Crítica de Akelarre (2020) de Pablo Agüero

Critica de ‘Akelarre’ de Pablo Agüero

La lucha de la mujer, contra la ignorancia del hombre

Puntuación ⭐⭐⭐⭐ (4/5)

Akelarre es la nueva película del director argentino Pablo Agüero, coproducida entre España y Argentina. Una cinta ambientada en la Euskadi del siglo XVII, donde la inquisición oprimía con dureza a todo aquel que viviera distinto a lo establecido, por el orden monárquico. 

Es una historia que está muy arraiga en las raíces vascas, ya que el mito como tal de brujas sigue estando presente en la actualidad; muchas localidades vascas, tienen a la bruja como un símbolo positivo al que llegan a homenajear. Por tanto, es una película que está construida a partir de los orígenes del pueblo vasco y en la que propio director, ha sabido crear la atmosfera adecuada para ella. 

Lo que nos narra Pablo Agüero, es una historia que roza lo perverso, lo surrealista, pero ante todo, la resiliencia y sentido de la amistad de un grupo de jóvenes vascas. Jóvenes que concebían la vida sin imposiciones, en la cual la mujer podía vivir tal cual es.

crítica de akelarre 2020

Póster de la película

El hecho de que este grupo de mujeres decidan ser libres y expresarlo a través del baile y la música, hace que inmediatamente las consideren como brujas. Era incompresible en aquella época, que unas mujeres tuvieran la osadía de mostrar ese tipo de actitudes; lo que provocaba, que fueran perseguidas de una manera demencial. Sin embargo, ellas no aceptan el rol sumiso y opresivo que las imponen, sino que consiguen luchar juntas contra esa ignorancia. Si de algún modo tuviéramos que describir Akelarre, seria diciendo que es la lucha de un grupo de mujeres fuertes y valientes, contra la ignorancia del hombre

Es una cinta que intencionadamente, muestra similitudes con el mundo actual; en vez de luchar contra la inquisición, luchamos contra gente que aun niega que exista el cambio climático o que nieguen el COVID. Este largometraje también tiene una gran carga feminista, como hemos comentado previamente, que se llega a mostrar a ojos del espectador como un amor hacia la propia libertad de ellas mismas. Son capaces de llegar hasta el final, con tal de que no pierdan su dignidad como mujer. 

Aunque si es verdad que es un juego lo que las protagonistas plantean, contra el propio antagonista interpretado por Àlex Brendemühl y sus secuaces. Ante la ignorancia y el pensamiento dogmático en el que se posiciona la religión, ellas ven absurdo intentar explicarles que están equivocados; por lo que deciden seguirles el juego, con el fin de salir del sitio en donde están enclaustradas.

Crítica de Akelarre 2020

Uno de los principales atractivos de Akelarre, está relacionado con su hipnótica puesta en escena. Es uno de esos largometrajes que envuelven al espectador en la historia, tanto visualmente como sensorialmente. Llega a ser una obra, que llega a parecernos como un delirio de la noche. Este logro de la película, se debe en parte a las grandes interpretaciones que se llegan a ver en pantalla; poniendo énfasis en la de Àlex Brendemühl y Amaia Aberasturi. La sincronía que llegamos a ver entre estos dos personajes, llega a ser realmente perturbadora y a la vez excitante. 

Amaia Aberasturi es uno de los descubrimientos del año en el panorama actoral español, en donde se le augura un gran futuro después de este trabajo. Aunque Amaia es la que llega a destacar, el resto de actrices están increíbles también; consiguiendo una gran interpretación coral por parte de todas. En los momentos que aparecen bailando juntas o cantando al unísono, nos dan a entender la gran complicidad que existía entre ellas. Los movimientos de cámara que llegamos a ver en Akelarre, también llega a llamarnos la atención desde el primer instante. Es una cinta en donde se hace uso de planos subjetivos y en donde sobre todo, la cámara está moviéndose con cierta brusquedad; como si estuviéramos viviendo una especie de pesadilla, donde nos sentimos desorientados a cada rato. 

Desorientados, al igual que lo llegan a estar las protagonistas, que llegan a experimentar esa locura retrograda, en la que se ven envueltas. No damos crédito a lo que presenciamos, tanto es así, que llega a ser hasta cómico por momentos; algo que es positivo, ya que rebaja la intensidad dramática de la historia. Incluso siendo encarceladas y torturadas, son capaces de seguir siendo ellas mismas y de disfrutar de su compañía. 

Al final llegan a darse cuenta de que aquellos que las toman por locas, nunca serán capaces de arrebatarles su esencia como mujeres libres. En definitiva, Akelarre es un largometraje que te conquista principalmente por su gran ambientación, y por su capacidad de envolverte a través de su inquietante historia. Uno de los grandes nombres de este Festival de Cine de San Sebastián, que promete dar guerra para obtener la ansiada Concha de Oro.

 
Por Dani Jiménez

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