Crítica de 'Los días que vendrán'

La intimidad de los días que vendrán

Els dies que vindran cartel

“Vete a Barcelona un par de días y luego vuelves que tengo que proponerte una cosa”. Algo parecido le dijo el director Carlos Marques-Marcet al actor David Verdaguer durante el rodaje de Tierra firme (2017) en Londres cuando se enteró de que el actor y su pareja, la también actriz María Rodríguez Soto, estaban embarazados. Esa “cosa” que tenía que proponerle era hacer una película durante el embarazo. 

Al estilo Boyhood (2014) de Linklater. Ambos accedieron, pero con una condición: debía de ser todo ficción, personajes y situaciones cien por cien inventados. Y así fue. Lo único real: el embarazo.

Ese fue el inicio de la ya convertida en película Los días que vendrán (Mejor Película en el último Festival de Málaga. Cine en Español). Que narra la vida de Vir (María Rodríguez Soto) y Lluís (David Verdaguer), dos treintañeros que apenas llevan un año juntos de relación cuando descubren que están embarazados. Asistimos así a las dudas, las discusiones, los llantos y las sonrisas que conlleva todo este proceso de nueve meses, que en realidad fue año y medio de rodaje.

Como espectadores nos convertimos en partícipes de ese embarazo real, de cómo fluye la relación durante esos meses y cómo afloran todo tipo de sentimientos a raíz del embarazo. Es pura vida, la realidad llamando a nuestra puerta a través de un relato ficcionado. Una película muy intimista, rodada con cámara en mano y llevándonos a situaciones de pareja que podrían ocurrirnos a nosotros mismos. Delicadeza en cada imagen, en cada conversación.

Equipo artístico en el Festival de Málaga. Cine en Español

Marques-Marcet (Mejor Director en el Festival de Malaga Cine en Español) combina estas escenas con fragmentos de vídeos caseros reales de la madre de María Rodríguez Soto durante su embarazo. Fundiendo una vez más el relato entre la realidad y la ficción. Lo que hace que la película sea todavía más intimista si cabe.

Es una película especial, diferente. De esas con las que sales del cine contento por haber experimentado todo tipo de sensaciones. Reconfortado con la vida y con el cine. Y no solo es gracias a este director empeñado en relatar en su filmografía la vida en pareja (de una forma excepcional, por cierto) sino a la pareja de actores que demuestra su química (obvia) también delante de la pantalla: ambos espléndidos(Rodríguez Soto fue Mejor Actriz en el pasado Festival de Málaga. Cine en Español).

La vida transcurre en la pantalla, déjense llevar y prepárense para dudar con los personajes, vivir y sentir lo que ellos sienten. Para conmoverse con las pataditas reales en la barriga de Rodríguez Soto. No tengan miedo a emocionarse. 

Los días que vendrán se postula como una de las (pequeñas) grandes obras del cine español de este año.

 
Por Daniel Parra