Crítica de ‘Gorriones’ (2015)

Critica de ‘Gorriones’

crítica de gorriones 2015

Póster en español de la película

Esta película islandesa, que se alzó con la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián en la pasada edición de 2015, nos muestra el paso a la adultez de un joven islandés que se ve forzado a dejar su hogar para tener que irse a vivir con su padre, con el que lleva años sin tener ningún tipo de contacto. Esta obra del director Rúnar Rúnarsson, se caracteriza principalmente por como relata de manera desgarradora, la perdida de la niñez y la inocencia, mostrándonos que nuestros deseos más profundos, muchas veces se alejan de la realidad más cruda que nos toca vivir. 

Un joven islandés llamado Ari (Atli Oskar Fjalarsson) que ha pasado los últimos años de su vida viviendo en Reikiavik junto a su madre, se ve forzado a irse a vivir de manera indefinida con su padre al norte del país. El padre (Ingvar Eggert Sigurðsson) es un hombre incapaz de encarrilar su vida después de que la madre de su hijo lo dejase por otro y que desde entonces vive con su madre. 

Ari deberá adaptarse a esta nueva situación, que le será del todo difícil especialmente por tener que lidiar con los fantasmas del pasado no solamente los paterno-filiares, sino también los sentimentales. 

Las tensiones que en un principio de la trama se sostienen con charlas insustanciales y silencios incómodos, pasa a estallar definitivamente cuando un acontecimiento familia toma lugar, que desencadena una serie de sucesos a cada cual más desconcertante y descorazonador. La película contiene una gran carga emocional, destacando los momentos a solas del protagonista, muchos en silencio absoluto, que funcionan por la gran expresividad que en todo momento nos muestra el personaje.

La historia que se nos presenta, gana más por lo que no se dice e intuimos, más que por los diálogos que mantienen los personajes. Es un film que recuerda a ese cine de los años 20, de directores como Dreyer en las que la expresividad y emotividad de los primerísimos planos predominaban. 

Trailer de Gorriones (2015)

La fotografía es otro de los apartados técnicos que hay que destacar y que refuerza aún más los rasgos ya previamente mencionados.  La directora de fotografía (Sophia Olsen) utiliza de manera magistral la luz en según qué encuadres, con el fin de dar mayor o menor dramatismo a la escena que estamos viendo en pantalla. Los planos en los que el protagonista canta para la cámara, son auténticamente maravillosos y que acentúan la emotividad del largometraje. 

En cuanto al guion del largometraje, cabe resaltar el hecho de que desde el primer segundo, el guionista  se mantiene fiel al espíritu deseado por el director, ya que la peli no brilla por tener grandes diálogos en escena, pero en todo momento funcionan. A medida que vamos viendo cómo se va desencadenando la trama principal, nos damos cuenta como los silencios van ganando cada vez más  protagonismo en la película y que va surgiendo una gran complicidad y empatía entre el espectador y el protagonista, ante el dolor que este último debe de hacer frente.

Opinión Final

Sin duda, Gorriones es una de esas películas que al acabar, te deja estremecido por la manera tan devastadora que se desencadenan los acontecimientos, todo contado a través de una poesía visual que recuerda a largometrajes de genios del cine como lo fueron Bergman o Tarkovsky

La película, invita al espectador a reflexionar sobre el paso de la niñez a la adultez, la perdida y los lazos familiares. 

Fotograma de la película

El cine en muchas ocasiones, proyecta todos aquellos anhelos o sueños que los seres humanos ansiamos en nuestras vidas. Gorriones nos muestra, la distancia que existe entre nuestros deseos, de la cruda realidad a que nos toca vivir al final del día. La película rompe con toda clase de idealización y lo hace de una manera realmente trágica, que como se ha recalcado antes, dejara a más de uno con mal cuerpo después de haberla visto. Al ser una peli tan acorde con la realidad y que refleja temas tan sensibles hoy en día como el de los abusos sexuales, hace que resulte terrorífica contada de una manera absolutamente bella.

Lo Bueno 

  • Las interpretaciones, en especial la del joven protagonista
  •  La fotografía tan bien cuidada
  • La carga emocional que se respira en todo momento

Lo Malo

En un principio resulta lenta 

NOTA FINAL: 8,5

Por Dani Jimenez

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