Crítica de Los buenos profesores (2023): reseña y opinión

“Claustro cinematográfico”

Puntuación ⭐⭐⭐✪✪ (3/5)

Crítica de PJ Martínez (@pvjcb)

Esta comedia dramática es la demostración de que la falta de un guion estructurado puede destruir lo que podría haber sido una gran película

Dentro de la sección oficial de esta edición del Festival de Cine Francés de Málaga, tras su paso por San Sebastián, Los buenos profesores, un largometraje de Thomas Lilti con lo que parece que querer retratar la situación de la comunidad educativa, pero al final se queda en una colección de secuencias que no terminan de conectar entre sí.

Esta película cuenta cómo Benjamin Barrois, un estudiante de doctorado de física sin beca que se mete a profesor temporal de matemáticas cubriendo una baja. Sin experiencia, Benjamin deberá lidiar con los alumnos y este nuevo sistema, pero contará con el apoyo de sus compañeros del claustro en esta nueva tarea.

La nueva historia de Thomas Lilti, famoso por sus historias medicas en Hipócrates (2014) o Mentes brillantes (2018), centra su mirada en la educación en Los buenos profesores, una comedia dramática coral que no termina de conectar, en un momento es una comedia, al otro es un drama social, en otro por poco ocurre una tragedia, abriendo y dejando historias a cada secuencia prácticamente, sin cerrarlas al final, dejando al espectador confuso ante lo que ha pasado.

Parece que es un largometraje al que le faltan escenas para tener alguna conexión o un sentido narrativo claro, más cuando alguno de los actos de los personajes rozan lo delictivo y podrían costarles que les expedienten, algo que irónicamente, se muestra para un alumno.

Crítica de Los buenos profesores (2023) opiniones

Póster de la cinta

Ejemplo de ello es la relación entre Benjamin (Vincent Lacoste) y Meriem (Adèle Exarchopoulos), una relación amorosa que parece que se desarrolla por motivo de guion, no hay química. Mientras que otros que sí parecen que son pareja, al final se queda en nada, incluso se corta toda posibilidad. O en algunos personajes que cubren tópicos: Fouad (William Lebghil), el profesor de inglés, que encarna el maestro enrollado y Pierre (François Cluzet), profesor de literatura, el veterano desfasado.

 

Tráiler de Los buenos profesores (2023)

La parte de retratar el instituto está bien, se siente como volver a la secundaria, aunque se centra en tal forma en los profesores que los alumnos pasan a un plano mínimo. Ensombreciendo lo que podría haber sido una obra interesante sobre el tema educativo, tratando temas como las agresiones a los docentes; la falta de preparación ante protocolos de emergencia; o la conciliación laboral, mostrando así las taras de un sistema decadente que al final queda en un plano secundario al centrarse más en temas personales de los personajes.

Sobre el resto de los aspectos, se puede decir que están cubiertos, la fotografía, el diseño de escenarios y las actuaciones son solventes, no es que se diga que sea una mala película, sino que más bien es pasable, sus hora y veinte minutos se hace entretenida, viendo como poco a poco pasa el curso y como llegamos al final de curso sin darnos cuenta, sirviendo así de ejemplo Los buenos profesores de que sin un buen guion, tu película se puede desmoronar y la importancia de este aspecto denostado dentro de la industria y la figura del guionista, que en este caso corresponde al director.

En conclusión, la nueva obra cinematográfica de Thomas Lilti tiene un gran potencial, pero la falta de un argumento claro la dejan como una colección de estampas de las que no se puede sacar mucho más allá de que podría haber sido algo más.

Ficha técnica:

Un métier sérieux (2023)

  • Francia
  • Duración: 101 minutos
  • Dirección: Thomas Lilti
  • Guion: Thomas Lilti
  • Dirección de fotografía: Antoine Héberlé
  • Música: Jonathan Morali
  • Productoras: 31 Juin Films, Les Films du Parc, France 2 Cinéma, Le Pacte, Les Films de Benjamin. Distribuidora: Filmax
  • Género: Drama, Comedia

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