Crítica de ‘El ejército de las sombras’

Critica de ‘El Ejército de las Sombras’

Los que luchan en las sombras

el ejército de las sombras

Póster en España de la película

Malos recuerdos, sed no obstante bienvenidos. Sois mi lejana juventud…

Tal como se mencionó en el artículo sobre Jean-Pierre Melville, su vida se vio marcada por su servicio en la Resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial. De este conflicto adquirió su apellido artístico, Melville, y el deseo de montar sus propios estudios cinematográficos que acabarían siendo los Estudios Jenner

Una época de la que tendría recuerdos marcados y contradictorios que influyó en gran forma en su obra, que desde su opera prima, El Silencio del Mar (1949), la guerra y la resistencia han estado presente. En 1969, en la cima de la fama, decidió convertir esos recuerdos en una película y realizó una de sus mejores películas y retratos de los maquis franceses, en El Ejército de las Sombras.

La película empieza con un plano fijo del Arco del Triunfo, símbolo imperial francés con un desfile de tropas, algo normal siendo un icono de Francia y su poderío militar. Pero el desfile avanza y las tropas se dirigen al espectador se ve que no son las tropas francesas sino alemanas y que ese desfile no muestra el orgullo de Francia sino el de Alemania, introduciéndonos al contexto de la obra, la ocupación nazi de Francia.

Fotograma de la película en comparación con un desfile alemán

En esta Francia Ocupada y colaboracionista lucha Philippe Gerbier, interpretado por Lino Ventura, un cabecilla de la Resistencia que en tiempos de paz era ingeniero. Esta película acompaña a Gerbier desde que es enviado a un campo de prisioneros gestionado por los franceses, traicionado por un camarada, del cual cuando es llevado al cuartel de la Gestapo dónde escapa y vuelve a la Resistencia, que, tras ejecutar al traidor, Gerbier coordina y realiza varias misiones, incluyendo un paso por Londres donde llega a conocer al General De Gaulle en el cuartel de la Francia Libre. 

La película destaca no solo por su reparto, encabezado por estrellas francesas del momento como Paul Merisse, Jean-Pierre Cassel o Simone Signoret sumado al ya mencionado Lino Ventura, sino también por la precisión y meticulosidad de Melville para formar una historia de rebeldes que luchan contra un enemigo poderoso en pequeñas células y que en ocasiones se acercan más a la mafia que al ejército en sus acciones. 

Esta Resistencia se presenta desde el prisma de Melville, quien luchó y aportó a la historia, proveniente de la novela L’Armée des ombres de Joseph Kessel, escenas propias de su vida, como cuando vio en Londres Lo que el viento se llevó. Además de un carácter duro y realista con tonos existencialistas, típicos del director galo, en el que la lucha se paga con la vida y la muerte es inevitable, ya sea para el verdugo y la víctima.

La película trata temas como el asesinato, la lealtad y la camaradería, que en esta película se vuelve en tema central porque la gente no trabaja sola y se apoyan entre ellos, como trayendo equipos de telegrafía, ayudando a fugarse de un pelotón de fusilamiento o evitar un control policial. Un ejército formado por ciudadanos de distintas ideologías, ya sean jóvenes comunistas, barones antes anti republicanos o ciudadanos anónimos que sin conocimientos militares fallan, planean sin tener conocimiento e improvisan con tal de vencer o sobrevivir en muchas de las veces. Este filme además es ayudado por Howard Vernon, quien en El Silencio del Mar interpretó al oficial alemán y en esta película asesora a Melville en los diálogos en alemán.

Fotograma del arresto de Gerbier

Una película representa fielmente la época en la Francia metropolitana estaba divida en dos partes, una ocupada íntegramente por la Alemania nazi, que en la película se muestra en las escenas transcurridas en Paris. Y la otra que fue el Estado Francés, o sea, la Francia de Vichy, un estado cliente formado tras el Armisticio en el que transcurre gran parte de la historia, mostrando la lucha desde las sombras por parte de la Resistencia contra la Gestapo en Lyon y Marsella. 

Un momento de guerra, hambre y escasez en el que la comida es racionalizada e incumplir el racionamiento se pagaba con prisión, como en el caso de Gerbier, comer en un restaurante le costó la cárcel tras ser arrestado por la Milicia Francesa, un cuerpo paramilitar colaboracionista.

Esta película es una obra maestra de un autor que muestra con una realidad crudo de los episodios más mitificados de la historia de Francia, en el que los miembros de la Resistencia no son héroes puros, sino personas que con sus defectos luchan contra el invasor desconocido.

 
Por PJ Martinez

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