Crítica de Beginning (2020) de Dea Kulumbegashvili

El infierno está vacío, todos los demonios están aquí

Puntuación ⭐⭐⭐⭐⭐ (5/5)

A veces en el cine como en la vida, nos dejamos arrastrar por la marabunta de homogeneidad con la que nos bombardean las distribuidoras, lastrando toda perspectiva artística del medio cinematográfico. Cuando eso ocurre, estamos desechando la esencia misma del séptimo arte, y con ella la capacidad de emocionar al espectador.

Es un hecho de que los artistas emergentes, tienen cada vez más problemas de financiar y hacer que sus películas se distribuyan, porque la industria del cine siempre opta por algo más comercial, que pueda dar ganancias a largo plazo. Dejamos de hacer arte para hacer negocio con ello, y esto es algo que va a más lamentablemente.

Por ello es una gran noticia que jóvenes artistas se abran paso, manteniéndose fieles a lo que ellos creen y quieren expresar en el cine. Este es el caso de Beginning, la flagrante ganadora de  esta última edición del Festival de Cine de San Sebastián, que se ha llevado los cuatro premios más importantes del festival.

beginning crítica 2020

Fotograma de la película

Debemos de grabar con ahínco en nuestras cabezas, el nombre de Dea Kulumbegashvili. Una joven directora georgiana, que no ha dudado en realizar una obra tremendamente cruda e incómoda, generando todo de tipo de emociones en el espectador; hay que recordar, que es su ópera prima y que ha arrasado en San Sebastián, estando previamente seleccionada para Cannes. Una cinta que no deja indiferente a nadie, por la historia tan trágica y veraz que nos cuenta.

Esta historia entusiasma tanto debido a que es una historia universal, protagonizada por un personaje que no se le prestaría la más mínima atención en la vida real. Nos acercamos al alma y los deseos de una mujer real; alguien que nos trasmite una verdad sin artificio alguno. Esa verdad de la que uno no sabe si es blanca o negra, trágica o dichosa, si transcurre en el edén o en el infierno… Porque lo que nos llega a parecer audaz y rompedor, no deja de ser algo que en el fondo resulta incómodo y grotesco de ver.

Se nos hace incómodo para nuestros ojos, porque reconocemos algo real a lo que no queremos enfrentarnos, algo que no queremos llegar a comprender. El hecho de que una mujer salga en pantalla, manifestando sus sueños y sus deseos como mujer, se nos hace raro; no solo se nos hace raro, sino además reprendemos duramente contra ello.

Ante tal amenaza, la vida tiende a refrenar este tipo de actitudes con la máxima violencia y crueldad posible, que un ser humano es capaz de cometer contra sí mismo. Es cuando el sueño se convierte en pesadilla, y el cielo en un infierno terrenal. Todos estos elementos, se van representando en la historia de esta mujer llamada Yana. Como bien decía Shakespeare “El infierno está vacío, todos los demonios están aquí”.

¿Nos vemos en la legitimidad de reprender sexualmente a una mujer, por el simple hecho de creer como hombres, que tenemos algún tipo de privilegio debido a ello? Igual esta tan infundada en nuestra sociedad patriarcal esa idea, que es por ello que esta cinta resulta tan incómoda de visionar.

 

Entrevista: crítica de Beginning 2020

Dea Kulumbegashvili no quiere incrustar un mensaje dentro de su obra para hacernos reflexionar sobre algo en particular, sino más bien acercar al espectador a la realidad que tiene delante de sus narices; es lo que es, simple y llanamente. Otro elemento importante que se explora dentro de Beginning, es el concepto de la fe a través de su personaje femenino y su entorno. En esta historia, la fe llega a convertirse en una especie de ente que se puede descomponer en cualquier momento por la condición tan febril de la que dispone.

El personaje de Yana, parece un personaje sacado del mundo Lorquiano; nacida de un lugar marginal, donde la tierra se ve abrasada por la pasión y la tragedia. A parte de su personaje principal, el resto de personajes están construidos de una manera muy elocuente y orgánica. Ninguno de ellos (incluido la protagonista) está posicionado moralmente, dentro de la historia. Todos tienes distintas capas, que van desencadenándose a medida que la trama llega a su desenlace; al igual que en la vida, sus personajes son la mar de contradictorios.

En definitiva, estamos ante una de las mejores películas de los últimos años. Una gran noticia para el cine, que artistas como Dea Kulumbegashvili se vean reconocidas en grandes festivales como el de San Sebastián. Un largometraje que desgarra con su orgánica puesta en escena. Una directora a la que se le augura un futuro prometedor, donde esto solo es el comienzo (nunca mejor dicho).

 
Por Dani Jiménez

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