicarlo.

Entrevista a Alejandro G. Calvo

LA MORAL EN EL CINE

Sergio del Campo: Sabemos que te encantan hacer los tops y listas, me gustaría saber tus cinco remakes o películas muy influenciadas por Centauros. Pueden ser muy abstractos, como cuando se dice que Jauja es como si Centauros del Desierto lo hubiera hecho Tarkovsky o algo así.

Alejandro G. Calvo: Sí, Jauja tiene un punto, lo que pasa es que el personaje de Viggo Mortensen en Jauja digamos que es bueno. O al menos no es Travis Bickle o Rambo. Es un personaje más positivo, es una persona a la que le secuestran a su hija, pero claro, no es Schroeder. Por ejemplo, en Hardcore, ese padre de hardcore, ¿eso es un hombre bueno? ¿Y la hija, es una hija buena? que se larga de casa porque está hasta el culo y se mete en la pornografía. Eso es un giro muy bestia, es una película también muy tocada. Joder, es que en los 70 se atrevían… no tenían miedo de nada.

El otro día me vi… No te voy a hacer el top (risas). El otro día vi Al filo de la medianoche, una peli de J. Lee Thompson, que era un director bastante impersonal, pero con Charles Bronson, que era un actor muy personal. Es una peli de venganza, de las del estilo de Yo soy la justicia, pero el dilema moral también era la hostia. Y puede ser una peli parafascista, probablemente, pero el dilema moral me encantaba. Va de un acosador y asesino de mujeres al que no logran atrapar, entonces Charles Bronson es policía y él sabe quién es el asesino, pero es incapaz de encontrar pruebas contra él. Y lo que hace es inventarlas para meterle en la cárcel por asesino. Ya el dilema moral es la hostia, porque es del 72, hoy en día no se podría hacer eso. Es muy interesante y todo el giro final de la peli es tremendo, me encantó.

También por ejemplo En la habitación de Todd Field. Unos padres a los que matan al hijo, y ellos cogen al asesino y lo matan. ¡Hostia! Esa carga de profundidad moral es tremenda.

Sergio del Campo: ¿O lo que hacen en Prisioneros con el personaje de Paul Dano?

Alejandro G. Calvo: Se parece, por supuesto, a Prisioneros. Todos esos conceptos morales, sobre todo planteados en la ficción, son muy interesantes. A mí en la ficción me gusta todo, quiero decir, que en la vida real no, en la vida real no me quiero encontrar en esas tesituras, pero en la ficción la violencia me encanta. Yo no me he metido en una pelea en mi vida, ni lo voy a hacer nunca y condeno la violencia y soy un hombre pacífico y amoroso, pero en la pantalla, ¡arrancan la cabeza! ¡le sacan las tripas! Por eso, ese “nuevo realismo” que te genera el cine, que explicaba André Bazin, es tan guay.

INFLUENCIAS EN LA ADOLESCENCIA

Sergio del Campo: El año pasado votaste tu top de mejores películas de la historia para la revista “Sight and Sound”, y la única película contemporánea a tu adolescencia o etapa en la que te forjas como cinéfilo, es Sátántángo del 94. Entonces me gustaría saber que películas y qué tipo de cine es el que más te influencia en esa época.

Alejandro G. Calvo: A ver, Taxi Driver es del 76, pero la vi con 12 años, la vuelvo a ver con 15 o 16, y a partir de ahí me obsesiono con Scorsese y con De Niro. El primer libro de cine que tengo yo es de Robert De Niro, y aun lo conservo, se llama “Las películas de Robert De Niro”. Y era un libro de crítica, yo creo que eso fue para mí muy importante, porque si llega a ser biográfico, igual no me meto tanto en la crítica, pero me flipó que fuera de crítica, aunque también tenía mucho dato biográfico. Porque así de repente la cinefilia se me dobla, estoy viéndome las pelis de Scorsese y contemporáneamente, estoy yendo al cine a ver El Cabo del Miedo, Gangs of New York o Casino por ejemplo, todas esas las veo en el estreno.

Y a De Niro le pillo mal, porque después de Casino empieza una etapa mala y precisamente empieza con una película de uno de mis directores favoritos, que es Tony Scott, que es Fanático con Wesley Snipes, que es floja, está bien, pero es floja (risas). Y en esa época De Niro empieza a hacer cosas como Las aventuras de Rocky y Bullwinkle, o Una terapia peligrosa y a mí, esas películas no me funcionan. Pero cuando me pongo a estudiar la carrera de De Niro y me veo de Érase una vez en América, La Misión, El Corazón del Ángel, o las primeras que hace con De Palma. Yo las primeras pelis que veo de De Palma, no son Carrie o Vestida para matar, no, son Hola, Mamá, Greetings o The Wedding Party.

Y en esos años, pues bueno, yo estaba como toda la gente, joven, pues a mí me gustaba mucho Pulp Fiction o Teniente Corrupto, Abel Ferrara era uno de mis directores de cabecera a muerte. Sin embargo, lo que molaba en la época era Titanic o Shakespeare in Love o estas mierdas (lo dice entre risas). Me cabreaba muchísimo, estaba indignadísimo, pero todo eso se ha ido. Ahora te defiendo Titanic, Shakespeare in Love no la he vuelto a ver, pero igual también. Pero sí que podía defender Titanic, es que la vi hace relativamente poco con mis hijos y a ver, es muy mala, la primera hora y media es espantosa. Mira, viendo La Puerta del Cielo, que James Cameron es fan de Michael Cimino, vi que en Titanic plantea los dos bailes, el de la clase alta y el de la clase pobre. Entonces, la clase alta son unos estirados y en el de la clase pobre se lo pasan genial. Y dices, dios mío, qué vergüenza, qué cliché.

Entonces por eso me gusta mucho que en La Puerta del Cielo, los dos bailes gigantescos que hay, son de felicidad. Son los ricos al principio en la universidad, con un vals de setecientos bailarines dando vueltas, pero es que cuando bailan los inmigrantes ¡con patines!, ¡tuvieron tres meses de clases de patines! Es una locura y también mola mucho. Por eso Cimino es mejor que Cameron. Y soy muy fan de Alien, y de los dos Terminators, pero, en definitiva, la última hora de Titanic, si puedo defenderla, es bastante la caña.

Sergio del Campo: ¿Cómo crees que es de importante…

Alejandro G. Calvo: Cómo me he liado con Titanic, ¿no?

Dani Jiménez: Ya después de Avatar, Alex… que yo te vi después de hacer la crítica de Avatar 2

Alejandro G. Calvo: Avatar 2 me parece horrible, no la acepto, tío. Pero es como Beowulf de Zemeckis. ¿Os acordáis? Eso era una basura, porque era uno de los peores dibujos de la historia y te la vendían como el mayor afán de realismo de la animación y dices, pero primero, ¿por qué quiero que la animación sea realista? es que va en contra de lo que es la animación. Y dos, ¡vaya mierda! ¿en serio? Y la gente pagaba 14, 13 euros por verla, porque tenías que ponerte las gafas 3D. Y eso que la historia de Beowulf que es buenísima, el cómic es muy bueno. Bueno, en fin, me lío.

LA VIDA Y EL CINE DE LA MANO

Sergio del Campo: ¿Cómo de importante crees que es cuando alguien va a ver una película, el momento vital por el que esté pasando y su situación personal a la hora de enfrentarse a una película? ¿En qué películas te ha pasado tanto para bien como para mal? Que te hayan gustado y luego no, o películas que no conectaste y luego sí.

Alejandro G. Calvo: Muchas, muchas. Yo siempre comparo ver la peli en festivales y verla cuando se estrena. O sea, son momentos vitales radicalmente distintos, porque en un festival de cine no puedes estar más cansado, más jodido, más hambriento, con más sueño. Estás en la peor condición física para ver una película, te diría. Desde el primer día, en mi caso, yo llego mal. José Manuel López, un gran crítico gallego, siempre que me veía en un festival, me decía: “cuando te veo yendo a la farmacia, sé que estoy en un festival de cine”.

Ahí te equivocas, y no es que uno se equivoque porque le guste o no le guste una película, simplemente no conectas con ella o igual conectas demasiado. Y luego la vuelves a ver y dices, ¡hostia! Yo tengo un caso muy claro de cuando era joven, con la película de Mike Leigh, Todo o nada, que vi en San Sebastián. Me gusta mucho Mike Leigh, es un cineasta en el que hay muchísimo diálogo en sus películas, como por ejemplo Naked (Indefenso) que es un no parar. Y a mí en el festival no me gustó nada, pensé, vaya rollo me acabo de comer. Y cuando se estrenó la fui a ver, y me rompí vivo viéndola, entonces yo mismo me asusté diciendo, no tengo criterio, ¿Qué está pasando? No pasa nada, es absolutamente normal.

Y también defiendo que, si tú vas a ver Centauros del Desierto y no te gusta, tienes el derecho de que no te guste esa película, no eres peor persona, no pasa nada. Cada uno elegimos de forma más o menos voluntaria la relación que queremos tener con el cine. Es algo muy íntimo que luego, en mi caso, yo lo publico. No pasa nada, no hay que tener miedo, si tienes miedo, has fracasado. Si vas a tratar de opinar como opinan los críticos, has fracasado. Entonces yo prefiero dármela, que no decir algo que no pienso, si no sería ridículo, no tendría sentido.

Dani Jiménez: Lo hablábamos el otro día comentando tu top del año 2023. Que tanto Beau tiene miedo como Asteroid City son películas que no conectaste mucho cuando las viste en festival, y sin embargo luego están en el top.

Alejandro G. Calvo: Son dos pelis en concreto que volví a ver para hacer el top. Beau tiene miedo me sigue sin gustar, pero sobre todo esa primera hora es fascinante, es de genio. Luego está intentando hacer algo muy radical, algo que le salía muy bien a Federico Fellini, pero a mí me parece que a él no le sale tan bien. Sin embargo, Scorsese dice que es la mejor peli del año, y es alguien del que yo me fío bastante. Yo no la meto en el top por lo que haya dicho Scorsese, lo hago porque valoro mucho la locura y porque el cine en buena parte se ha movido con locos, como Michael Cimino o William Friedkin.

Y con Asteroid City estaba roto ahí, honestamente. La vuelvo a ver con mis hijos y me parece la hostia, y me digo, es buenísima, ¿Qué me pasó en Cannes? Creo que me gusta más por lo que no me gustó en Cannes. Dije, esta película es que está vacía, es solo forma, y la vuelvo a ver y digo, ¡es que es solo forma, es increíble!, fue totalmente distinto y no me lo podía creer, ahora me parece una las mejores de Wes Anderson. Tiene que ver también, que hiciera los cortos de Roal Dahl para Netflix, si no llega a hacerlos, no me llego a reenganchar. En Venecia vi La maravillosa historia de Henry Sugar y luego los otros, que son muy cortitos, los vi aquí. Y es increíble, no le hace falta historia, es algo radical, y por eso también entiendo por qué no me gustó.

Mola mucho cuando tú mismo luchas contra ti, porque algo no te gustó y ahora te gusta. También mola mucho cuando coincides en lo que habías pensado antes, eso me pasa, cojo un texto antiguo, lo leo y digo, ¡hostia!, pienso lo mismo. Está bien cuando alguien al que admiras hace una mala peli, porque te sacude. Y también está genial cuando un director que no soportas hasta hace una buena peli. Por ejemplo Un amor de Isabel Coixet, a mí me gusta mucho, y hacía veinticinco años que no me gustaba una suya.

Sergio del Campo: ¿No te pasó algo parecido con Vortex de Gaspar Noé?

Alejandro G. Calvo: A mi Gaspar Noé sí que me gusta. Pero Vortex sí es verdad que es en la que más conecté. Vortex tiene una cosa que te destruye y no es la muerte de ellos, es cuando vacían la casa. Porque mi casa está llena de libros cine, de ficción y de cómics… Y pienso hostia, es que cuando me muera, si mis hijos decidan deshacerse de todo, porque es probable que en el futuro ya no se usen libros y sea todo sea digital, todo eso se perderá. Y para mí es la historia de mi vida y yo tengo ahí un tesoro, y en Vortex ves como ese tesoro se tira a la basura. Entonces me flipa Vortex, pero en general Gaspar Noé me cae muy bien, aunque siempre se pasa.

Dani Jiménez: La que no te gustaba, es Amor de Haneke

Alejandro G. Calvo: Estoy en contra, estoy en contra de Amor, y de los que hacen pornografía del dolor o de la pobreza. Cuando yo iba a la Seminci cada año, había siete así: Hay un niño solo columpiándose en el parque, que además tiene cáncer… Esas pelis yo no puedo con ellas, y hay muchísimas. En el cine moderno hay una especie de devoción por la tortura, con las que yo no empatizo en absoluto.

Béla Tarr es durísimo, sus historias son terribles, pero vamos, él no hace eso. Te muestra la miseria con mucha fuerza y sin necesidad de estar torturando al espectador, al revés, casi incluso estás tan fascinado con las imágenes, que te puedes divertir. ¡El baile de Sátántángo, es demencial! El momento también, en el que antes de irse, esos miserables, destrozan las cuatro mierdas que tienen, y dicen: “para que no vengan los gitanos a robarnos”, eso es increíble.

Pero no, alguien que te coge y te pone en escena la degradación física de la muerte, o a niños sufriendo… y me vale tanto Slumdog Millionaire como Precious. Una chica negra a la que violan, además tiene obesidad… todas las desgracias, vamos a revolcarnos en ellas y salimos llorando diciendo qué pena.

EL GRAN CINE ACTUAL

Sergio del Campo: ¿Crees que se es injusto con el cine actual desde el punto en el que se compara con la historia y sobre todo cuando entra la nostalgia? No sólo hablo de remakes, sino de cualquier película, porque es muy habitual escuchar la frase “Ya no se hacen películas como las de antes”

Alejandro G. Calvo: No se hacen películas como Centauros del desierto por ejemplo, pero se hacen películas como Cerrar los ojos, Los asesinos de la luna o Fallen Leaves, que son la hostia también. Entonces yo reniego de la nostalgia cinéfila siempre, y toda esa gente que dice que ya no se hacen películas como las de antes, me gustaría saber, si ven películas de antes, porque hay gente que con “antes”, se refiere a Pulp Fiction, y es como ¿Dónde empieza la cinefilia?

La historia del cine es vastísima, es inabarcable y me moriré sin haber visto ni un veinte por ciento de todas las pelis. Pero si alguien lo dice con conciencia, diciendo: “mira, yo me he visto toda la historia del cine, y ya no se hacen películas como las de antes”. Ese tío tiene mi respeto y no se lo voy a negar. A mí la nostalgia no me interesa porque me gusta mucho el cine y me sigo emocionando mucho, por ejemplo, el top 10 de este año, todas ellas me parecen obras maestras increíbles.

EL CINE MEJORA LA VIDA DE LAS PERSONAS

Sergio del Campo: Has dicho muchas veces que ver películas te hace mejor persona. Y cuantas más y mejores películas ves mejor persona eres…

Alejandro G. Calvo: Me han insultado mucho por decir eso, ¡pero que se jodan, porque es verdad! (risas). No conozco a nadie que vea una película, que es tan buena, que le fascina y salga escupiendo a la gente o insultando. Sales recomendándola e intentando que tus amigos la vean y si ellos la ven, también son felices y tú eres feliz porque se la has recomendado y es una cadena de favores preciosa. Esto no es una ley física, es una cosa que digo yo porque me gusta mucho el cine y me gusta mucho que las personas que quiero, se vean las películas que quiero, porque así hay algo de armonía en el mundo terrorífico en el que vivimos.

Sergio del Campo: ¿Eso te sigue ocurriendo hoy en día? ¿Te siguen cambiando o impactando de la misma manera en la actualidad?

Alejandro G. Calvo: Si, igual. Es muy importante, obviamente, en qué momento ves una peli, como decíamos antes, el proceso vital en el que estás. Siempre lo he dicho, cuando era joven, tenía todo el tiempo del mundo, entre los 16 y los 26, iba a la filmoteca cada día. Ahora no puedo ir a la filmoteca nunca, siempre tengo que estar viendo cosas, tengo a mis hijos y muchas cosas que hacer.

Pero los grandes procesos vitales que configuran la existencia humana, que es, por ejemplo, que se te muera alguien que quieres. La primera vez que pasa eso, abrazar ese vacío es imposible, es horrible, y ya no eres la misma persona después. Que te nazca un hijo o una hija, eso ni siquiera se puede explicar, y mira que mi trabajo es explicar cosas que son difíciles de explicar, porque no eres la misma persona. Sin irnos a estos extremos, enfadarte con un amigo, un buen amigo de toda la vida y de repente te dejas de hablar con él, eso te cambia y tampoco eres la misma persona.

Y son cosas que no dejas de echar en la mochila de la vida, que hacen que de alguna forma cambies. Te afectan tanto a un nivel íntimo que de forma inevitable cuando te enfrentas a una película que te toca emocionalmente, te afecta de distinta manera tras el suceso. Si tú nunca has estado enamorado de alguien, de llorar en tu casa por no poder estar con esa persona, no es lo mismo que si te has casado con el amor de tu vida que conociste en secundaria. Esas dos personas, cuando vean In the Mood for Love de Wong Kar-wai no la van a sentir igual. La van a entender igual, la puesta en escena y lenguaje cinematográfico. Pero la parte emocional, si tú has pasado por un vacío amoroso, si has estado ahí en esa situación, te va a destrozar cada vez que la veas, como te destroza Two Lovers de James Gray.

Te tiene que pasar todo eso en la vida, hay que vivir la vida como Orson Welles, a lo loco. Hay que vivir la vida plenamente, el crítico de salón que no sale de su casa y sólo ve películas le falta algo. No puedes entender las películas si no entiendes de alguna forma la vida. Y tienes que salir, emborracharte, tienes que enamorarte, te tienen que romper el corazón, tienes que reírte y divertirte. Si solo te dedicas a ver películas, vas a ser un estirado.

Cuando seas más mayor, ya querrás quedarte en casa, como me está pasando a mí, que miro por la noche por la ventana, y digo: “¿Qué estará pasando ahí fuera? qué miedo”. Ahora me gusta estar cada vez más en casa, más con mis hijos y menos a nivel social. Pero cuando eres joven hay que hacerlo, hay que estudiar, hay que catear y luego aprobar. Es la vida, hay que intentar ser bueno con la gente y que la huella que dejes en los demás sea algo positivo.

Porque ya la vida se va a encargar de todo lo malo. Se va a encargar de que tengas un trabajo de mierda que no quieres, de tener un jefe de mierda que aguantar porque tienes que cobrar, porque tienes que pagar una hipoteca, de mierda, y de repente hacer gestiones de mierda… Yo soy una de las personas menos prácticas del mundo. Ayer se me cayeron unas galletas detrás del mueble de la cocina. No sabía que había un hueco, entonces me subo a la escalera y veo desde arriba que están abajo del todo. Y veo que soy incapaz de llegar con nada, entonces ahora estoy preocupadísimo porque además vi la peli de las arañas, la de Vermin: La plaga y pienso que se me va a llenar todo de arañas, ahora estoy con esa preocupación. Soy una persona muy poco práctica para la vida, pero aun así intento vivirla.

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