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	Comentarios en: Crítica de Más que nunca (2022)	</title>
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	<description>Antología de la historia del séptimo arte</description>
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		Por: VICENTE GARCÍA GIMÉNEZ		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[VICENTE GARCÍA GIMÉNEZ]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Aug 2023 14:35:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[MÁS QUE NUNCA
Aunque el título más acerca al sensacionalismo circense, es el nombre de su realizadora -“Algún día nos lo contaremos todo”- el que nos invita a ver su doblete en pantallas del mismo edificio. El resultado de la muestra es una factura técnica muy loable. Del viento brisa que mecía las mieses de la Alemania reunificada pasamos al agua acariciadora del oleaje en los fiordos noruegos. Tal vez lo que el mensaje dice  que, a las claras, para un bien morir huye de las confortables capitales y acércate a lo que parecen lugares idóneos durante los cuatro días que vas a estar esperando, si se ha escrito ya tu destino, la llegada de las Moiras. Una Hélèna de 30 años bien puesta, bien presentada, enamorada, feliz, es diagnosticada con una  fibrosis pulmonar idiopática (los tejidos pulmonares se solidifican y sin su elasticidad natural no funcionan). 
Su marido apunta seguir los apuntes médicos de medicarse para un trasplante sin garantías que, incluso, puede plantear un rechazo para una segunda tentativa. Ella  parece orientarse a una muerte con la naturaleza de compañera única. Y por las redes sociales contacta a Noruega con un extraño que también espera a las Moiras y se va a Noruega. Muchas preguntas directas e indirectas del espectador al relato. El marido la busca; se siente engañado, arrinconado, rechazado en su ayuda y apoyo…
En la historia contada, sólo el sexo se muestra como lazo que une in extremis las promesas y juramentos pasados. ¿Trasplante o despido final? Decisiones en el límite. ¿Sirven los postulados morales de la cotidianidad? ¿Se distinguen distintos prismas personales según el grado de ansiedad?		
¿Cómo hay que aceptar la muerte? Para qué se vive la vida? ¿Quién lo ha dicho y qué a dicho a quien? Película profunda pero ligera. Y no es un contrasentido. Es que no aporta soluciones sobre qué moral aplicar. ¿Se ve la mano del movimiento “M Too”? Ya en 1973 se estrenó “Cuando el destino nos alcance” de Richard Fleischer presentando una forma de morir voluntaria y placentera en un personaje interpetado por Edward G. Robinson. En ésta, las excesivas concesiones de guion oscurecen la dignidad y la voluntad humana ante la cercanía de la muerte. Se queda en curiosidad, no mueve a reflexión.

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			<content:encoded><![CDATA[<p>MÁS QUE NUNCA<br />
Aunque el título más acerca al sensacionalismo circense, es el nombre de su realizadora -“Algún día nos lo contaremos todo”- el que nos invita a ver su doblete en pantallas del mismo edificio. El resultado de la muestra es una factura técnica muy loable. Del viento brisa que mecía las mieses de la Alemania reunificada pasamos al agua acariciadora del oleaje en los fiordos noruegos. Tal vez lo que el mensaje dice  que, a las claras, para un bien morir huye de las confortables capitales y acércate a lo que parecen lugares idóneos durante los cuatro días que vas a estar esperando, si se ha escrito ya tu destino, la llegada de las Moiras. Una Hélèna de 30 años bien puesta, bien presentada, enamorada, feliz, es diagnosticada con una  fibrosis pulmonar idiopática (los tejidos pulmonares se solidifican y sin su elasticidad natural no funcionan).<br />
Su marido apunta seguir los apuntes médicos de medicarse para un trasplante sin garantías que, incluso, puede plantear un rechazo para una segunda tentativa. Ella  parece orientarse a una muerte con la naturaleza de compañera única. Y por las redes sociales contacta a Noruega con un extraño que también espera a las Moiras y se va a Noruega. Muchas preguntas directas e indirectas del espectador al relato. El marido la busca; se siente engañado, arrinconado, rechazado en su ayuda y apoyo…<br />
En la historia contada, sólo el sexo se muestra como lazo que une in extremis las promesas y juramentos pasados. ¿Trasplante o despido final? Decisiones en el límite. ¿Sirven los postulados morales de la cotidianidad? ¿Se distinguen distintos prismas personales según el grado de ansiedad?<br />
¿Cómo hay que aceptar la muerte? Para qué se vive la vida? ¿Quién lo ha dicho y qué a dicho a quien? Película profunda pero ligera. Y no es un contrasentido. Es que no aporta soluciones sobre qué moral aplicar. ¿Se ve la mano del movimiento “M Too”? Ya en 1973 se estrenó “Cuando el destino nos alcance” de Richard Fleischer presentando una forma de morir voluntaria y placentera en un personaje interpetado por Edward G. Robinson. En ésta, las excesivas concesiones de guion oscurecen la dignidad y la voluntad humana ante la cercanía de la muerte. Se queda en curiosidad, no mueve a reflexión.</p>
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